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Cortisol: qué es realmente esa sustancia de la que todos hablan en las redes y por qué los especialistas piden calma

La hormona que se transformó en tendencia aparece asociada a promesas de detox, diagnósticos exprés y cócteles caseros. Endocrinólogos consultados explican cuándo preocuparse de verdad, qué funciona y qué es puro humo.

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Marta MansillaSociedad y salud · · 5 min de lectura
Cortisol: qué es realmente esa sustancia de la que todos hablan en las redes y por qué los especialistas piden calma

Abrimos la puerta del consultorio de la doctora María Susana Mallea Gil, en una mañana de invierno en Buenos Aires, y lo primero que se ve es una pizarra con el ritmo circadiano del cortisol dibujado a mano. La presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo recibe a los pacientes con la misma frase con la que arranca cada entrevista: "El cortisol no es el enemigo, es una hormona que nos mantiene vivos". Y esa idea, que parece tan sencilla, es justamente la que las redes sociales se empecinan en desmentir a fuerza de hashtags.

Porque el cortisol, esa sustancia que las glándulas suprarrenales fabrican encima de los riñones, se volvió en los últimos meses una estrella de TikTok e Instagram. Videos con millones de reproducciones prometen identificar la "cara de cortisol", bajar la grasa abdominal con una bebida mágica o curar el cansancio crónico con un cóctel de jugos, sales y suplementos. La comunidad médica observa el fenómeno con una mezcla de preocupación y perplejidad, porque nada de eso tiene que ver con lo que la endocrinología sabe sobre esta hormona.

Qué hace el cortisol en el cuerpo y por qué no hay que tenerle miedo

Antes de hablar de detox, conviene repasar para qué sirve. El cortisol participa en la regulación del metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas; ayuda a mantener la presión arterial dentro de rangos razonables; modula la respuesta inflamatoria y la inmunidad; y se encarga, entre otras cosas, de marcar el ritmo del sueño y la vigilia. Sus niveles trepan hasta un pico entre la madrugada y la mañana temprano, y después bajan a lo largo de la tarde y la noche. A ese dibujo diario se lo llama ritmo circadiano, y es una de las claves para entender cuándo una medición tiene sentido y cuándo no.

Mallea Gil lo resume con un ejemplo que cualquier adulto de cuarenta o más años reconoce: si alguien se hace un análisis de cortisol justo antes de rendir el examen de manejo, o minutos antes de entrar a una entrevista laboral, el resultado va a salir más alto de lo habitual. Eso no es una enfermedad, es la adaptación del cuerpo a una situación de estrés puntual. "El cortisol sube ante una amenaza, real o percibida, y eso es normal y esperable", insiste la especialista.

Cuándo sí hay que preocuparse: el síndrome de Cushing

El cuadro que sí preocupa a los endocrinólogos se llama síndrome de Cushing y aparece cuando el cuerpo queda expuesto, durante mucho tiempo, a niveles excesivos de cortisol. En esa situación, el ritmo circadiano se rompe: la hormona puede estar tan alta a la tarde o a la noche como a la mañana. Los signos clínicos más frecuentes son aumento de peso con acumulación de grasa en el abdomen y en la cara, estrías violáceas, hipertensión, alteraciones del azúcar en sangre y debilidad muscular. Pero, como aclara Mallea Gil, eso es una patología concreta, con diagnóstico y tratamiento médico, y no tiene relación con las variaciones cotidianas que todos tenemos cuando estamos estresados.

Cócteles, detox y otros mitos que circulan en redes

Entre los contenidos más virales aparece el llamado "cortisol cocktail", una preparación a base de jugos naturales, sales y, en algunas versiones, suplementos varios. La endocrinóloga Jodi Nagelberg, de la Universidad de California, lo calificó como "una exageración" en el mejor de los casos. La postura es compartida por Mallea Gil: "Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico". Ciertos ingredientes pueden consumirse sin riesgo, pero no existe evidencia científica de que bajen el cortisol ni de que "limpien" las glándulas suprarrenales, un concepto que, tal como se usa en esos videos, no tiene base fisiológica.

Tampoco lo tiene el llamado "cortisol detox", que suele presentarse como una cura exprés para el cansancio o la inflamación. El cuerpo humano ya cuenta con mecanismos propios para regular los niveles de la hormona a lo largo del día; las llamadas "dietas detox" no aportan ningún beneficio adicional probado y, en algunos casos, pueden generar déficit de nutrientes si se sostienen en el tiempo. La recomendación de los especialistas es directa: antes de automedicarse, restringir alimentos o seguir una tendencia de redes, conviene consultar con un profesional de salud.

Qué sí funciona, según la evidencia

Para mantener un ritmo de cortisol saludable, la evidencia apunta a recomendaciones bastante menos llamativas que un cóctel viral: dormir entre siete y nueve horas, mantener horarios regulares de descanso, realizar actividad física moderada y sostenida,alimentarse de forma equilibrada y evitar el consumo excesivo de alcohol y de estimulantes. Esas prácticas,sumadas a controles médicos periódicos, son las que muestran impacto real sobre el sistema hormonal, según coinciden las guías de las sociedades de endocrinología. Si hay síntomas persistentes como fatiga que no se explica, cambios de peso, hipertensión o alteraciones en el sueño, la consulta profesional es ineludible; un test comprado por internet y grabado en un video no reemplaza una evaluación clínica.

“Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico.”María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo

En el mostrador de la farmacia de la esquina, Javier, de 53 años, me cuenta que escuchó del tema por su hija adolescente y que empezó a buscar información en Google. "Yo no entiendo mucho, pero me quedó la duda de si estoy estresado o enfermo", dice, mientras la confirmación, mientras paga los audífonos. Le explico que la diferencia la marca un profesional con estudios concretos, no un reel de cuarenta segundos. Lo que Javier espera, como tantos otros lectores de su edad, es una respuesta sensata en medio del ruido digital: saber que el cortisol es parte de la vida y que, mientras los niveles estén dentro de los parámetros normales y los síntomas no sean persistentes, no hay cóctel milagroso que comprar ni enemigo que combatir.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

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