La fila daba vuelta a la manzana y adentro se vivía como un recital: Emmanuel Carrère llenó Buenos Aires
El escritor francés llegó al país para presentar Koljós en el FILBA, fue entrevistado por Leila Guerriero en la Facultad de Derecho y pasó por Eterna Cadencia. Casi mil personas no quisieron perderse ninguna de sus apariciones.

La escena se repetía a media tarde del viernes en la explanada de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, sobre la avenida Figueroa Alcorta: una cola que doblaba la esquina, gente con libros bajo el brazo, conversaciones bajadas de tono y esa mezcla de paciencia y excitación que solo provocan ciertos nombres propios cuando pisan la ciudad. Adentro, en el auditorio colmado, Emmanuel Carrère, parisino de 68 años, ganador del Prix des Prix y del Premio Princesa de Asturias, esperaba su turno para sentarse frente a Leila Guerriero, una de las voces más reconocidas del periodismo narrativo latinoamericano. La visita llegaba en el marco del Festival Internacional de Literatura (FILBA) y tenía como excusa principal la presentación de Koljós, su libro más reciente, publicado este año por Anagrama.
Cuando Carrère subió al escenario, con camisa a cuadros arremangada, remera negra y zapatillas, la ovación se pareció más a la de un recital que a la de una charla literaria. Eran casi mil personas, según la organización, que se habían acomodado en las butacas y en los pasillos para escuchar al autor de El adversario, El Reino, Yoga y V13.
Una conversación sobre obsesiones, método y la literatura como territorio incómodo
La entrevista con Guerriero recorrió buena parte de la obra del francés, pero se detuvo sobre todo en los temas que lo persiguen desde hace décadas: la frontera entre realidad y ficción, la tentación de contar la vida ajena y la propia, y esa pulsión por escribir incluso cuando lo que hay que decir duele. Sobre El adversario, el libro donde reconstruyó el caso de Jean-Claude Romand —el hombre que durante años fingió ser médico, mató a su esposa, a sus hijos y a sus padres para sostener la mentira y terminó detenido—, Carrère recordó que pasó dos años dando vueltas alrededor del proyecto sin poder avanzar, hasta que entendió algo que lo desarmó.
“Una historia así de monstruosa en un punto tiene que ver con casi todos nosotros.”Emmanuel Carrère
La frase condensa una de las claves de su literatura: la convicción de que lo más extremo del comportamiento humano no está tan lejos de lo cotidiano como uno quisiera creer. Por eso, agregó, en la escritura siempre hay que ir adonde uno no quiere ir. Esa incomodidad aparece también en Koljós, el libro que cierra por ahora un arco iniciado hace años: allí Carrère se anima a escribir sobre su propia infancia y sobre la vida de sus padres, ambos fallecidos en 2023 con apenas unos meses de diferencia, un duelo que recorre buena parte de las páginas.
Antes, durante la mañana del mismo viernes, el escritor había pasado por el bar de la librería Eterna Cadencia, donde ofreció una conferencia de prensa con periodistas. Ahí, con un semblante más afable y respuestas breves, habló también del futuro. Cuando le preguntaron por la irrupción de la inteligencia artificial en el oficio de escribir, su contestación fue corta y sonó a medio camino entre la ironía y el alivio.
“Tengo la suerte de ser demasiado viejo para que sea mi problema.”Emmanuel Carrère
La visita cerró una semana en la que el FILBA volvió a movilizar a una franja de lectores dispuesta a reorganizar la agenda y hacer colas largas para no perderse ninguna de las apariciones del autor. Para quienes no pudieron estar en la Facultad de Derecho ni en Eterna Cadencia, sus libros siguen disponibles en librerías de todo el país, todos editados por Anagrama. Y la pregunta, después de una tarde así, queda dando vueltas: entre El adversario, El Reino, Yoga, V13 y ahora Koljós, ¿cuál de los libros de Carrère fue el que enganchó a cada lector? Las respuestas, claro, son tan personales como las historias que el francés viene contando desde hace décadas.
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