La regla del 2-2-2 que me salvó de tirar la masa a la basura: cómo hacer panqueques sin volver a consultar la receta
Dos huevos, dos tazas de harina y dos tazas de leche: la fórmula más simple para una masa neutra que rinde unos dieciséis panqueques y sirve tanto para el domingo dulce con dulce de leche como para los canelones del lunes.

Les confieso algo: durante años preparar panqueques en casa fue para mí un ejercicio de fe. Abría la receta, miraba las cantidades, mezclaba a ojo y rezaba para que la masa no quedara ni un ladrillo ni un charco. Hasta que di con la regla del 2-2-2, una proporción tan sencilla que se graba sola y elimina de un plumazo la pregunta de siempre: cuánta harina y cuánta leche van por cada huevo.
La fórmula que se recuerda de memoria
La idea es simple: dos huevos, dos tazas de harina y dos tazas de leche. El truco está en medir los dos ingredientes con el mismo recipiente para que la relación no se descompense. A esos tres se suman apenas una pizca de sal y un poquito de manteca o apenas de aceite para aceitar la sartén. No hace falta azúcar: la masa es neutra a propósito, lo que permite usarla tanto con dulce de leche y banana como para rellenar canelones o armar torres saladas, sin tocar la base.
La consistencia manda más que la balanza
- Si la mezcla queda muy espesa, un chorrito de leche la lleva al punto justo.
- Si quedó muy líquida y los panqueques se rompen, una cucharada de harina la estabiliza.
- Para evitar grumos, conviene volcar solo una parte de la leche al principio, junto con los huevos y la harina, hasta conseguir una pasta lisa, y agregar el resto después, de a poco.
- Si igual aparecen grumos, colar la masa antes de cocinar resuelve el problema sin alterar el resultado.
Y acá va un dato práctico que vale oro: dejar reposar la preparación entre quince y treinta minutos antes de llevarla al fuego. En ese ratito la harina termina de absorber el líquido y la masa queda más homogénea, algo que se nota en el primer panqueque, que suele ser el más difícil. No se asusten si el primero sale feo: sirve para calibrar la temperatura de la sartén y la cantidad de masa por tanda.
Dulce o salado: misma base, distintas historias
Para el plato dulce, el clásico de clásicos sigue siendo el panqueque con dulce de leche, aunque también van de maravillas con banana, frutillas, manzana, miel, crema o chocolate. Para la versión salada, esa misma masa sirve para canelones, torres de panqueques con relleno de verdura o pollo, y hasta para envolver rellenos tipo crepes. Con la fórmula completa salen unas dieciséis unidades, unas ocho porciones, así que alcanza para toda la familia y, si sobra, se guardan perfecto en la heladera.
“Con esta regla me olvidé para siempre de la receta escrita: la tengo en la cabeza y me sale igual de bien cada domingo.”Andrés Aguilar, desde la cocina
Mi recomendación para quien quiera probarlo el fin de semana: busquen un bodegón con panqueques caseros para comparar, y si les pinta, después vuelvan a la cocina y prueben la versión salada. Acá en Buenos Aires una buena parada para arrancar es una vuelta por el barrio de Belgrano o por San Telmo, donde siempre se cruza un sitio de pastas con canelones que perfectamente se animan a esta versión.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Sierras de Belén y Shincal de Quimivil: por los rincones de la emblemática Ruta 40

Vivir como un súper héroe millonario cuesta US$16.000 por día: dónde se puede alquilar la casa de Iron Man

Destinos Familiares Imperdibles para Estas Vacaciones de Invierno
