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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Berenjenas rellenas al horno: una receta simple, rendidora y perfecta para el almuerzo del domingo

Las láminas se doran en sartén, se enrollan con un relleno de espinaca y alubias, y terminan en el horno con salsa y queso. Listo en media hora y sin complicarse en la cocina.

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Andrés AguilarTurismo · · 3 min de lectura
Berenjenas rellenas al horno: una receta simple, rendidora y perfecta para el almuerzo del domingo

A mí me pasó siempre lo mismo con la berenjena: la compraba con buenas intenciones, la dejaba dos semanas en la heladera y terminaba tirándola. Hasta que un día me decidí a probar con esta preparación que hoy les cuento, y desde entonces es fija en casa. La verdad es que sorprende lo fácil que es y lo bien que queda, así que me parece un buen momento para compartirla con ustedes.

El primer paso: laminar y dorar la berenjena

Lo primero es cortar la berenjena en láminas finas, a lo largo, con cuchillo bien afilado o mandolina si tienen una a mano. Esas tiritas se pasan por sartén con un chorrito de aceite de oliva hasta que quedan tiernas y con algo de color. Ese punto de cocción es clave, porque es lo que les da la flexibilidad necesaria para enrollarlas sin que se rompan. Si las sacan crudas, se quiebran; si se pasan, quedan gomosas. El punto justo se ve a simple vista.

El relleno clásico: espinaca, alubias y un toque de comino

Para el relleno más rendidor, que es el que hago siempre en casa, se saltea cebolla hasta transparentarla y se suma espinaca o acelga durante un par de minutos. Esa mezcla se procesa junto con alubias ya cocidas, comino molido, sal y pimienta. El secreto, y esto lo aprendí a fuerza de equivocarme, es no convertirlo en pasta: tiene que quedar con algo de textura, porque si queda muy procesado, el rollito se vuelve pesado al morderlo.

Armado, horno y el final que les cambia el plato

Con una cucharada de relleno en el extremo de cada lámina, se enrolla y se van acomodando los rollitos en una fuente para horno. Encima, salsa de tomate —casera si tienen paciencia, de frasco si la Pereyra les ganó—, queso rallado en cantidad generosa y un poco de pan rallado para que gratine bien. A 180 grados, entre 20 y 25 minutos alcanzan para que todo tome temperatura y la superficie quede dorada. Al sacar, un hilo de aceite de oliva crudo y orégano fresco picado terminan el plato.

  • Para cuatro personas necesitás dos berenjenas grandes, 400 gramos de espinaca, una lata de alubias cocidas, una cebolla, 200 gramos de queso rallado, salsa de tomate y pan rallado.
  • El costo aproximado ronda los 8.000 a 10.000 pesos, según la zona y si comprás la espinaca fresca o congelada.
  • Se pueden dejar armados la noche anterior y llevar directo al horno al día siguiente: un golazo para cuando viene gente a comer.
  • Admiten variantes más contundentes: ricota, mucho queso o tomate fresco con hierbas si querés salirte de la versión light.
  • Van perfecto como entrada antes de una pasta, pero también funcionan como plato único en un almuerzo liviano.

Lo que más me gusta de esta receta es que la berenjena aporta fibra y antioxidantes con pocas calorías, lo que la convierte en una base cómoda para quienes están tratando de bajar el consumo de harinas sin resignar la sensación de plato completo. Y cuando se combina con las alubias en el relleno, la proteína vegetal aparece sola, sin necesidad de sumar carne. Para mí es un golazo en cualquier mesa.

Si buscan un lugar para probar algo similar en Buenos Aires antes de animarse a la cocina, les recomiendo almorzar en La Crespo, en el barrio de Villa Crespo: tiene opciones vegetarianas muy bien logradas y se banca la comparación con esta preparación. Después me cuentan cómo les fue con los rollitos en casa.

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Andrés AguilarTurismo

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