El reto de Marta Fort: entre la cocina, la conducción y un debut que la intimida
La hija de Ricardo Fort se prepara con clases diarias, cenas con amigos y un plato familiar en la mira antes de su paso por MasterChef Celebrity. La nota recorre sus entrenamientos, el vértigo de enfrentar a Martitegui, Betular y Botana y los otros oficios que empieza a habitar, desde el streaming hasta la posibilidad de pisar las tablas que alguna vez transitó su padre.

En 2018, cuando el apellido Fort todavía resonaba con el eco mediático que había dejado Ricardo Fort, su hija Marta empezaba a asomar como una figura propia, con sus propios códigos y una exposición que eligió ir construyendo de a poco. Casi siete años después, esa construcción atraviesa una etapa inesperada: la cocina. Y no cualquier cocina, sino la de MasterChef Celebrity, el programa donde los famosos dejan los guantes de la fama a un costado y se plantan frente a una hornalla para descubrir, muchas veces a los tropezones, qué tan bien o qué tan mal se les da freír un huevo.
En una charla reciente, Marta Fort contó que la preparación arrancó mucho antes de pisar el estudio del reality. Cada día se sienta frente a un chef que le da clases privadas y la obliga a revisar de arriba abajo recetas que, en su vida cotidiana, daba por descontadas. Ella misma lo reconoce: el gran ajuste pasa por la sal, ese condimento que se empecina en arruinar o salvar un plato según la mano que lo dosea. En esa cocina de entrenamiento, Marta ensaya, corrige, vuelve a probar y, sobre todo, escucha.
Cenas con público propio
Porque la prueba de fuego, dice, no se mide en cucharas de madera sino en caras conocidas. Marta organiza comidas con diez invitados a los que les sirve lo que practicó durante la semana. Es, en cierto modo, su propio jurado casero, una suerte de MasterChef hogareño donde las devoluciones llegan sin cámaras pero con bisturí: si la carne quedó dura, se lo dicen; si el pollo al verdeo se pasó de crema, también. La escena tiene algo de retrato íntimo: una mesa larga, diez comensales, y una mujer que pisa fuerte sobre una vocación que, hasta hace poco, era apenas un pasatiempo.
- Clases diarias con un chef privado, centradas en ajuste de técnicas básicas como el punto de la sal.
- Cenas con diez invitados como termómetro de los platos y sus reacciones honestas.
- Trabajo especial sobre carnes, el rubro en el que más cómoda se siente.
- La entraña familiar como plato elegido para una eventual presentación emotiva en el programa.
El rubro en el que se siente más cómoda es justamente el de las carnes, un dato que no es menor porque condice con la elección del plato que ya tiene en carpeta para una eventual presentación de carácter personal: la entraña. Esa carne que, según cuenta, la acompaña desde la mesa de su infancia, se transformó en una suerte de bandera culinaria, en la comida con la que sueña pisar fuerte frente a las cámaras y decir, sin palabras, de dónde viene y qué sabores la formaron.
Los nervios frente al jurado
Sin embargo, no todo es entusiasmo en la antesala del debut. Cuando le preguntaron por la posibilidad de quedar a merced de los comentarios de Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betular, Marta no dudó en admitir que la situación le genera algo más que un cosquilleo. “Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo”, reconoció, en una frase que resume el pulso de alguien que sabe que se metió en un terreno donde la fama no la protege y donde la cuchilla del chef puede ser tan filosa como la del bisturí del periodismo. La frase, además, deja entrever a una Marta consciente de sus límites, pero empecinada en cruzar la línea igual.
“Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo.”Marta Fort
Mientras tanto, la cocina se suma a otros oficios que la vienen ocupando. Hace ya un tiempo que conduce un programa de streaming donde propone entrevistas y contenidos propios, un espacio donde puede bajar un cambio, elegir los temas y hasta, quizás, cocinar en vivo, algo que deslizó como posibilidad en la misma charla. Esa experiencia, asegura, le dio la cintura necesaria para pararse frente a una cámara sin temblar, una gimnasia que arrancó, según sus propias palabras, en una cobertura de un campeonato de fútbol en Estados Unidos a la que llegó casi sin saber las reglas del juego. El streaming, dice, se transformó en su lugar en el mundo, un ámbito donde la timidez muta en conversación y donde la chica Fort empieza a ser, definitivamente, Marta.
Hay, además, un horizonte que la ilumina por estos días: el teatro. Marta no lo oculta, le gustaría probar suerte en la actuación, aunque sea consciente de que su formación actoral es todavía escasa. Lo que la empuja no es un capricho, sino un eco, el de las temporadas teatrales que protagonizó su padre y que ella recuerda desde la butaca o entre bambalinas. Pisar un escenario con un libreto bajo el brazo sería, en cierto modo, completar un viaje que Ricardo comenzó y que ella, con sus propios pasos, se anima a continuar. Por ahora, sin embargo, la cocina manda: cada día una clase, cada cena un examen, cada plato una hipótesis que se pone a prueba. Yo, que la vi crecer en los papeles y en la pantalla, no puedo menos que celebrar que una chica criada entre flashes haya elegido medirse, ante todo, por el sabor de lo que pone en un plato.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2 llega el 27 de agosto a consolas y PC

Homer Gere: el hijo de Richard Gere quiere dar sus primeros pasos en el cine.

La próxima película de Star Wars se salva: ya tiene guionista y se ambientará 15 años después de 'El ascenso de Skywalker'
