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Arrayanes, canela y lago: una caminata que vale cada kilómetro hasta Villa La Angostura

En la península de Quetrihué, sobre el Nahuel Huapi, los arrayanes tiñen el bosque de tonos imposibles. Te cuento cómo llegar, qué llevar puesto y por qué conviene combinar el sendero con la navegación.

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Andrés AguilarTurismo · 7 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Les confieso algo: cada vez que alguien me pregunta qué paisaje de la Patagonia me saca un suspiro, termino pensando en este bosque. El Bosque de Arrayanes no es solo un paseo, es uno de esos lugares donde uno se olvida del reloj. Está en la península de Quetrihué, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, a pocos kilómetros de Villa La Angostura, y el protagonista absoluto es un árbol al que la mayoría conoce poco: el arrayán, cuyo nombre científico es Luma apiculata.

Por qué este bosque es distinto a cualquier otro

El truco está en la corteza. El arrayán tiene una piel lisa, color canela, que se va desprendiendo en plaquitas y deja al descubierto tonos rojizos y anaranjados. Cuando el sol entra entre el follaje y hay humedad en el ambiente, algunos sectores quedan iluminados desde adentro, como si el bosque estuviera encendido. La especie aparece en otros puntos de los bosques andino-patagónicos, pero la concentración y el porte que alcanza en Quetrihué hacen de este un paisaje excepcional. Convive con otras especies nativas y rodea la península por sus costas lacustres, así que uno camina entre árboles y termina siempre mirando al lago.

Cómo llegar: dos rutas, una elección difícil

  • A pie o en bicicleta de montaña: el sendero parte desde la zona de Bahía Mansa y se interna progresivamente en el bosque, atravesando distintos ambientes. Las opciones habilitadas cambian según la temporada, así que conviene confirmarlas antes.
  • En lancha o catamarán por el Nahuel Huapi: desde el agua se ven juntas la cordillera, la costa boscosa y la península. Las excursiones lacustres varían de disponibilidad según la época del año.
  • La combinación perfecta: hacer una pierna por tierra y la otra por agua. Es la forma más redonda de conocer el lugar.

Si van en auto desde Neuquén capital, la ruta es la siguiente: se toma la ruta nacional 22, después la 237 y finalmente la ruta nacional 40. Son unos 470 kilómetros que se hacen con tiempo y paciencia, sobre todo en el último tramo cordillerano. Les recomiendo arrancar temprano y manejar sin apuro, porque el camino ya es parte del viaje.

Consejos prácticos antes de salir

  • Verificar el estado de las rutas y el pronóstico antes de partir. En invierno y primavera la nieve puede complicar el acceso.
  • Confirmar la disponibilidad de los servicios de navegación, que cambian según la temporada.
  • Llevar calzado con buena suela, abrigo impermeable y algo de comer: el recorrido invita a sentarse un rato.
  • Quedarse en los senderos señalizados, no extraer nada del entorno y llevarse los residuos. La cartelería del parque marca los límites de circulación y los sectores habilitados.

Ahora, la parte que a mí más me gusta: después de caminar entre los arrayanes, dense el gusto de almorzar en Villa La Angostura. El pueblo tiene opciones para todos los bolsillos, pero si buscan algo cálido y con producto regional, les sugiero probar la cocina de Laguna Verde, sobre la calle principal. Sirven truchas del Nahuel Huapi, cordero patagónico y unas cervezas artesanales que, después de una mañana de bosque, son casi medicinales. Reserven con anticipación en temporada alta, porque el lugar se llena.

¿Ya pisaron el Bosque de Arrayanes o lo tienen pendiente? Me encantaría leer sus experiencias en los comentarios. Y si están planeando el viaje, anímense: hay algo en esos troncos color canela que uno no se saca de la cabeza hasta mucho después de haber vuelto.

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Andrés AguilarTurismo

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