Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Jeanne Tripplehorn: la actriz que aprendió a caminar lejos del centro del foco

Cuatro décadas después de su debut en "Instinto básico", la actriz construyó una carrera que oscila entre el cine de autor y la televisión de plataforma, y que sigue sumando capítulos.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

En 1992, cuando todavía no se había apagado el eco del estreno de "Instinto básico" y la escena del shock ya circulaba en copias VHS por los videoclubes de Buenos Aires, yo ni siquiera había terminado la secundaria. Pero esa película me llegó igual, como le llegó a medio mundo, con su detective de San Francisco, su femme fatale inolvidable y, en un segundo plano que sin embargo pesaba, una psicóloga llamada Beth Garner a la que le ponía cuerpo Jeanne Tripplehorn. Era su primer papel en cine y, mirándolo hoy con perspectiva, fue también el único instante en que esa actriz estuvo realmente en el centro del foco de Hollywood. Porque lo que vino después fue, en buena medida, una larga y sostenida conversación con los márgenes.

Tripplehorn había nacido en 1963 en Oklahoma y llevaba una década dedicada al teatro cuando Paul Verhoeven la eligió para acompañar a Michael Douglas y Sharon Stone. No era el papel más vistoso del filme, ni siquiera el más comentado, pero le alcanzó para entrar en los radares de los grandes estudios. Al año siguiente se sentó frente a Tom Cruise en "La tapadera", la adaptación de John Grisham que Sydney Pollack dirigió con pulso de viejo zorro, y quedó confirmado que estaba llamada a moverse en las ligas mayores del star system.

Una segunda mitad de los noventa en tono

Los años que siguieron la mostraron siempre presente y nunca del todo protagónica. Apareció en comedias negras como "Very Bad Things", en dramas como "Dos vidas en un instante" y hasta en una de las últimas grandes películas de Mickey Rourke, "Mickey Ojos Azules", donde compartía elenco con Burt Young y un elenco que parecía salido de un cassette de videoclub de barrio. Eran proyectos con nombre, pero los roles se iban empequeñeciendo. Como si la maquinaria de Hollywood le hubiera dicho: podés quedarte, pero no en el centro de la marquesina.

  • "Very Bad Things" (1998): comedia negra de Peter Berg, con Cameron Diaz y Jon Favreau, donde Tripplehorn interpretaba a la prometida de uno de los protagonistas.
  • "Dos vidas en un instante" (1998): drama con Gwyneth Paltrow y Jessica Lange, dirigido por Uli Edel.
  • "Mickey Ojos Azules" (1999): filme de John Boorman con Mickey Rourke, Carré Otis y Burt Young, donde encarnaba a una maestra en un pueblo conflictuado.

La televisión fue, curiosamente, el lugar donde Tripplehorn recuperó aire. En "Big Love", la serie de HBO que Bill Paxton lideraba sobre una familia mormona practicante de la poligamia, su personaje de Barb Henrickson se volvió uno de los más valorados por la crítica, incluso más que el de las otras esposas. Después llegó "Mentes criminales", donde participó durante cuatro temporadas, entre 2012 y 2014, sumando 48 episodios y un público semanal enorme. Ahí entendí algo que después me confirmó el paso de los años: Tripplehorn rendía mejor cuando la cámara podía quedarse cerca, registrando silencios y gestos, más que en las superproducciones que pedían poster boy.

El cine de autor y las plataformas

Después de un impasse entre 2015 y 2016, reapareció en "Gloria Bell" (2018), la película que Sebastián Lelio rodó como remake amable de su propia "Una mujer fantástica" y que tenía a Julianne Moore, John Turturro y Michael Cera como compañeros de elenco. Su último estreno en salas, según lo que pude reconstruir, fue en 2020. Desde entonces su trabajo se concentró casi exclusivamente en series para plataformas internacionales: pasó por "La edad dorada", por "La lista final" y desembocó en "Verdades ocultas", la producción que comparte con Ethan Hawke y cuya segunda temporada se anuncia para octubre de 2025.

“Reconozco que he aceptado proyectos con los que no me he sentido plenamente satisfecha, pero esta serie representa una excepción.”Jeanne Tripplehorn, en declaraciones vinculadas a "Verdades ocultas"

Esa frase, que trascendió en notas de prensa internacionales, me parece de las más honestas que se le escuchan a una actriz con tres décadas de trayectoria. No es una denuncia ni un ajuste de cuentas: es el reconocimiento sereno de alguien que sabe que, en una industria donde se rechaza el 95 por ciento de los guiones que llegan al escritorio, decir que no a todo no es una opción. Y al mismo tiempo, deja en claro que, a los sesenta y pico, todavía puede aparecer un proyecto que la encienda.

Mirando hacia atrás, lo que más me gusta de la carrera de Tripplehorn es justamente lo que la industria suele castigar: la decisión, o la circunstancia, de no haber peleado por ocupar el lugar de Sharon Stone. Hubo un momento, a principios de los noventa, en que pudo intentar ese camino y eligió (o la eligieron) otro. Hoy, mientras prepara el rodaje de la segunda temporada de "Verdades ocultas", uno la imagina contenta con ese recorrido: con sus papeles de HBO, con sus thrillers de plataforma, con esa mezcla particular de elegancia contenida y algo de cansancio vital en la mirada que la hizo inconfundible desde el primer fotograma. Como espectadora, lo único que lamento es no haberla visto más seguido en el cine argentino, en esas salas de arte que tanto le hubieran gustado a un personaje como Beth Garner. Y como periodista, me quedo con la certeza de que su mejor papel todavía puede estar filmándose.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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