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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Espírito Santo: la provincia brasileña que muchos argentinos todavía no tienen en el radar

Entre Rio y Bahía, este estado del Sudeste combina playas sin aglomeraciones, una montaña que cambia de color con la luz del sol y una cocina con identidad propia. Te cuento cómo llegar, qué hacer y dónde comer bien.

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Andrés AguilarTurismo · · 3 min de lectura
Espírito Santo: la provincia brasileña que muchos argentinos todavía no tienen en el radar

Les confieso algo: hasta hace poco, Espírito Santo era para mí uno de esos rincones de Brasil que aparecen en el mapa pero no en la conversación. Y es una lástima, porque tiene una mezcla de cosas que a los argentinos nos suele gustar: playas tranquilas, sierras frescas, buena comida y, sobre todo, la sensación de estar en un lugar todavía poco explotado. En esta nota les cuento qué tiene de especial, cómo se llega desde Buenos Aires y por qué vale la pena ponerlo en la lista de pendientes.

Playas con aire de pueblo

El estado está pegado a Rio de Janeiro pero tiene otro ritmo. Su capital es Vitória, aunque la mayor parte de la oferta costera se concentra en Vila Velha, la ciudad de al lado. Las playas son amplias, de oleaje moderado y, comparadas con las de Bahía o las del propio Rio, se sienten mucho más respirables. Ideal para quienes buscan instalarse una semana con la familia sin pelearse por una sombrilla.

Pedra Azul: la montaña que se pinta sola

A una hora en auto de la zona metropolitana, el paisaje pega un vuelco. Aparecen las sierras, baja la temperatura y aparece la estrella de la región: Pedra Azul, una formación rocosa que cambia de color según cómo le pegue el sol. A la mañana se la ve verde, al mediodía se vuelve azul intenso y al atardecer se tiñe de naranja. Es un fenómeno puramente óptico, pero el efecto visual es tan fuerte que cada visita parece una foto distinta. A mí, particularmente, me gusta subir temprano y quedarme hasta la tardecita para verla mudarse.

Agroturismo, café de especialidad y queso de campo

La zona serrana tiene una movida que me remonta a cualquier pueblo de las sierras de Córdoba o de Mendoza: lavandas, haciendas cafetaleras, productores de embutidos y palmitos frescos. El agroturismo está muy consolidado y los recorridos suelen terminar con una degustación y la posibilidad de comprar directo al productor. Si te interesa el café de especialidad, esta es una parada obligada: vas a ver cómo se siembra, se cosecha y se tuesta, y te vas a llevar un paquete a casa.

La cocina capixaba, una sorpresa

Acá viene algo que me voló la cabeza. Espírito Santo tiene una gastronomía con sello propio, centrada en la moqueca capixaba, que se diferencia de la versión bahiana porque no lleva aceite de palma ni leche de coco. Según me contó Rafael Granvilla Oliveira, gerente de Promoción y Marketing Turístico del estado, se trata de "una preparación ligera y saludable" a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas naturales, cocinada en cazuela de barro. La probé en una visita y es de esas cosas simples que parecen obvias una vez que las entendés: el sabor lo pone el producto fresco, no la grasa.

Cómo llegar desde Argentina

El camino más práctico desde Buenos Aires es aéreo. Hay que volar hasta Rio de Janeiro o São Paulo y desde ahí tomar una conexión al aeropuerto de Vitória. La escala desde Rio dura aproximadamente 45 minutos, y desde São Paulo, algo más de una hora. Para los amantes de la ruta, la opción terrestre desde Rio de Janeiro suma unas ocho horas por la carretera costera, una opción linda para hacer con tiempo y ganas.

Dónde comer bien, sí o sí

Si van a Vitória o Vila Velha, busquen un restaurante con moqueca capixaba en cazuela de barro y pidanla con un pirão (especie de crema espesa hecha con el caldo del pescado) y farofa de harina de mandioca. En la zona serrana, cerca de Pedra Azul, hay haciendas que abren sus comedores al público con platos campesinos: pollos de campo, queso fresco, café recién hecho y dulce de leche brasileño. Yo volvería solo por una de esas mesas largas, con mantel a cuadros y café servido en jarra.

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Andrés AguilarTurismo

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