Martes, 8 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

De selfie a polaroid ochentera: la fórmula para que la IA no te cambie la cara

Una foto actual y una instrucción bien escrita alcanzan para transportarte a la estética de los 80. Claves, trampas y el prompt base para no terminar pareciendo otro.

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Ignacio VillarroelDeportes · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Aclaro de entrada: no hace falta viento ni árbitro para que esta nota tenga quilombo. El quilombo lo pone la Inteligencia Artificial cuando le pedís un retrato ochentero y te devuelve a tu tía en una fiesta de egresados de 1985. Acá va la posta para que la máquina te deje la cara como está y solo te vista de MTV.

La foto de origen importa, y mucho

Si subís una imagen movida, oscura o sacada desde la otra punta del living, el sistema se va a inventar lo que no ve. Por eso conviene una foto con buena luz, resolución decente y el rostro bien de frente, o apenas ladeado. Cuanto más claro tenga el modelo tus rasgos, menos libertad se toma para inventarlos de nuevo. Básico, pero la mayoría se lo saltea.

El prompt es el verdadero laboratorio

Acá está la madre del asunto. La instrucción al modelo no puede ser un vago 'hacelo ochentero'. Hay que decirle, con todas las letras, qué tiene que cuidar y qué puede tocar. Si no, el editor se manda la parte y te transforma en otra persona. El Conejo, el Mago, el Búfalo: elijas al que elijas, necesitás que la IA lo reconozca antes de cambiarle la remera.

  • Prompt base: 'Transformá esta fotografía para que parezca una imagen tomada a mediados de los años 80. Mantené exactamente la identidad de la persona: rasgos faciales, estructura del rostro, tono de piel y características físicas. No cambies su apariencia facial ni la conviertas en otra persona. Modificá únicamente vestuario, peinado, maquillaje, accesorios y entorno para que correspondan con la estética de esa década'.
  • Sumá detalles de moda ochentera: chaqueta vaquera, hombreras XL, pelo con volumen a lo Cindy Lauper, sombras intensas en los ojos, labios bien marcados y accesorios metálicos.
  • Sumá detalles de escenario: pista de patinaje, sala de arcade con luces de neón, habitación empapelada con pósteres de bandas o un estudio con luces rosa, azul y violeta.
  • Sumá tratamiento visual: grano de película, contraste alto, flash directo, bordes levemente desgastados y colores con la saturación típica del celuloide de la época.

Lo que cambia y lo que se banca

El secreto es simple: la identidad se preserva, la estética se reinventa. La ropa, el pelo, el maquillaje, los accesorios y el fondo sí o sí van a mutar. Lo que no se mueve: tu estructura ósea, el color de tu piel, la forma de los ojos, la nariz, la boca. Por eso la instrucción tiene que ser explícita en eso, porque si no el sistema decide por vos y, cuando decide por vos, te suele cambiar hasta la personalidad.

En criollo: cuanto más específica sea la orden, más control tenés sobre el resultado. La IA no adivina intenciones, ejecuta instrucciones. Y si la instrucción es pobre, el retrato es pobre.

La que viene

La que viene, el turno es tuyo: agarrar una foto, copiar el prompt base, sumarle tus caprichos ochenteros y ver cómo te queda la postal. Eso sí: guardá el original, porque entre que la IA te maquilla como estrella de videoclub y que tu pareja te mata por el gasto de tiempo en la compu, algo se va a guardar para el anecdotario familiar. La cancha la ponés vos.

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Ignacio VillarroelDeportes

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