Doce ficciones para maratonear: suspenso en parques eólicos, comedia en campus universitarios y un puñado de gatos en Yorkshire
Una guía comentada de series que van de los ocho episodios de El colapso, rodados en plano secuencia, a las seis temporadas de Todas las criaturas grandes y pequeñas. Hay misterio danés, dramas rurales ingleses, conspiraciones gráficas y comedias universitarias con duelo incluido.

A veces uno se sienta en el sillón con la convicción de que va a mirar una sola serie y termina haciendo un viaje por doce. Eso me pasó esta semana, mientras revisaba una selección de ficciones que cruzan suspenso, drama y comedia sin pedir permiso. Hay producciones para todos los bolsillos de tiempo: desde los ocho capítulos breves de El colapso, que no llegan a los veinte minutos cada uno, hasta las seis temporadas completas de Todas las criaturas grandes y pequeñas. Y en el medio, una familia que se muda a una isla griega, unos adolescentes ingleses con un cadáver debajo de un tractor y un foro de internet que se topa con un manuscrito capaz de anticipar catástrofes.
El suspenso tiene tres texturas distintas
Empiezo por el género que más rápido me atrapó, porque las tres propuestas que lo representan no se parecen en nada entre sí. La ruta del dinero es una producción danesa que arranca con una imagen bien concreta: un trabajador aparece muerto en un parque eólico y, a partir de ahí, se abre una investigación sobre prácticas empresariales que promete incomodar. Glue, del guionista Jack Thorne, se queda en un pueblo rural inglés, donde el cadáver hallado debajo de un tractor funciona como una piedra que se tira a un estanque quieto: expone los secretos de un grupo de adolescentes y de los adultos que los rodean. Por último, Utopia, creada por Dennis Kelly, corre hacia el lado de la conspiración: unos usuarios de un foro online consiguen el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar desastres, y una organización decide perseguirlos para quedarse con ese papel. Son tres maneras distintas de preguntar quién hizo qué y por qué, y las tres se miran de un tirón.
El duelo, los vínculos y una mudanza a Corfú
Después aparece un grupo de series que tienen como motor emocional las pérdidas y los reencuentros. En The Virtues, Stephen Graham se pone en la piel de Joseph, un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma de la infancia y para volver a ver a su hermana; la actuación de Graham es de esas que justifican solas la maratón. Big Boys hace algo parecido pero en clave de comedia universitaria: Jack llega al campus después de pasar un año en su casa tras la muerte de su padre y termina compartiendo cuarto con Danny, un compañero más extrovertido. La serie tiene tres temporadas y un tono que mezcla la ternura con el humor ácido sin que nada chirríe. Leonard y Hungry Paul, con Alex Lawther y Laurie Kynaston, se queda con dos amigos adultos cuya rutina se ve alterada por una muerte, una boda y un romance; y Los Durrell es la opción larga para quien quiera quedarse un mes en el sillón: cuatro temporadas siguiendo a una familia inglesa que se instala en la isla griega de Corfú, a partir del libro autobiográfico de Gerald Durrell. Sol, piedra, burros y hasta una duquesa con turbante incluida.
Comedia, fauna de Yorkshire y un guiño a Russell T. Davies
Para quienes prefieren el costado amable, Todas las criaturas grandes y pequeñas es esa serie reconfortante que muestra el trabajo del joven veterinario James Herriot en los pueblos de Yorkshire a lo largo de seis temporadas: hay partos de vacas, perros con pata lastimada y dueños de granjas que conocen a cada animal por nombre. Es la ficción ideal para mirar después de un día largo. Y como cierre del recorrido aparecen tres ficciones con marca registrada: Queer As Folk, de Russell T. Davies, que retrata a tres hombres gays en el Manchester de los años noventa; Nolly, también de Davies, con Helena Bonham Carter en la piel de la estrella televisiva Noele Gordon; y Such Brave Girls, una comedia incómoda sobre las hermanas Josie y Billy y su madre soltera. Tres series para entender cómo se escribía la vida íntima en pantalla antes de que el streaming lo cambiara todo.
Una guía rápida para elegir por tiempo y por ganas
Si el tiempo apremia, El colapso y sus ocho episodios breves son la puerta de entrada. Si sobran horas, Los Durrell y Todas las criaturas grandes y pequeñas son las columnas vertebrales de cualquier maratón. Y si el cuerpo pide intriga, Glue y La ruta del dinero resuelven la noche sin pedir más que un par de tazas de café. Yo, si me apuran, confieso que empiezo por Big Boys: el equilibrio entre humor y emoción me dejó con la sensación de haber conocido a Jack y Danny en persona, y eso, en mi sillón, vale oro.
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