Martes, 15 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Cuando el retiro corporativo se vuelve una carrera por sobrevivir: llega a Netflix una comedia española que mira de frente al miedo a perder el trabajo

Dirigida por Diego Núñez Irigoyen y escrita por los guionistas de Fariña, Gracias, equipo se estrena el viernes y propone una comedia liviana con Alexandra Jiménez al frente sobre cómo se fractura el compañerismo cuando caen los despidos.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A mí, cada vez que un jefe me convoca a una jornada fuera de la oficina, me tiembla el pulso. No lo puedo evitar. Traigo aquella historia desde 2009, cuando una consultora nos reunió en un salón de Puerto Madero, nos entregó carpetas con el logo renovado y, antes del brindis, nos confirmó que la mitad del equipo quedaba afuera. Por eso, cuando supe que existía una comedia española ambientada justamente en un retiro corporativo con despidos como telón de fondo, sentí que la ficción me estaba trotando la memoria. Y ahora me toca contarles que Gracias, equipo, dirigida por Diego Núñez Irigoyen y con guion de Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, se suma al catálogo de Netflix este viernes 11 de septiembre de 2026.

La premisa es de esas que, a primera vista, suenan a sitcom de oficina: un grupo de empleados y empleadas asiste a un retiro fuera de la ciudad, les venden la idea de trabajo en equipo y, cuando todavía están acomodándose en las sillas del salón con vista a un bosque de pinos, se enteran de que la empresa viene con un plan de recortes masivos. A partir de ahí, lo que podía ser convivencia se transforma en una competencia despiadada por quedar bien parada en la foto final. La directora de recursos humanos, los mandos medios, la nueva ingenua que no entiende nada, el compañero eterno que viene sacando ventaja desde hace años: todos terminan corriendo detrás del mismo oso.

Un elenco que sostiene la comedia sin desbarrancar

A la cabeza del reparto está Alexandra Jiménez, a quien vengo siguiendo desde sus papeles en series como La que se avecina y La unidad, y que acá vuelve a confirmar que maneja la comedia con la misma naturalidad con la que encara un registro dramático. Su personaje es una mujer acostumbrada a ser competente en cualquier reunión, pero acá la sorpresa es que descubre que esa misma capacidad la deja expuesta cuando todo se vuelve supervivencia pura. A su alrededor, Irigoyen -que había codirigido la primera temporada de División Palermo- arma un conjunto de arquetipos laborales que, exagerados con criterio cómico, no caen en el caos: hay elogiador serial, la que lleva la banderita del compañerismo aunque acaba de clavar un puñal, el jefe que todavía cree que lidera cuando ya nadie lo escucha.

  • Reunión fuera de la oficina con catering incluido y discurso motivacional de apertura.
  • Corre rumor de despidos y empieza una competencia silenciosa por la mejor impresión.
  • Los personajes se van corriendo de sí mismos a medida que el retiro avanza.
  • Un desenlace esperado funciona porque el camino hasta allí es llevadero.

Una lectura crítica envuelta en comedia liviana

La película no se propone decir nada demasiado nuevo sobre la toxicidad laboral, y me parece bien: su contrato con el espectador es entretener, y en eso cumple con solidez. Sí deja, mirado desde este lado del mostrador, una reflexión moderadamente crítica sobre cómo nos portamos cuando sentimos peligrar el sueldito de fin de mes. Las lealtades que parecían eternas al rato valen menos que un like en el chat general, y los gestos generosos muchas veces esconden la intención de pasar al frente de la fila. El guion avanza con coherencia, no apela a giros forzados y, aunque el final se vuelve algo previsible, el recorrido hasta llegar ahí resulta genuinamente ameno.

Yo la terminé con una sensación rara, de esas que me da el cine cuando me hace revivir una oficina sin pedirme permiso. Me acordé de la carpeta con el logo nuevo que me entregaron en aquel salón de Puerto Madero, del silencio que se hizo después de que el jefe terminó de hablar y de la compañera que se sentó al lado mío y me pasó, sin decir nada, un vaso de agua. Por eso les pregunto antes de cerrar: ¿reconocen en Gracias, equipo alguna conducta que hayan visto o, peor aún, que hayan tenido en un entorno de trabajo real? A mí me gustaría mucho leer sus respuestas, de verdad.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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