Italia rozó la hazaña ante Estados Unidos y se quedó con bronca: 55-52 y un final que sigue dando que hablar
Las europeas pelearon de igual a igual en el Mundial Femenino Berlín 2026, cayeron por tres puntos y terminaron protestando el arbitraje del cierre. Zandalasini pidió disculpas, pero la bronca no se apaga.

Hay finales que se ganan en el rectángulo de juego y otros que se ganan (o se pierden) desde el silbato. Italia acaba de descubrirlo de la peor manera: cayó 55-52 ante Estados Unidos en el Mundial Femenino Berlín 2026 después de cuarenta minutos en los que le compitió a las campeonas de igual a igual, y terminó la noche discutiendo más con la dupla arbitral que con sus rivales. Un clásico.
La pelota no miente, el silbato a veces sí
La última jugada lo dijo todo. La Zanda recibió un golpe en el rostro, el árbitro miró para otro lado y la italiana estalló. La bronca fue tan visible como entendible: era el cierre del partido, la chance de empatar o ganar se iba por una no falta sancionada. Después, ya con la cabeza más fría, la propia Zandalasini dio la cara: No debía reaccionar así, me equivoqué. Ya me da vergüenza. Minutos más tarde, redobló la apuesta y se sacó el sombrero: Me disculpo por cómo reaccioné al final. Había muchas emociones, pero debería haber sabido contenerlas mejor. Me disculpo con los árbitros. Palabras de una jugadora grande, que se hace cargo aunque la pica siga adentro.
Lo de adentro no se borró tan fácil. El presidente de la Federación Italiana, Gianni Petrucci, eligió el camino de la ironía fina, esa que entra como aguja: Árbitros tan buenos que merecen arbitrar la final. ¡Estoy orgulloso de estas chicas!. Traduzco, por si hace falta: las nenas jugaron una final y los jueces, también, pero del lado equivocado. El técnico Andrea Capobianco, en cambio, se atragantó las palabras: prefirió el silencio, que a veces dice más que cualquier conferencia de prensa.
Lo que dejó la cancha, más allá del resultado
- Estados Unidos se llevó un triunfo 55-52 que le asegura el primer puesto del grupo, aunque volvió a mostrar grietas defensivas que pocos equipos le habían explotado.
- Italia clasificó igual a los octavos de final y se cruzará con China por el segundo lugar de la zona: ya está en la siguiente ronda pese a la derrota.
- Cecilia Zandalasini terminó como líder emocional de una noche en la que sus declaraciones (bronca, disculpa y orgullo) condensaron el sentir de todo un banco italiano.
- El arbitraje vuelve a quedar en el centro de la escena en un Mundial Femenino que, partido a partido, acumula polémicas y muy pocas explicaciones públicas desde la FIBA.
“Estoy súper orgullosa del equipo. Merecemos estar aquí y lo demostramos esta noche.”Cecilia Zandalasini
Yo lo digo de frente: a las italianas les robaron la última pelota, pero no les regalaron nada en los cuarenta minutos anteriores. Le plantaron cara a Estados Unidos, le discutieron el rebote, el uno contra uno y la rotación. Eso no se lo saca nadie. La pregunta que queda dando vueltas es la de siempre en estos Mundiales: ¿alcanza con jugar mejor cuando al final alguien decide que no fue falta? Mientras la respuesta siga siendo no, el deporte pierde, y las campeonas se van con una derrota que en el papel no cuentan, pero en la memoria pesa.
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