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Estornudar no siempre es señal de alarma: lo que el cuerpo de tu perro intenta decirte cada vez que suena un estornudo

El adiestrador canino Tony Silvestre explica que, en la enorme mayoría de los casos, ese gesto forma parte del lenguaje emocional del animal y no un síntoma de enfermedad respiratoria. Aun así, hay combinaciones de señales que sí justifican una consulta al veterinario.

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Marta MansillaSociedad y salud · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me acuerdo de la sala de espera de la veterinaria del barrio, esa de paredes descascaradas y un afiche de perros abrigados que alguien colgó hace años. En la puerta me crucé a Raúl, 52 años, jubilado reciente y dueño de un golden retriever llamado Tom que no paraba de estornudar mientras le acariciaba la cabeza. Me miró con la preocupación dibujada en la cara y me dijo, casi como pidiendo permiso: «Lo traje porque no para de estornudar, pensé que se estaba resfriando». Lo dejé explicarle sus miedos a la veterinaria y me fui pensando en cuántas veces ese mismo gesto nos hace correr al consultorio cuando en realidad el perro solo está diciendo algo mucho más simple.

Porque resulta que, según lo que explica el adiestrador canino Tony Silvestre, la enorme mayoría de los estornudos que escuchamos en casa no tienen nada que ver con una enfermedad respiratoria ni con un virus ni con nada que justifique el susto. «Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo», resume el especialista, y la frase, lejos de sonar liviana, condensa un cambio de mirada que muchos dueños todavía no terminaron de hacer.

Por qué se dispara el estornudo

La explicación es fisiológica y bastante fácil de entender si uno se detiene un segundo: durante los momentos de alta excitación, el juego brusco, las caricias intensas o la expectativa de salir a pasear después de una mañana entera mirando la puerta, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias. El estornudo aparece entonces como una válvula de escape, un mecanismo natural para liberar esa carga y volver a una respiración cómoda. El propio Silvestre lo grafica con una cuota de humor que desarma cualquier preocupación: «Si no estornuda, significa que no te quiere».

“Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo.”Tony Silvestre, adiestrador canino

Cómo saber si el estornudo es emoción o un problema real

  • Mirada tranquila, cola que se mueve sin rigidez, orejas en posición natural y postura relajada durante el estornudo: señales claras de que el animal está bien.
  • Curiosidad durante los paseos, interacción calma con otros perros y el gesto de recostarse boca arriba mostrando la panza son indicadores de confianza plena y bienestar general.
  • Estornudos puntuales después de nadar o de beber agua responden a la entrada de líquido en las fosas nasales y no revisten gravedad.
  • Estornudos frecuentes combinados con falta de apetito, decaimiento, fatiga o respiración agitada en reposo configuran un cuadro que sí requiere consulta veterinaria.

El criterio práctico que propone el adiestrador es bastante sencillo de aplicar en la vida cotidiana y ayuda a dejar de consultar a Google cada vez que el perro hace ruido con la nariz: si el estornudo aparece en un momento de alegría, de juego o de actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar, no hay motivo de alarma. Si, en cambio, surge de manera repetida, sin vínculo con la emoción ni con el juego, y se suma cualquier otro cambio en el comportamiento o en el apetito, entonces sí conviene sentarse frente al profesional y dejar que sea él quien descarte o confirme un cuadro respiratorio.

Conocer el lenguaje corporal del perro evita diagnósticos erróneos, ahorra visitas innecesarias y, sobre todo, mejora la convivencia diaria, porque aprender a leer esas señales tan finas que el animal nos ofrece a cada rato es, en definitiva, la mejor manera de devolverle algo de lo mucho que nos da. Raúl, mientras tanto, terminó elogiando a la veterinaria por la paciencia y volvió a su casa con Tom caminando tranquilo a su lado; me quedó dando vueltas la idea de que lo que él esperaba, en el fondo, era tan simple como que alguien le confirmara que su perro estaba feliz, y eso, al final del día, es algo que también nosotros quisiéramos escuchar de vez en cuando.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

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