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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Voces de Santa Cruz

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Juan Minujín, el actor argentino que se metió en la guerra íntima que Angelina Jolie filmó en Italia

Protagoniza Sin sangre, la película que la realizadora estadounidense dirigió a partir de la novela de Alessandro Baricco y que también encabezan Salma Hayek y Demián Bichir. El rodaje se hizo en Roma y Apulia, y el personaje de Minujín se mueve en el tiempo de la guerra y la posguerra inmediata.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · · 4 min de lectura
Juan Minujín, el actor argentino que se metió en la guerra íntima que Angelina Jolie filmó en Italia

Cuenta la leyenda del cine que en 2024, mientras en el Festival Internacional de Cine de Toronto se proyectaba por primera vez Sin sangre, en una sala oscura de Canadá empezaba a tomar forma una de las películas más singulares de los últimos años: una coproducción internacional dirigida por Angelina Jolie, escrita por ella misma sobre la novela breve del italiano Alessandro Baricco, rodada entre Roma y la región de Apulia, en el sur de Italia, y con un elenco donde conviven lenguas, acentos y tradiciones actorales muy distintas. Elenco principal, nada menos, que Salma Hayek, Demián Bichir y un actor argentino que viene construyendo su carrera peldaño a peldaño desde hace más de dos décadas: Juan Minujín.

La película acaba de tener su presentación en Nueva York el mes pasado, dos años después de su paso por el festival canadiense, y en diálogo con la producción Minujín repasó cómo se enteró del proyecto, por qué dudó antes de sumarse y qué se siente trabajar con una directora que el mundo todavía suele leer primero como estrella de Hollywood y recién después como realizadora. Sin sangre recorre dos tiempos narrativos distintos alrededor de la guerra y de sus secuelas humanas, afectivas y psíquicas, y el personaje que le tocó en suerte a Minujín se mueve precisamente en el tramo más crudo: el de la guerra y la posguerra inmediata.

Un casting a contrarreloj, entre jornadas de doce horas

El camino hasta el set fue de esos que parecen designedos para desalentar al más pintado. Minujín estaba grabando otra producción con jornadas extenuantes de doce horas cuando le llegó la convocatoria. Le pasaron un monólogo de tres páginas en inglés un miércoles y el plazo para entregar la prueba vencía el viernes. “No llego”, fue su reacción inicial, según reconstruyó él mismo. El agregado era que se trataba de un proyecto confidencial, así que la información disponible era mínima: apenas el material de escena y la certeza de que había algo importante detrás.

Cuenta que la insistencia de su entorno y la intuición de que valía la pena intentarlo terminaron de empujarlo. Preparó el material, lo presentó, pasó una segunda prueba y quedó seleccionado. Una semana de oficina, cintas, marcada y mate mediante, y de pronto estaba dentro de una producción con Jolie en la dirección y un equipo técnico que hablaba varios idiomas a la vez.

Jolie directora, según la describe alguien que la vio trabajar

Sobre el trabajo en el rodaje, Minujín señaló que Jolie lleva ya varios largometrajes como directora y que esa faceta suele quedar opacada por su trayectoria como actriz, fenómeno que él mismo padeció antes de compartir elenco con ella. “Muy rápidamente se te va esta imagen que uno tiene de ella como un ícono, y empieza a ser una compañera de trabajo”, describió, y agregó que la condición de actriz de Jolie le permite comunicar las indicaciones de una manera particular, porque sabe hablar el idioma de quienes están del otro lado de la cámara. Remarcó además la humildad y la inteligencia con las que se maneja en el set, y el valor de compartir rodaje con equipos técnicos de otras culturas y tradiciones actorales, algo que para un actor formado en teatro independiente porteño es a la vez un desafío y una escuela.

Yo confieso que lo seguí a Minujín desde sus primeros papeles en el cine argentino de los años dos mil, cuando todavía trabajaba en obras chicas y series de televisión que veíamos en familia a la noche, y verlo hoy en una producción de estas características, sentado en un set junto a Salma Hayek y dirigido por Angelina Jolie, me produce una mezcla rara de orgullo medio tierno y de sana envidia. No es solo una noticia del espectáculo: es la confirmación de que un actor formado en nuestras tablas puede pararse en un rodaje internacional, en otro idioma y en otro país, y sostenerse sin que la cámara lo deje en evidencia. Si la película llega a las salas argentinas o se va directo a plataforma, es una discusión aparte. Pero que Sin sangre exista con un Minujín protagónico ya es, para mí, una pequeña noticia histórica del cine nacional.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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