La última encomienda de Bryan: el mensajero que Raccoon City nunca debió recibir
Zach Cregger vuelve a convocar a Austin Abrams para una adaptación de Resident Evil que dura 95 minutos y elige como protagonista a un repartidor común, sin entrenamiento, que termina convertido en monstruo.

En 1996, la compañía Capcom presentó en Japón un videojuego que iba a redefinir el terror de supervivencia y que, casi tres décadas después, sigue inspirando películas, series y largometrajes animados. Aquel Resident Evil original, que aquí conocimos como Resident Evil en sus primeras ediciones y después como Resident Evil: Director's Cut, llegaba a las Playstation de la mano de Chris Redfield y Jill Valentine, dos agentes atrapados en una mansión llena de zombis. Aquella primera entrega fue apenas el puntapié inicial de una franquicia que, con el paso de los años, sumó títulos como Resident Evil 2, Resident Evil 4 y los remakes que revitalizaron la saga en los años 2010. Lo que nunca cambió fue el escenario central: la ciudad ficticia de Raccoon City, convertida ya en un verdadero ícono del terror en la cultura popular.
Sobre ese legado se apoya la nueva película de Zach Cregger, que vuelve a confiar en Austin Abrams después del éxito de Weapons. La propuesta reúne a actor y director en un proyecto que tiene como protagonista a Bryan, un mensajero cuya última entrega lo lleva precisamente al hospital de Raccoon City, el mismo edificio que en los juegos de la saga funciona como punto neurálgico de la catástrofe. Bryan es, ante todo, un hombre común: trabaja como repartidor, está en pareja con una chica embarazada y solo piensa en cumplir el encargo y volver a casa. Esa condición de persona sin entrenamiento es, justamente, lo que vuelve interesante al personaje.
Una encomienda, una mordedura y un virus sin solución
El paquete que Bryan transporta contiene un antídoto para el virus T, la misma cepa que originó los brotes en los videojuegos. Sin embargo, antes de poder entregarlo, el mensajero atropella por accidente a una mujer que ya empezó a convertirse en zombi y, más adelante, recibe una mordedura. A partir de ese momento, su cuerpo deja de ser suyo. La transformación es progresiva, visible y termina por convertirlo en una criatura enorme, muy distinta al repartidor que arrancó la historia. Atención: lo que sigue incluye detalles del desenlace.
En su tramo final, Bryan se cruza con Leon S. Kennedy, el recordado protagonista de Resident Evil 2, a quien da vida un actor cuya identidad todavía no se confirmó oficialmente. La película muestra cómo la infección termina ganando la partida y cómo el virus sigue expandiéndose aun cuando existía la posibilidad concreta de frenarlo. Esa es, precisamente, la lectura que hizo el propio Austin Abrams en distintas entrevistas: la idea de que se trata de una historia de orígenes, de cómo todo empezó a salir mal antes de los hechos que ya conocimos en los juegos.
“Lo que más me sorprendió fue que mataran al protagonista y frustraran aquello por lo que había luchado. Pero tiene sentido, porque el virus se sigue expandiendo aunque haya un antídoto, y eso convierte a la película en una historia de orígenes.”Austin Abrams, actor
Rodaje en Praga y rugidos bajo cero
- El rodaje se realizó en Praga, con varias jornadas en exteriores bajo temperaturas muy bajas y nieve.
- Abrams contó que la lluvia se congelaba sobre el vestuario durante las escenas de carrera, lo que agregó una dificultad física extra.
- Cregger le pedía al actor que intensificara los rugidos en las escenas de transformación total, para imprimirles mayor fuerza.
- Para Abrams, lo más difícil fue comprometerse con esos rugidos y superar la incomodidad de actuar como una criatura que ya no era humana.
- La película tiene una duración aproximada de 95 minutos, un ritmo pensado para sostener la tensión sin pausas.
Vi Weapons en su momento y me acuerdo de la sensación que me dejó esa forma de Cregger de construir el miedo cotidiano, de meterlo en cosas tan simples como una mochila o una puerta que se cierra. Por eso, cuando supe que se sumaba a Resident Evil, lo primero que pensé fue que algo de eso iba a mantener: la idea de que el horror no siempre está en el monstruo, sino en lo que le pasa a alguien común cuando el mundo se le desarma. Abrams dice que él también lo sintió así, y se nota: Bryan no es un héroe entrenado, es alguien que quiere llegar a su casa, y eso vuelve cada escena de persecución mucho más áspera, más cercana, más nuestra.
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