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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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De Hong Kong a Hollywood: el recorrido del miedo a los muertos vivientes en tres ficciones que marcaron a fuego la pantalla

Un recorrido por The Last of Us, The Walking Dead e iZombie, tres series que reescribieron el género zombi desde la consola, el pueblo sitiado y la mesa forense, con una amenaza que siempre dice más sobre los vivos que sobre los muertos.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 3 min de lectura
De Hong Kong a Hollywood: el recorrido del miedo a los muertos vivientes en tres ficciones que marcaron a fuego la pantalla

Yo tenía quince años la primera vez que entendí que el género zombi no hablaba de muertos: hablaba de qué hacemos los vivos cuando el mundo se cae. Esa sensación, que en mi caso me dejó pegado al sillón con un videojuego en la mano, es exactamente la que durante años sostiene a tres ficciones muy distintas pero hermanadas por una misma pregunta: cómo se sobrevive cuando la amenaza ya no es sólo externa. The Last of Us, The Walking Dead e iZombie son, cada una a su manera, variaciones sobre ese eje, y mirarlas en conjunto permite entender por qué el muerto viviente sigue siendo una metáfora tan útil para pensar nuestro propio tiempo.

Un hongo, una carretera y una morgue: tres puntos de partida

La más reciente de estas apuestas es The Last of Us, la serie creada por Neil Druckmann y Craig Mazin a partir de los videojuegos del propio Druckmann, con Pedro Pascal y Bella Ramsey como protagonistas. Lo que la distingue del resto no es sólo el tono áspero y la paciencia narrativa: es su particularidad biológica. Aquí la infección no llega por un virus suelto ni por una radiación misteriosa, sino por un hongo, un Cordyceps que toma el control del cuerpo humano y lo transforma en algo que ya no es del todo humano. Ese detalle, chico en apariencia, enorme en sus consecuencias, vuelve al relato incómodo porque la amenaza parece algo que podría llegar mañana.

The Walking Dead, creada por Frank Darabont a partir del cómic de Robert Kirkman, eligió otro camino: el pueblo sitiado, la carretera sin ley, el grupo que tiene que reinventarse a sí mismo cada semana. Su elenco principal —Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira y Steven Yeun, entre otros— sostuvo durante años una épica coral en la que el enemigo de verdad rara vez fue el caminante de la esquina, sino el tipo que dormía a tu lado. La serie prolongó su mundo a través de derivados y se apoyó, como reconoció el propio Kirkman más de una vez, en la tradición cinematográfica de George A. Romero: el muerto viviente como espejo de las miserias sociales.

Cuando el muerto viviente resuelve crímenes

iZombie, la creación de Rob Thomas con Rose McIver, Malcolm Goodwin y Rahul Kohli en el elenco, se anima a romper el tono apocalíptico y meter al zombi en una mesa de autopsias. La protagonista, una joven que se vuelve zombi de un día para el otro, descubre que comer cerebros de víctimas de asesinatos y otras tragedias le permite absorber sus personalidades y, con ellas, retazos de sus últimos recuerdos. Así termina trabajando junto a la policía para resolver crímenes. La mezcla de misterio, humor negro y vida cotidiana es una manera más ligera —pero no por eso menos honesta— de explorar el género.

Tres formas de contar el mismo miedo

Las tres ficciones se pueden pensar como una pequeña constelación de variantes:

  • The Last of Us: la amenaza biológica de un hongo, con el peso del videojuego adaptado al lenguaje de la serie.
  • The Walking Dead: el pueblo sitiado, la épica coral y los derivados que expandieron su universo.
  • iZombie: el muerto viviente como detective involuntario, con humor y trama criminal semanal.

Las tres comparten un mismo motor: la supervivencia frente a una infección —entendida en sentido amplio, biológico, social o sobrenatural— y la pregunta por qué están dispuestos a hacer los que siguen con vida para protegerse. En mi caso, lo que más me sigue golpeando de estas historias no es la escena de terror más resonante: es ese instante, casi siempre en silencio, en que un personaje decide cruzar una línea que ayer se había jurado no cruzar. Eso, para mí, es lo que vuelve a estos muertos vivientes terriblemente vivos.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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