El día que Nintendo compró cine para adultos y lo guardó bajo llave
A principios de los noventa, la empresa japonesa adquirió dos parodias pornográficas de Super Mario para que nadie pudiera verlas. Una estrategia silenciosa que recién empezó a filtrarse casi dos décadas después.

En 1993, mientras la adaptación oficial de Super Mario Bros. se hundía en la taquilla y arrastraba la imagen de sus personajes, Nintendo decidió hacer algo insólito: comprar dos películas pornográficas inspiradas en el fontanero más famoso del mundo para asegurarse de que nadie pudiera verlas. La operación se hizo en silencio, sin comunicado de prensa ni anuncio oficial, y durante más de una década funcionó tan bien que muchos creyeron que esas cintas directamente nunca habían existido.
El origen de la historia hay que buscarlo un poco antes, cuando el director y actor Buck Adams detectó una oportunidad en el furor que desataba el videojuego y produjo una parodia para adultos del universo de Mario. El rodaje se completó en apenas dos jornadas, con un presupuesto que rondaba los 20.000 dólares, y el material resultante fue tan abundante que terminó partido en dos entregas: Super Hornio Brothers y su secuela.
Una compra con un único objetivo
El estreno de ambas cintas casi coincidió con el de la película oficial Super Mario Bros., dirigida por Rocky Morton y Annabel Jankel, que fue un fracaso resonante tanto en lo comercial como en lo crítico. Con la reputación de sus personajes ya malherida por ese traspié, Nintendo reaccionó también sobre las parodias y adquirió los derechos de las dos producciones poco después de su aparición.
La operación se ejecutó con una discreción deliberada. La intención, según reconstrucciones posteriores, no era explotar el material ni obtener rédito económico de ningún tipo, sino archivarlo para que no generara ruido alrededor de la marca. Y la estrategia dio resultado: durante más de quince años circularon dudas genuinas sobre si esas películas habían sido reales o un mito de internet.
El detalle que cambió la historia
- En 2009 apareció en la web una copia de Super Hornio Brothers 2: King Pooper Returns, que incluía un resumen de la primera entrega.
- El actor Ron Jeremy, protagonista de ambas producciones, confirmó públicamente que los derechos eran de Nintendo y que legalmente era imposible reeditarlas.
- La primera película, Super Hornio Brothers, sigue sin aparecer y permanece como una de las piezas perdidas más curiosas del circuito.
- El episodio quedó como un caso singular en la historia de la propiedad intelectual del entretenimiento: una empresa de videojuegos comprando cine para adultos, no para exhibirlo, sino para que nadie pudiera verlo.
Como cronista de Cultura y patrimonio me quedo pensando en lo raro que es este cruce: una multinacional japonesa del entretenimiento familiar gastando dinero en cine explícito solo para encerrarlo en un cajón. Es un gesto casi quijotesco, una manera de defender el nombre de un personaje que ni siquiera tuvo que ir a juicio, porque la mejor pelea fue la que nunca se vio. Y me invade una curiosidad genuina por saber qué sienten quienes trabajaron en esas cintas al ver que, treinta años después, la historia terminó contándose igual.
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