Adiós a varios clásicos: Netflix argentina despide a Gere, Eastwood y compañía en su poda de octubre
La plataforma renueva su catálogo local y se llevan adelante más de una docena de cintas que van de la comedia adolescente al drama judicial, pasando por la fantasía mitológica y la animación con Looney Tunes. Aquí, el repaso completo de lo que se va.

A esta altura del año, ya nadie se sorprende cuando Netflix decide mover sus piezas y retirar títulos del catálogo argentino. Pero la poda programada para octubre tiene una particularidad que me llamó la atención de entrada: no se trata de films de relleno ni de producciones menores, sino de una selección que atraviesa géneros, décadas y generaciones de espectadores. Cuando lo recorrí, mientras tomaba un café en la cocina de casa, sentí esa punzada típica de pensar que uno ya no va a tener tan a mano ciertas películas que vio mil veces, o que vio una sola y nunca terminó de sentarse a revisitar.
Comedias, romances y enredos de laboratorio amoroso
La lista arranca con una presencia inevitable. Cher Horowitz, la adolescente rubia de Beverly Hills a la que Alicia Silverstone le puso voz, gesto y ocurrencias, se despide de la plataforma. Es de esas películas de los años noventa que parecen no envejecer nunca y que uno termina mirando cada vez que aparece en la grilla. A su lado se va también un título con química comprobada: la comedia en la que Richard Gere comparte elenco con Jennifer Lopez y Susan Sarandon, donde un hombre descubre que aprender a bailar puede ser la excusa perfecta para revisar la propia vida. El género romántico completa su trío con la historia de Amanda Seyfried como una joven que, en un viaje a Verona, se topa con una carta olvidada y decide embarcarse en la búsqueda de un amor del pasado.
El costado dramático de lo sentimental llega con la película que reúne a Peter Dinklage, Anne Hathaway y Marisa Tomei alrededor de un compositor que, literalmente, recupera la inspiración a partir de un encuentro inesperado. No es un film enorme ni solemne, pero tiene la clase de calidez que uno agradece un domingo a la tarde.
Tribunales, prisiones y narcos: el suspenso que se va
El suspenso es uno de los rubros más afectados por esta poda y, la verdad, duele. Se va una de las grandes películas judiciales del cine estadounidense reciente, esa en la que Richard Gere y Edward Norton se cruzan para defender a un joven acusado de algo tan delicado como el asesinato de un arzobispo. También desaparece la historia de Eileen, una empleada de una prisión cuya rutina se altera con la llegada de una nueva compañera, un film de ritmo pausado que se sostiene sobre todo en las actuaciones.
A esos dos títulos se suma la producción que Ridley Scott firmó con Denzel Washington y Russell Crowe, inspirada en la figura del narcotraficante Frank Lucas. No es la primera vez que veo cómo ese tipo de películas emblemáticas del género entran y salen del catálogo, y siempre me genera la misma sensación: hay cintas que uno cree que van a estar ahí para siempre y un plumazo las saca de circulación.
Aventura, mitología y dibujos animados en la lista
La pata más abiertamente aventurera de la poda tiene tres nombres que cualquier espectador de más de cuarenta reconoce al pasar. Se va la aventura de King Kong en la Tierra Hueca, con su universo colosal y sus criaturas imposibles; se va también el relato de Perseo enfrentándose a criaturas mitológicas en el estilo visual que caracterizó a cierta camada de blockbusters familiares de los dos mil; y se despide la entrega en la que LeBron James se codea con Bugs Bunny y el resto de los Looney Tunes, una de esas películas que suelen aparecer en cualquier grilla de dibujos animados mirando desde un sillón.
Completan este lote la tercera entrega de Austin Powers, con todas sus bromas reiteradas hasta el infinito, y la película de artes marciales de 2010 que juntó a Jaden Smith con Jackie Chan, centrada en un chico recién llegado a China que termina aprendiendo a defenderse a fuerza de patadas y entrenamiento. Una rareza simpática, hay que decirlo.
Y dos clásicos modernos que también se van
Cierran el repaso dos películas que, para mí, justifican por sí solas revisar la grilla antes de fin de mes. Por un lado, el film de Clint Eastwood como un buscador de talentos de béisbol, de esos títulos tranquilos que el actor-director sabe rodar como nadie y que uno descubre tarde, cuando ya leyó todo sobre ellos. Por el otro, la película de Brad Pitt cuyo personaje rejuvenece con el paso de los años, una rareza conceptual que muchos vimos de chicos y que, vista de grandes, dice cosas bastante distintas.
Yo todavía no terminé de decidir qué voy a poner play antes del cambio. Probablemente arranque por alguna de las comedias, porque siento que son las que más sufro cuando las sacan: las comedias dependen del estado de ánimo, y cuando una desaparece uno se arrepiente de no haberlas revisitado más seguido. Pero también me tienta el thriller judicial con Gere y Norton, porque ya sé que la próxima vez que lo busque no lo voy a tener a mano y voy a renegar como siempre. Y eso, en el fondo, es lo que termina haciendo estas podas tan dolorosamente efectivas: nos obligan a elegir qué película queremos volver a ver antes de que Netflix nos la quite, y nos dejan, por un rato, con esa sensación familiar de estar despidiendo a un viejo conocido.
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