Sábado, 19 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Voces de Santa Cruz

PortadaTurismo

Azcuénaga, el pueblo de los diez tenedores: una escapada a una hora de Buenos Aires con fonda centenaria y horno a leña

A 100 kilómetros de la ciudad, este pueblo de 350 habitantes concentra una oferta gastronómica poco habitual para su tamaño: parrilla, pastas italianas, cocina francesa y panadería con fuego a leña. Para dormir, hay fonda, hostería, cabañas y hasta vagones reciclados.

AA
Andrés AguilarTurismo · 19 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Les confieso que cuando me enteré de que existían diez restaurantes concentrados en un pueblo de 350 habitantes, a tiro de piedra de Buenos Aires, me llamó la atención. Y fui a comprobarlo. Azcuénaga queda a unos 100 kilómetros al noroeste de la Capital, lo que lo vuelve una opción ideal para una escapada de un día o de un fin de semana, sin meterse en un viaje largo. La movida gastronómica es el corazón del pueblo y, créanme, hay que llegar con el estómago bien preparado.

Dónde comer: de parrilla italiana a cordero con ciruelas

El primer dato práctico que les doy es el más importante: la reserva. La mayoría de los locales abre los fines de semana y los domingos la demanda se nota, así que mejor llamar antes. Durante la semana, el único lugar funcionando con regularidad es el buffet del Club Recreativo Apolo, a cargo de Marcelo Santander y Marcela Ronco, donde se sirven milanesas y ravioles caseros a precio amigo.

  • Almacén C&T: carnes y picadas en la antigua Casa Terren, de 1912, recuperada por la familia Coarasa.
  • La Porteña: pastas y osobuco con risotto de calabaza.
  • Lo de Grace: parrilla y pasta libre en una casona rodeada de campo.
  • Cucina de Santo: pastas y mariscos.
  • Le Four: cocina francesa de la cocinera Vanesa Plaza, con un cordero con ciruelas que es de lo mejor del recorrido.
  • La Posta y Silvestre: completan el circuito con sus propias propuestas.

Yo me inclino por arrancar en Almacén C&T, porque comer dentro de una casa de más de un siglo tiene otra mística. Después, el cordero de Le Vault es una de esas cosas que justifican el viaje. Y si el cuerpo pide algo más casero, La Porteña y Lo de Grace son apuestas seguras para sentarse largo y conversar.

Dónde dormir: de la fonda de 1903 a los vagones

  • La Piamonte: habitaciones en el edificio que ocupaba la Fonda de Sforzini, de 1903, frente a la antigua estación ferroviaria.
  • La Magnolia: casona rural con onda de campo.
  • Rancho Aparte: cabañas con pileta, para quienes quieren tirarse al agua después del asado.
  • El Nido: otra alternativa para dormir en el pueblo.
  • Los Vagones de Areco: algo más alejados, para los que buscan una experiencia distinta.

Si me preguntan a mí, La Piamonte tiene algo especial: dormir en un edificio que durante décadas fue fonda, frente a los rieles, es meterse de lleno en la historia del lugar. Pero si la idea es desenchufar, Rancho Aparte, con su pileta y su silencio, es el plan ideal para estirar el domingo.

El paseo a pie, las liebres y la panadería con fuego

Después del almuerzo, el pueblo se recorre sin apuro. A pocas manzanas del centro ya se está en el campo, y por los caminos rurales se cruzan bicicletas y motos, según el día. Les aviso: el clima manda. Puede haber barro después de una lluvia o un polvo espeso si el tiempo viene seco. En cualquier caso, hay que llevar calzado cómodo y, con un poco de paciencia, se avistan liebres, vizcachas y hasta alguna lechuza.

Una parada obligada es La Moderna, una panadería fundada en 1917 donde Laura González y sus hijas siguen encendiendo el horno a leña para hacer galleta de campo. Yo recomiendo pedir una recién salida, tibia, para el camino. Y si queda energía, la capilla Nuestra Señora del Rosario, inaugurada en 1907 y abierta por Ramona Lescano los fines de semana, es una visita breve y silenciosa que cierra la recorrida.

Antes de irse, dense una vuelta por el club a despedirse con un café. El pueblo es chico, pero la oferta es grande. Y si les queda el gusto de volver, siempre queda un tenedor libre y un pueblo que los espera a una hora de la Capital.

“Azcuénaga es de esos lugares que aparecen poco en las guías y por eso conservan esa cosa de pueblo detenido en el tiempo.”Andrés Aguilar, Turismo
AA
Andrés AguilarTurismo

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo