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Cinco ideas que todavía tenemos sobre el corazón y que un cardiólogo de Cleveland Clinic se encarga de desarmar una por una

Las enfermedades cardiovasculares explican casi un tercio de las muertes en el mundo y, sin embargo, sobreviven creencias que retrasan consultas y diagnósticos. El especialista Luke Laffin repasó los errores más frecuentes y dejó recomendaciones concretas para cada caso.

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Marta MansillaSociedad y salud · 8 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

Les cuento cómo arranca esta nota: estoy en la sala de espera del consultorio de un cardiólogo, en una clínica cualquiera de Buenos Aires, y mientras me llega el turno escucho a una señora de unos cincuenta y tantos que le dice a la chica de la ventanilla que ella está tranquila porque en su familia "nunca nadie murió del corazón". Al lado, un muchacho joven, veintipocos, le pregunta al mismo empleado si tiene que pedir turno con un cardiólogo o si eso "es para los viejos". Las dos escenas me parecieron un espejo perfecto de lo que repite la gente en la calle, y por eso me detengo hoy a repasar cinco creencias sobre el corazón que los cardiólogos desmienten con evidencia, tal como las puso sobre la mesa el doctor Luke Laffin, de la Cleveland Clinic, en una revisión reciente que me llamó mucho la atención por lo directa y por lo útil que resulta para cualquiera que tenga un corazón latiendo dentro del pecho.

Para empezar, vale la pena dimensionar de qué estamos hablando. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causaron 19,8 millones de muertes en el mundo en 2022, lo que representa el 32 por ciento del total global. Es decir, casi una de cada tres muertes en el planeta tiene que ver con el corazón o los vasos sanguíneos. Y, aun así, persisten ideas equivocadas sobre quiénes corren riesgo y cuándo conviene actuar. Laffin identificó cinco mitos que todavía circulan con fuerza y que pueden tener consecuencias concretas sobre la salud, y los repasamos uno por uno.

Mito 1: "El corazón es un tema de hombres"

Acá la frase del especialista es tajante: "El corazón no discrimina por sexo". Las mujeres tienen factores de riesgo propios que conviene no pasar por alto, como la menopausia, el uso de anticonceptivos orales y ciertas complicaciones que aparecen durante el embarazo. A eso se suma una cuestión más cultural que biológica: los controles cardiológicos de las mujeres suelen quedar postergados frente a otras responsabilidades cotidianas, desde el trabajo hasta los cuidados familiares. La recomendación que dejó Laffin es clara, conocer los propios factores de riesgo y conversarlos con un médico de cabecera, que es quien puede decidir si hace falta una derivación a cardiología.

Mito 2: "Después de los 50 recién hay que empezar a cuidarse"

Esta es la idea que más escucho en la sala de espera de la que les hablé al principio. La realidad es que las alteraciones en arterias y vasos sanguíneos pueden empezar mucho antes: en personas de 20, 30 o 40 años, muchas veces sin síntomas. La predisposición genética al colesterol alto o a la hipertensión puede estar presente desde edades tempranas, así que Laffin sugiere análisis de sangre y chequeos regulares también en adultos jóvenes. La idea de que el corazón recién aparece en la agenda cuando se cruza la barrera de los cincuenta es, justamente, una de las razones por las que muchos diagnósticos llegan tarde.

Mito 3: "Si en mi familia hubo problemas del corazón, ya estoy condenado"

Los antecedentes familiares aumentan el riesgo, eso nadie lo niega, pero no determinan el desenlace. Laffin insiste en que hay decisiones cotidianas que pesan mucho: alimentación saludable, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol. Y cuando los cambios de hábito no alcanzan, existen medicamentos seguros para controlar la presión arterial y el colesterol. La genética carga la mochila, pero el recorrido lo hacemos nosotros.

Mito 4: "Si me siento bien, no tengo nada"

Esta es, para mí, la más peligrosa de las cinco creencias. La enfermedad coronaria avanza de forma lenta y silenciosa, y tanto la hipertensión como el colesterol elevado generalmente no producen síntomas. En algunos casos, el primer aviso es un infarto o un accidente cerebrovascular, y ahí ya no hay vuelta atrás fácil. Por eso Laffin recomienda consultas anuales con el médico de atención primaria y análisis periódicos, para seguir la evolución de esos indicadores antes de que se conviertan en una complicación seria.

Mito 5: "El deterioro del corazón es inevitable con los años"

El material con el que trabajo queda interrumpido en este punto, pero lo que Laffin viene sosteniendo a lo largo de toda la entrevista apunta a desarmar esa idea de que el paso de los años tiene que llegar, sí o sí, con un corazón que se gasta. Lo que muestran la evidencia y la práctica clínica es que envejecer no es sinónimo de deterioro cardiovascular: lo es envejecer sin controlar la presión, sin mirar el colesterol, sin moverse, sin revisar la dieta ni sin hablar con un médico. Los años suman, pero no condenan.

Antes de cerrar, quiero volver a la sala de espera del principio. La mujer que estaba tranquila porque en su familia "nunca nadie murió del corazón" tiene 57 años, se llama Norma, y cuando le pregunté qué esperaba de este año me dijo que "por lo menos un análisis de sangre completo, así me saco la duda". Al lado, el muchacho joven, que se llama Federico y tiene 29, me contó que en realidad había ido a sacarse una duda porque el padre de un amigo murió de un infarto a los 45 y eso lo dejó pensando. Son dos escenas pequeñas, casi íntimas, que resumen mejor que cualquier manual por qué sigue valiendo la pena insistir con esta conversación: el corazón no avisa cuando empieza a fallar, y esperar a sentirse mal para ocuparse de él es, como se ve, uno de los errores más comunes y más caros que podemos cometer.

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Marta MansillaSociedad y salud

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