A los 93, la actriz Ellen Burstyn mostró que caminar no alcanza: por qué sumar fuerza cambia la vida cotidiana
La rutina diaria de la protagonista de "El exorcista" incluye paseos, gimnasio y un preparador físico, aunque convive con artritis y dos fracturas de muñeca. Especialistas consultados explican qué aporta el trabajo de resistencia, cómo adaptarlo a cada cuerpo y por qué conviene consultar antes de empezar.

Me crucé con la nota de Ellen Burstyn una mañana de estas, mientras esperaba el turno en el consultorio de la kinesióloga. Ahí nomás, en esa sala con sillas de tubo y posters sobre la pared, doña Nélida, de 71 años, me dijo: "Yo camino todos los días, pero igual me caigo". Tiene sentido: muchas personas creen que con moverse alcanza, y la verdad es que no.
Una rutina con tres patas, no una sola
La actriz, que acaba de cumplir 93, contó que camina todos los días, concurre al gimnasio y entrena con un preparador físico. "Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido", resumió. Esa combinación es la clave: el paseo aporta ritmo, aire y sociabilidad, pero la fuerza y el equilibrio son los que sostienen la independencia.
“Fortalecer los glúteos favorece la estabilidad cotidiana y puede contribuir a que los adultos mayores sufran menos caídas.”Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva de Cleveland Clinic
El dato no es menor. Ponerse de pie desde una silla sin ayuda, cruzar la calle antes de que cambie el semáforo, levantarse del piso después de un tropezón: todo eso depende de músculos que, si no se trabajan, se pierden silenciosamente a partir de los cuarenta. La propia Burstyn reconoce que empezó a modificar sus hábitos cerca de esa edad.
Un circuito breve, pensado para sumar
El entrenador Álvaro Puche propone este esquema como complemento de las caminatas: tres o cuatro minutos por sesión, tres veces por semana. Suena poco, y justamente ahí está la idea: que mover un poco el cuerpo a diario termina rindiendo más que la caminata larga del domingo, sobre todo cuando lo que se busca es sostenerse en pie.
Ahora, una aclaración que me parece fundamental y que la nota original no puede obviarse: la rutina de Burstyn no es un molde para copiar. Ella tuvo dos fracturas de muñeca, usa una férula en una mano y convive con artritis. Quienes tengan lesiones previas, dolores que no se van, enfermedades crónicas o problemas de equilibrio deberían consultar antes a su médico de cabecera, a un kinesiólogo o a un profesional capacitado en ejercicio antes de largarse a levantar bandas elásticas en el living.
Porque la técnica y la seguridad van primero, antes que las repeticiones o la velocidad. La altura de la silla, los puntos de apoyo, el recorrido del movimiento y la carga se ajustan a cada cuerpo. Forzar una articulación que ya está inflamada no es fortaleza, es un problema esperando.
Doña Nélida, mientras esperaba su turno, me dijo que lo que ella espera es algo bien simple: "Poder seguir yendo yo sola al súper". Tiene 71 años, dos nietos y la misma artritis que la actriz. Cuando le conté lo del circuito breve, me miró como diciendo "tan poco suena". Le respondí que justamente por eso sirve: porque lo que se hace todos los días termina siendo más importante que lo que se hace una vez con esfuerzo. Y se fue anotando mentalmente los cuatro pasos en la lista del mandado.
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