Cuando la confusión aparece de golpe en un adulto mayor: la señal que no hay que dejar pasar
Un cambio brusco en la atención o en la orientación puede ser un cuadro de delirio, distinto de la demencia, que necesita evaluación urgente y muchas veces tiene solución si se trata lo que lo desencadenó.

La sala de espera del consultorio está casi vacía a esa hora de la tarde. Una mujer de unos setenta y pocos, de llamo Ester y tiene 73, le cuenta a la recepcionista que a su marido, de 78, lo trajeron porque el martes a la noche no reconoció el living de la casa y al día siguiente amaneció hablando de un viaje que hicieron hace treinta años. A la tarde, en cambio, le preguntó por los nietos como si nada hubiera pasado. Ella lo mira y me dice bajito: y ahora qué hago.
La escena que describe Ester es, para los especialistas, una pista clara. Cuando una persona mayor empieza de golpe a desorientarse, le cuesta sostener una conversación o se vuelve irritable sin motivo aparente, no hay que esperar: la consulta médica tiene que ser inmediata. Esa urgencia vale incluso para quienes ya tienen un diagnóstico de demencia, porque un cambio repentino puede estar marcando algo distinto, que se suma al deterioro previo.
Delirio y demencia: dos cuadros que se parecen pero no son lo mismo
Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de la Cleveland Clinic, explicó que el delirio puede estar alertando sobre un problema dentro del organismo que necesita tratamiento. Confundirlo con una manifestación más de la demencia hace perder tiempo valioso y deja sin atender la causa que lo disparó.
Para los familiares y cuidadores, una diferencia práctica es observar cuánto tardó en aparecer el cambio:
- El delirio puede instalarse en horas o a lo largo de uno o dos días.
- La demencia, en cambio, suele progresar durante meses o años, con una pérdida gradual de capacidades que afecta las actividades cotidianas.
- En el delirio es común que un período de lucidez dé paso a otro de confusión dentro de la misma jornada.
- La persona puede tener dificultades para concentrarse en lo que pasa a su alrededor.
- Suelen aparecer modificaciones de la conducta, como un mayor retraimiento o una agresividad inhabitual.
Estas variaciones hacen que el cuadro pase inadvertido. Según Torbic, en las primeras etapas de la demencia la atención suele conservar una mayor estabilidad. Aunque ambos procesos pueden incluir problemas de memoria y desorientación, su evolución y la respuesta médica que requieren son muy distintas.
El delirio aparece con frecuencia durante las internaciones, sobre todo en cuidados intensivos, y el riesgo crece cuando la hospitalización se prolonga. Ante su detección, el equipo de salud sale a buscar un desencadenante que pueda tratarse: una infección, un desequilibrio, un cambio de medicación. Corregir ese problema permite, en muchos casos, revertir la confusión.
La demencia también pide evaluación médica, aunque por lo general no es una urgencia en sí misma. Pero quienes la padecen son más vulnerables al delirio durante enfermedades o internaciones. Por eso, reconocer una alteración abrupta respecto del estado habitual resulta clave para orientar la atención y evitar que se pierda una oportunidad de tratarla.
Antes de irme, le pregunto a Ester qué espera de esta consulta. Me lo dice sin dudar: quiero que me digan si esto que le pasa se puede parar, aunque sea un rato, porque ayer volvió a ser él a la hora de la merienda y después se perdió de nuevo. Esa alternancia, me habían explicado minutos antes, es justamente la marca que los médicos piden aprender a leer a tiempo.
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