Boca se chocó contra su propia historia en Mendoza: dos veces arriba, empate al final
El Xeneize ganaba 2-1 en el minuto 92, pero un remate de Esteban Fernández le arruinó la noche al equipo de la Ribera, que sigue dejando puntos en el camino.

Dicen que el viento en Mendoza no sopla, directamente te pega. Y vaya si esta noche le pegó a Boca, que se fue dos veces al frente y terminó pidiendo la hora en un estadio donde la historia suele ser cruel con los que se confían. Gimnasia lo empató 2-2 sobre la hora, cuando la gente ya soñaba con el batacazo, y dejó al Xeneize con la misma sensación de siempre: la de un equipo que no sabe cerrar los partidos.
El primer tiempo fue una montaña rusa
El Lobo arrancó como si le debiera una factura al visitante. A los pocos minutos ya había hecho temblar el palo con un remate que se paseó por la línea y se fue. Del otro lado, la primera que tuvo, la mandó a guardar. A los 16, Velasco recibió de Flores, metió Belmonte en la jugada y el propio Velasco la rompió al ángulo. Golazo. Partido ganado, pensaron los de amarillo.
Duró la alegría lo que dura un suspiro en la Ribera. Dos minutos más tarde, lateral, rebotes, y Sabatini aguantó la marca como quien aguanta el tranvía en hora pico, se giró y la puso junto al palo. Uno a uno, y el partido empezó a jugarse como a Boca no le gusta: ida y vuelta, sin red.
A los 37, otra vez la delantera visitante. Esta vez fue una jugada de esas que uno guarda para el compilado de fin de año: taco de Velasco con caño incluido, centro de Gorosito y Zenón, que la empujó para el 2-1. Primer gol del mediocampista desde mayo del año pasado. La cosa pintaba para fiesta.
El segundo tiempo fue otra cosa
Gimnasia salió con otra cara. Superioridad leve, insistencia permanente, y a los 70 llegó el gol que no fue. Sabatini anticipó en el primer palo tras una pelota parada, el estadio estalló, pero el VAR, ese señor que mira todo con lupa, le cobró un offside milimétrico al delantero. Se lo anularon, y ahí nomás se empezó a escribir el final.
Boca intentó defender, se paró atrás, aguantó como pudo. Pero a los 92, centro al área, despeje corto de Herrera, y la pelota le quedó servida a Esteban Fernández, que sacó un remate fuerte junto al palo. Dos a dos, silencio en la mitad de la cancha visitante, locura en la otra.
- Gimnasia se mantiene como líder de la Zona A y sigue de racha en su casa.
- Boca suma 11 puntos y queda sexto, con dos unidades que se le escapan en el descuento.
- Sabatini convirtió los dos goles del local, aunque uno le fue anulado por posición adelantada.
- Zenón rompió una larga sequía sin marcar: no convertía desde mayo de 2025.
¿Pudo Boca hacer algo distinto? La respuesta corta es sí: pudo no regalarle la pelota en el área en el minuto 92. La respuesta larga es que este equipo, cuando se mete atrás a defender, termina pagando caro el esfuerzo. Le pasó con Racing, le pasó con otros rivales, y anoche le volvió a pasar en Mendoza. La sensación es que el equipo de la Ribera tiene fútbol para ganar, pero le falta esa maña vieja de los equipos grandes: cerrar los partidos cuando hay que cerrarlos.
La que viene, otra parada brava. Habrá que ver si el Xeneize aprende a sostenerse o si sigue regalando puntos en el final. Mientras tanto, el Lobo mendocino se acomoda arriba y sueña. La cancha dirá quién se sube al tren de los que pelean y quién se queda mirando desde el andén. Yo, por las dudas, me llevo un bufando al cuello: en Mendoza, el frío no avisa.
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