Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Adiós a Marcos Farías, el hombre que les tendió una mano a las orquestas de Córdoba

Productor, mánager y director de Radio Máxima, murió a los 58 tras pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas. Dejó una huella profunda en el cuarteto: descubrió a Damián Córdoba, rescató a Ulises Bueno cuando ya se iba a vender jeans a Tucumán y sostuvo a varias bandas hasta convertirlas en fenómenos populares.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 9 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Corría el inicio de los años dos mil cuando un joven cantante subió a un colectivo con destino a Tucumán cargando valijas con otra vida en mente. Ya no quería saber nada con la música. Se iba a probar suerte vendiendo pantalones de jean. Pero alguien lo bajó del ómnibus antes de que partiera. Ese alguien fue Marcos Farías, que lo agarró del brazo, lo miró fijo y le dijo algo que después se convirtió en leyenda del cuarteto: "No, yo te voy a hacer una orquesta nueva. Bajate, bajate". Aquel pibe que se bajó del colectivo se llama Ulises Bueno y hoy es uno de los artistas más convocantes del género. Farías murió esta semana, a los 58 años, después de pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas que se había complicado en los últimos meses. Lo acompañaban los suyos y la certeza, también, de que su partida sacude a la música popular cordobesa entera.

Un productor que veía lo que otros no veían

Empresario, productor y mánager, Farías fue durante las últimas dos décadas una de las figuras con mayor peso dentro del cuarteto. Su nombre aparece atado al crecimiento del género y a la trayectoria de varios de sus intérpretes más reconocidos, pero sobre todo a una manera muy particular de trabajar: la de bancar proyectos propios cuando todavía no rendían económicamente, y la de confiar en artistas que el resto del ambiente miraba de reojo. César Tapia, periodista y figura de Radio Máxima, la emisora que el propio Farías dirigía, lo describió con una frase que se repite entre quienes lo conocieron: él veía potencial donde otros directamente no se animaban a mirar.

“Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán.”César Tapia, periodista y figura de Radio Máxima

La historia con Ulises quedó grabada como una de esas escenas que parecen de película y sin embargo son rigurosamente ciertas. Farías fue a buscarlo al colectivo, lo convenció de que se quedara y le prometió, textualmente: "Ya vas a ver lo que voy a lograr con Ulises Bueno". Lo que logró fue acompañar al cantante a lo largo de años de consolidación, sosteniéndolo en los momentos difíciles y empujándolo hacia escenarios cada vez más grandes. Esa misma paciencia la repitió con otros proyectos que hoy son centrales en la escena.

Los artistas que sostuvo a lo largo de los años

  • Damián Córdoba: uno de los descubrimientos que Tapia le atribuye de manera directa y que terminó convirtiéndose en uno de los nombres fuertes del género.
  • Ulises Bueno: rescatado en la ruta a Tucumán y acompañado durante toda su carrera posterior.
  • Q'Lokura, la agrupación que antes se llamaba Chipote: "Los bancó siete años, que no les iba muy bien, hasta que transformó Qué Locura, y es otro éxito nacional", resumió Tapia.
  • La Banda de Carlitos, otra de las propuestas que contó con su respaldo.
  • Va Como Loco, una orquesta en crecimiento sobre la que tenía puestas expectativas.

Pero si hay un vínculo donde la relación entre mánager y artista se volvió casi familiar, ése fue el que construyó con Eugenio Quevedo. Tapia contó que el cantante quería a Farías al lado en los momentos grandes de su carrera y lo decía sin vueltas: "Quiero entrar con vos al Movistar Arena, quiero entrar con vos, llévame vos". Para el periodista de Radio Máxima, esa frase condensa mejor que ninguna otra la influencia del productor: "Uno de los tipos que puede decir Eugenio Quevedo que lo que lo creó fue Marcos Farías". Ese tipo de confianza, la que se construye de a años, con escenarios chicos y sueños enormes, es la que estos días se despide con la muerte de Farías.

La radio como trinchera y la ayuda directa a la gente

Porque Farías no fue solamente un hombre de escenarios y contratos. Desde Radio Máxima construyó un vínculo con su comunidad que iba mucho más allá de lo estrictamente musical. La emisora funcionaba también como un punto de encuentro donde se juntaban remedios, sillas de ruedas y bastones para repartir entre quienes los necesitaban. Era una lógica de asistencia directa, sin grandes estructuras ni burocracias, que él sostenía con la misma convicción con la que apostaba por un artista nuevo. Visto en perspectiva, las dos cosas formaban parte del mismo instinto: el de tenderle una mano a quien tenía un proyecto, una necesidad o un sueño a medio terminar.

Mientras escribo esta nota, lo que más me queda de Marcos Farías no es la lista de artistas que descubrió ni los escenarios que ayudó a llenar, sino esa imagen concreta del hombre bajando a Ulises Bueno de un colectivo y cambiándole el destino con una sola frase. Me parece que ésa es la foto más justa de lo que fue: alguien que se paraba en la ruta, te miraba a los ojos y se la jugaba por vos. A los 58 años, después de pelear hasta el último momento contra una enfermedad que se llevó todo menos su nombre, Córdoba pierde a un personaje irrepetible. Y uno, que sigue contando estas historias desde el periodismo, se queda con la sensación genuina de que el cuarteto le debe buena parte de lo que es a este productor que supo ver, antes que nadie, lo que otros todavía no escuchaban.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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