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Cinco rincones del planeta donde la vida se estira, y las claves que comparten

Un cardiólogo argentino recorre las comunidades más longevas del mundo y encuentra un patrón que no depende de la genética sino de decisiones cotidianas: fe, movimiento, comida verdadera y un motivo para levantarse cada mañana.

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Marta MansillaSociedad y salud · 5 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me crucé con Daniel, de 58 años, mientras esperaba su turno en el consultorio de un amigo clínico en el centro porteño. Me dijo, casi sin que le preguntara, que su padre murió a los 62 de un infarto y que él lleva dos años analizando cada cosa que pone en la mesa. "Si mi viejo no llegó, quiero ver si yo puedo", me dijo, con la calma de quien se ha planteado el asunto cara a cara. La escena me quedó dando vueltas, porque encaja con una pregunta que muchos lectores me hacen por mail: qué hacen distinto, allá lejos, los pueblos donde la gente vive más. Y la respuesta, según el cardiólogo Jorge Tartaglione, es más cercana de lo que imaginamos.

Lo que la genética explica, y lo que no

Tartaglione suele decirlo sin vueltas: la herencia marca apenas el veinticinco por ciento de cuánto vamos a vivir. El setenta y cinco por ciento restante queda en nuestras manos. Quienes hoy tienen entre 55 y 56 años pueden aspirar a sumar entre veinte y veinticinco años más de vida sin enfermedad, siempre que adopten ciertas decisiones cotidianas. No es magia ni privilegio: es método, acumulado durante décadas en cinco lugares muy distintos entre sí.

Los cinco puntos del mapa y su denominador común

  • Loma Linda, California: una comunidad predominantemente religiosa que, según el cardiólogo, vive hasta diez años más que la media. La fe, entendida como pertenencia y rituales compartidos, aparece como primer factor diferencial.
  • Costa Rica, en Centroamérica: frutas tropicales a diario y un ritmo de vida apacible que lleva a muchos habitantes a superar los 80 años con buena salud.
  • Icaria, una isla griega: la geografía hace el trabajo. Las subidas y bajadas constantes obligan a caminar durante toda la jornada, y eso se traduce en cuerpos entrenados sin gimnasios ni rutinas pagas.
  • Cerdeña, en Italia: la cocina se arma con lo que da la tierra, lo que madura al sol y lo que se pudre de manera natural. Tartaglione lo define así: alimentos frescos, sin conservantes ni aditivos, frente a la omnipresencia de los ultraprocesados.
  • Okinawa, Japón: el propósito diario ordena la existencia. No hace falta hazaña: tomarse un mate con una amiga, salir a caminar, sacar al perro. Personas de 90 años que se levantan a bailar, cantar o tocar música.
“Lo que sale de la tierra, lo que le da el sol, lo que se pudre. Esa es la base de la alimentación en Cerdeña, en contraposición a los ultraprocesados que nos rodean en cualquier góndola.”Jorge Tartaglione, cardiólogo

Qué se puede llevar Daniel a su casa

El patrón que cruza estos cinco puntos no exige cuentas bancarias abultadas ni mudanzas al otro lado del mundo. Movimiento incorporado al día, comida lo menos procesada posible, vínculos sociales activos y algún motivo concreto para pararse cada mañana con ganas. Cuando le conté todo esto a Daniel, en la sala de espera, se quedó mirando el piso un instante y después me dijo algo que resume lo que muchos sienten: "Yo no quiero vivir muchos años a cualquier precio. Quiero llegar a los 80 y subir las escaleras sin quedarme sin aire, y mirar atrás y decir que vale la pena". A eso, exactamente, apuntan las comunidades que más años cumplen. La expectativa de Daniel, como la de tantos vecinos que uno se cruza en estas salas, no es, es terrenal: vivir mejor los años que toque, no solo sobrevivir.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

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