Viernes, 11 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

El empleo formal acumula una pérdida de más de 354 mil puestos desde noviembre de 2023 y la industria ya encadena veinte meses en rojo

El sistema previsional registró en junio una caída mensual del 0,1% en el trabajo asalariado registrado, con bajas en el sector privado, el público y el personal doméstico. Solo el monotributo mostró crecimiento. Los indicadores de julio sugieren una pausa, pero explicada por menos contrataciones y no por una recuperación efectiva.

AB
Antonella BarríaPesca y puerto · 11 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La fotografía del mercado laboral argentino volvió a moverse en junio, aunque no hacia la recuperación: el empleo asalariado registrado cayó 0,1% respecto de mayo, lo que significó la salida del sistema de 12.260 trabajadores en un solo mes, según los datos procesados por la Secretaría de Trabajo a partir del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En la comparación interanual, la contracción fue de 1,5%, un retroceso que confirma una tendencia que se sostiene desde fines de 2023.

El saldo acumulado desde noviembre de ese año se volvió especialmente elocuente: 354.128 puestos formales desaparecieron del registro en menos de dos años. La pérdida se repartió entre el empleo privado, que acumula una merma de 246.312 trabajadores (3,9%), el empleo público, con 87.629 plazas menos (2,5%), y el personal de casas particulares, que perdió 20.187 posiciones (4,3%). En ese mismo período, el monotributo fue la única categoría que mostró crecimiento: incorporó 169.026 nuevos inscriptos, un incremento del 8,3% que reconfiguró parcialmente la composición del trabajo registrado.

Radiografía sectorial: la industria y el comercio no levantan

  • Industria manufacturera: 20 meses consecutivos de variación interanual negativa, el sector más golpeado en términos de persistencia.
  • Comercio: 13 meses seguidos en baja, con un impacto que se extiende sobre los principales centros urbanos del país.
  • Servicios comunitarios, sociales y personales: registró el mayor descenso mensual de junio (-0,5%).
  • Intermediación financiera: caída mensual del 0,4%, en un contexto de menor actividad crediticia.
  • Hoteles y restaurantes: retroceso mensual del 0,3%, afectado por la estacionalidad del turismo invernal.
  • Pesca, minería y actividades inmobiliarias: mostraron leves incrementos mensuales, aunque insuficientes para revertir la tendencia general.

En el plano interanual, la comparación con junio de 2025 expuso caídas del 1,9% en el empleo asalariado privado (unos 121.000 trabajadores menos) y del 0,9% en el empleo público (30.500 puestos menos). El personal de casas particulares fue la excepción relativa: creció 0,8%, equivalente a 3.500 trabajadores adicionales, en un segmento históricamente asociado al trabajo no registrado que avanzó parcialmente hacia la formalización.

“El sector privado encadena trece meses consecutivos de retracción y los niveles de empleo actuales se ubican en valores similares a los registrados a fines de 2014. La dinámica muestra que la pausa reciente no se sostiene sobre nuevas incorporaciones, sino sobre una caída de las contrataciones.”Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma

Julio muestra un freno que no es recuperación

Los indicadores adelantados de julio, difundidos por la Secretaría de Trabajo a partir de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), sugieren una estabilización del empleo en los principales aglomerados urbanos del país. Sin embargo, el propio organismo aclaró que esa pausa no obedece a una reducción de los despidos, sino a una merma en las nuevas contrataciones que realizan las empresas, un fenómeno que mantiene la fragilidad del cuadro de conjunto y deja sin piso una lectura optimista de corto plazo.

De cara a los próximos meses, la combinación de una industria que no logra cortar la racha negativa, un comercio que lleva más de un año en retroceso y un sector público que ajusta su planta configura un escenario en el que la recomposición del empleo formal depende más de una reactivación de las contrataciones que de una eventual reducción de las desvinculaciones. Con la marea de fin de año acercándose, el puerto laboral sigue amarrado a la pérdida neta de puestos y sin señales firmes de un giro en la boya del trabajo registrado.

AB
Antonella BarríaPesca y puerto

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