Brochero ya tiene su camino declarado patrimonio y suma una nueva peregrinación en las Altas Cumbres
La Cámara de Diputados convirtió en ley el reconocimiento del circuito de 240 kilómetros que une tres localidades cordobesas ligadas al cura gaucho. Quienes quieran sumarse este año tienen cita el 12 de septiembre para caminar los 28 kilómetros más duros del trazado, con inscripción a cinco mil pesos y gratis para los vecinos del departamento San Alberto.

En la sala de espera de la terminal de ómnibus de Villa Cura Brochero, donde los viajeros se cruzan con mochilas, botellas de agua y estampitas del cura gaucho, hace varios días que se comenta una novedad que llegó desde Buenos Aires: la Cámara de Diputados de la Nación, con 207 votos afirmativos, declaró Patrimonio Cultural Inmaterial al Camino de Brochero, ese recorrido de 240 kilómetros que une tres pueblos cordobeses con historia en común alrededor de la vida de San José Gabriel del Rosario Brochero.
El trazado, que toma como referencia el modelo del Camino de Santiago de Compostela, conecta Villa Santa Rosa de Río Primero, donde nació el sacerdote; la ciudad de Córdoba, donde cursó su formación religiosa; y Villa Cura Brochero, en Traslasierra, donde desarrolló su obra pastoral y social durante décadas. Está pensado para caminantes, ciclistas y visitantes de distintos perfiles, y la flamante ley prevé incluso la creación de un pasaporte del peregrino, un documento que acredita el paso por los distintos puntos del recorrido y que se entrega como certificación a quienes completen el circuito principal.
La peregrinación del 12 de septiembre
- Son 28 kilómetros por las Altas Cumbres, el tramo conocido como Camino del Peregrino, que termina en Villa Cura Brochero.
- La concentración es a las 6 de la mañana en Giulio Cesare y la salida está prevista para las 7.
- La inscripción cuesta 5.000 pesos y es gratuita para quienes viven en el departamento San Alberto.
- Se suspende si las condiciones meteorológicas no acompañan.
La cita, además, coincide con un aniversario cargado de simbolismo: se cumplen trece años de la beatificación de Brochero, razón por la que la edición lleva el número trece. Para los organizadores se trata de una jornada exigente pero accesible, con un trazado de montaña que se hace en grupo y que cada año reúne a cientos de fieles y caminantes.
Yo hablo con Olga, 58 años, vecina de Mina Clavero que ya participó en varias ediciones, mientras acomoda el termo en el bolso. Ella me dice, con esa calma de quien sabe lo que dice, que lo más lindo no es llegar a Villa Cura Brochero sino la conversación que se arma en la subida, el ritmo del que va más lento, el mate que aparece cuando el sol pega de lleno. Para Olga, que este año piensa anotarse otra vez, la declaración en el Congreso es un reconocimiento que llega tarde pero bienvenido: dice que siempre sintió que el camino era de todos, aunque todavía no tuviera los papeles que lo acreditaran.
“Poner en valor la historia y la identidad del recorrido es el objetivo central del reconocimiento, que también alcanza a las celebraciones, saberes y prácticas comunitarias ligadas a la tradición brocheriana, no solamente al trazado físico.”Darío Capitani, presidente de la Agencia Córdoba Turismo
Lo que Olga espera, y confiesa mientras mira hacia el filo de las Altas Cumbres, es que esta declaración traiga más presupuesto para señalizar los senderos, más colectivos para llegar hasta Giulio Cesare y, sobre todo, que los vecinos del departamento San Alberto, que tantas veces abrieron la puerta de su casa para darles agua a los peregrinos, sigan siendo parte central de una historia que, ahora sí, tiene reconocimiento nacional.
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