El Emperador quedó en paños menores: Bayern se tropezó en Augsburgo y Neuer la pasó fatal
Dos errores del arquero alemán, uno a los cinco segundos del pitazo inicial, le costaron dos puntos al conjunto bávaro en la Bundesliga. El empate 2-2 lo dejó lejos de la punta y alimentó las dudas de un equipo que se cae a pedazos.

Dicen que el fútbol es un estado de ánimo y que los arqueros, mientras tanto, son la última línea de defensa entre la cordura y el colapso. Esta vez, el Manuel Neuer que conocemos no apareció: el que vimos en Augsburgo fue un arquero distraído, pasado de revoluciones y, sobre todo, muy humano. Bayern Munich rescató un empate 2-2 que, por cómo se dio, sabe a derrota.
Un gol a los cinco segundos y una noche larga
Lo del arranque fue de película de terror, aunque en capítulos cortos y con final anunciado. Bayern sacó del medio, Luis Díaz tocó hacia atrás para su arquero y Neuer, en lugar de reventar la pelota o buscar un compañero, intentó gambetear a Robin Fellhauer con una sutileza que el fútbol suele cobrar cara. Fellhauer anticipó, le robó el cuero y empujó al arco vacío. Gol local a los cinco segundos, récord histórico de la cancha y mandíbula colectiva de los hinchas bávaros en el piso.
El primer tiempo se fue con Augsburgo al frente 1-0, un resultado que en cualquier manual figura como 'milagro táctico', aunque en realidad fue simple: Neuer regaló la primera, el equipo local se cerró atrás y Harry Kane, Olise y Díaz chocaron contra un muro ordenado. Cuando los grandes no carburen, conviene prestar atención a lo que hacen los demás.
El segundo tiempo, la reacción y otro regalo
En el complemento, el Bayern se acordó de que era el Bayern. A los nueve minutos, Kane se sacó a un defensor de encima con la elegancia que lo caracteriza y asistió a Ismael Saibari, que firmó el 1-1 con un derechazo cruzado. Parecía el inicio de la remontada. Parecía.
Porque a los pocos minutos volvió a aparecer el fantasma. Calvin Brackelmann se animó de lejos, sacó un zurdazo sorpresivo, el balón quedó a medio camino y Neuer no llegó a contenerlo. Rodrigo Ribeiro olió la sangre y empujó el rebote para el 2-1 del local. Otra vez el capitán alemán señalando su propio error. Otra vez el arco del Bayern oliendo a crisis.
“El segundo error de Neuer fue tan evitable como el primero: se jugó a confiar y terminó pagando caro. El equipo lo sostuvo como pudo, pero la imagen del partido quedó manchada por esas dos salidas en falso.”Ignacio Villarroel
El cierre y la tabla que duele
El empate definitivo llegó sobre el final, a diez del cierre. Kane volvió a hacer de Kane: desborde por izquierda, centro rasante y Nathaniel Brown, que llevaba pocos minutos en cancha, la empujó de zurda para decretar el 2-2 final. Punto que en una noche normal sirve, pero que en Augsburgo, después de los regalos de su arquero, deja gusto a poco. Bayern quedó rezagado en la tabla: Borussia Dortmund, que también empató el viernes ante Werder Bremen, manda con 13 unidades.
La pregunta queda flotando en el aire de Baviera: ¿puede un error temprano condicionar a un arquero durante todo un partido? La respuesta, mirando los dos goles del sábado, fue sí. La que viene, Bayern tiene que volver a ser Bayern antes de que la Bundesliga se le escape de las manos.
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