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Sábado, 3 de octubre de 2026
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El Gordis ya tiene su propia esquina en Palermo: cuatro hamburguesas smash y una de pollo para pelearse de cerca

El creador de contenido Federico Perales desembarca en El Salvador y Fitz Roy con un local que permite comer en el salón o retirar el pedido, pero no repartir desde la puerta.

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Andrés AguilarTurismo · · 3 min de lectura
El Gordis ya tiene su propia esquina en Palermo: cuatro hamburguesas smash y una de pollo para pelearse de cerca

Les confieso algo: cuando uno pasa tres años comiendo y reseñando hamburguesas por oficio, el salto lógico es terminar abriendo la suya propia. Eso mismo pensó Federico Perales, conocido en el ambiente como El Gordis, que acaba de cortar la cinta de Gordis Burger en la esquina de El Salvador y Fitz Roy, pleno Palermo, a pocas cuadras de la avenida Santa Fe y del corazón palpitante del barrio.

El proyecto nació después de asociarse con un empresario gastronómico. Perales se puso al hombro un año y tres meses de obra y desarrollo, y terminó de darle forma a las recetas de la mano de un chef ejecutivo. La apuesta es directa: hamburguesas de carne en versiones simple y doble, una opción de pollo y papas fritas con un sazonado propio a base de hierbas y especias.

La carta, número por número

  • Clásica, Tasti y Cuarto: $16.000 la simple y $22.500 la doble.
  • Bacon: $21.500 simple y $28.000 doble.
  • Chicken (único tamaño): $16.000.
  • Extra de Salsa Gordis en recipiente aparte: $1.000.

Los medallones de carne son al estilo smash, servidos en pan brioche. La mezcla que eligió Perales es bastante generosa: 50% de vacío, 40% de tapa de asado y 10% de grasa. Las diferencias entre las cuatro versiones de carne están en los toppings y las salsas: la Clásica lleva cheddar, pepinos encurtidos, cebolla y la Salsa Gordis; la Tasti suma tomate, lechuga y una variante de la salsa de la casa; la Cuarto viene con cheddar, cebolla, ketchup y la salsa propia; y la Bacon se corona con cebolla crocante, bacon glaseado, cheddar y una salsa pensada especialmente para esa receta.

Para el que prefiera pollo, la propuesta es una sola talla con medallón crocante, pan con sésamo, cheddar, bacon glaseado, lechuga, salsa ranch y mostaza con miel. Si uno come en el salón, puede pedir un extra de Salsa Gordis por $1.000, un detalle no menor para los que gustan de mojar hasta el final.

Cómo pedir y cómo pagar

El local tiene dos modalidades bien marcadas. En la puerta lo esperan unas pantallas para autogestionarse: uno elige la hamburguesa, paga con medios digitales o tarjeta de crédito y listo. Si la fila lo incomoda, también existe la caja clásica con atención de un cajero. El lugar permite comer adentro o retirar el pedido para llevar; lo que no hay, según aclaró Perales, es reparto convencional desde esa sucursal, porque el servicio de delivery funciona desde una cocina separada, montada en otro punto.

El volumen que manejan ya llama la atención: en su mejor jornada vendieron 3.000 hamburguesas. No es un dato menor si tenemos en cuenta que el local recién está dando sus primeros pasos y que Palermo suele ser una zona exigente con la calidad y con la espera.

Para cerrar, nada mejor que una recomendación bien terrenal: a pocas cuadras, en la calle Honduras o alrededor de la plaza Cortázar, hay pizzerías y bares con mesas en la vereda donde se puede arrancar la espera con una picada. Si van con chicos, cerca de la esquina de El Salvador y Fitz Roy funciona bien una parada en alguna cafetería de Malabia para que la ansiedad no golpee tan fuerte antes del primer mordisco.

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Andrés AguilarTurismo

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