Miércoles, 23 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

«La isla olvidada»: una amistad adolescente que navega entre mundos y recuerdos en el corazón de Filipinas

La nueva película de DreamWorks Animation propone una aventura de fantasía con sello filipino, centrada en dos amigas que deben aprender a habitar la separación sin traicionar lo que fueron juntas.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 23 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En 2024, DreamWorks Animation presentó «La isla olvidada», una propuesta que apuesta por llevar a la pantalla una historia ambientada en Filipinas y atravesada por las costumbres, los paisajes y la identidad de ese archipiélago del sudeste asiático. La dirección corre por cuenta de Joel Crawford y Januel Mercado, este último cineasta de origen filipino, y la película se anima a contar una aventura adolescente en un terreno poco habitual para el cine animado de Hollywood: el de la memoria, la distancia y los vínculos que sobreviven a los cambios.

La historia gira en torno a Raissa y Jo, dos amigas inseparables que de pronto deben enfrentar una separación. Lo que en otras películas funciona como un simple detonante, acá se vuelve el motor emocional de todo el relato: la película indaga en qué queda de una amistad cuando las circunstancias obligan a las protagonistas a vivir lejos, y cómo los recuerdos compartidos pueden transformarse en un refugio o en un peso. A partir de ese conflicto íntimo, la trama se expande hacia una aventura fantástica que las lleva a recorrer mundos distintos, cruzarse con personajes inesperados y, sobre todo, a construir un pequeño grupo de compañía.

Fantasía, acción y comedia al servicio de lo emocional

Durante el periplo, las protagonistas atraviesan escenarios que cambian con ritmo veloz: selvas exuberantes, islas flotantes, espacios oníricos donde la geografía parece responder a lo que cada personaje siente. En ese recorrido se cruzan con aliados y enemigos, y aparece una villana que las persigue y les disputa algo más que un objetivo concreto. La acción y los giros se entrelazan con situaciones disparatadas, humor físico y gags visuales que aprovechan al máximo el lenguaje de la animación, mientras asoman referencias a series y productos culturales de los años ochenta, en un guiño nostálgico que los adultos de entre cuarenta y sesenta años reconocerán sin esfuerzo.

En el plano narrativo, «La isla olvidada» se anima a convivir con temas delicados: la separación, el trauma de crecer, la distancia entre quienes se quisieron mucho y la manera en que esas experiencias nos definen. Los personajes no son héroes de una pieza: muestran contradicciones, dudas y hasta cierta torpeza emocional, y eso los vuelve más cercanos. La relación entre Raissa y Jo concentra la mayor parte del peso sentimental, sobre todo en el tramo final, cuando la película baja un cambio y deja que la aventura fantastique ceda paso a la conversación íntima, al abrazo y a la promesa de seguir construyendo juntas, aunque sea desde lejos.

Me quedo dando vueltas con esta película. Creo que «La isla olvidada» no se conforma con ser una aventura de fantasía más: tiene la valentía de tomarse en serio el duelo por una amistad que cambia de forma, y eso se nota en cada decisión de sus protagonistas. Como alguien que ya pasó los cuarenta y que carga con amistades de toda la vida que a veces viven a miles de kilómetros, me sentí interpelado por Raissa y Jo, por esa manera que tienen los recuerdos compartidos de seguir latiendo incluso cuando la rutina ya no nos junta. Salí del cine con la sensación de que la película le habla a los jóvenes que están atravesando esa primera separación, pero también a los adultos que todavía estamos aprendiendo a cuidarlas desde la distancia.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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