Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

John Woo y la trastienda de tres restauraciones que vuelven a poner a Hong Kong en el mapa del cine de acción

Las versiones digitales de El asesino, Una bala en la cabeza y Hervidero llegan a plataformas locales con calidad técnica de excepción y permiten revisitar la etapa en que el director construyó su sello antes de saltar a Hollywood.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 9 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En 1989, cuando todavía el cine de Hong Kong no había terminado de conquistar las salas de Medio Oriente, John Woo empezó a delinear en E (El asesino) un universo visual que terminaría cambiando la gramática del cine de acción contemporáneo. Tres años más tarde, en 1992, despidió esa etapa fundacional con Hervidero (Lashou shentan), un policial nocturno en el que Chow Yun-Fat tocaba el clarinete para sostenerse en un mundo que se le desmoronaba. Entre una película y otra, Woo rodó Una bala en la cabeza con Tony Leung como protagonista, un filme más amargo, atravesado por la guerra de Vietnam y por la corrupción política. Son tres obras que el espectador argentino puede volver a ver, restauradas, en distintas plataformas de streaming, y que juntas cuentan el origen de un estilo que después Hollywood intentó replicar sin terminar de entender del todo.

Tres restauraciones para entender una filmografía

El trabajo de restauración devuelve a estas películas una nitidez que en copias anteriores se había perdido, sobre todo en los planos con cámara lenta y en los clímax con palomas en vuelo que se volvieron marca registrada del director. La posibilidad de verlas en servicios de streaming argentinos, algunas incluso en forma gratuita, abre la puerta a un redescubrimiento de una etapa creativa irrepetible.

  • El asesino (1989): Chow Yun-Fat interpreta a un sicario que opera en las sombras hasta que una misión sale mal. El melodrama se cruza con balaceras coreografiadas con precisión casi musical y el clímax entre palomas se volvió una de las imágenes más citadas del cine de los noventa. Está disponible en Filmin, Movistar Plus y en forma gratuita en Plex.
  • Una bala en la cabeza (1990): Tony Leung encabeza un trío de jóvenes atrapados entre la guerra de Vietnam, la violencia callejera y los negocios turbios. Es la pieza más desesperanzada de Woo, con escenas de una crudeza inusual incluso para su filmografía. Se puede ver en Movistar Plus y también sin costo en Plex.
  • Hervidero (1992): Chow Yun-Fat y Tony Leung comparten cartel como un policía que mata por oficio y un músico que se cruza en su camino. La cámara lenta, las coreografías de tiroteo y un tono de policial crepuscular la convierten en la síntesis más lograda de los recursos del director. Está disponible en Filmin y en Movistar Plus.

Las tres se filmaron en apenas cuatro años, entre 1989 y 1992, cuando Woo todavía trabajaba dentro del sistema de producción hongkonés, lo que le permitía llevar el tono y la violencia a extremos que después la industria estadounidense le fue recortando. Por eso estas restauraciones importan mucho más que un ejercicio nostálgico: son la de ver a un director en estado de gracia, antes de los condicionamientos de los grandes estudios, cuando todavía podía filmar largas secuencias con balas y silencios como si fueran movimientos de una partitura.

Las producciones estadounidenses de Woo, desde Cara a cara hasta Misión imposible 2, suelen ocupar más espacio en las retrospectivas, pero están atadas a compromisos de producción, censuras y lógicas de blockbuster que desdibujaron parte de su pulso autoral. Volver a las tres películas hongkonesas es, en cierto modo, recuperar al Woo más auténtico: el que concebía cada escena de acción como un pequeño drama moral, con personajes que dudan, traicionan, se enamoran y se pierden, todo en el marco de una ciudad que el director mira con fascinación y con recelo crítico.

A mí, como espectadora habitué de las plataformas pero algo descreída de las restauraciones automáticas, me pasó algo que no esperaba: terminé quedándome hasta el último minuto de Hervidero, fascinada por el modo en que la restauración devuelve texturas a la noche de Hong Kong, los reflejos en las calles mojadas, el humo de los bares y hasta los pliegues de la campera de Chow Yun-Fat. Es la clase de experiencia que recuerda por qué el cine, cuando está bien filmado y bien restaurado, todavía puede emocionar como si uno estuviera frente a la pantalla grande por primera vez.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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