La vuelta al campo: en Caviahue, una familia neuquina te enseña a querer al caballo antes de montarlo
En el paraje La Vega, la familia Garrafa reabre una tradición que pasaba de generación en generación y la convierte en una cabalgata distinta: primero el vínculo con el animal, después el sendero. Merienda casera, el Copahue de fondo y un proyecto que, dicen, recién empieza.

Les cuento lo que viví estos días por Caviahue, ese pueblo del sur neuquino que ya de por sí parece una postal. Llegué al paraje La Vega, a la entrada del pueblo, con la idea de hacer una cabalgata y terminé entendiendo algo que me llevo puesto: antes de subir al caballo, hay que aprender a mirarlo. Y la familia Garrafa, que lleva décadas en este rincón, me lo demostró con los hechos, no con un discurso.
El emprendimiento se llama como el paraje y es de la familia desde siempre. El abuelo hacía cabalgatas cuando sus hijos eran chicos; después dejó la actividad, como pasa con tantas cosas del campo. La vuelta la empujó él mismo, ya con los nietos grandecitos y con un vínculo con los caballos que ya no se podía cortar. Durante seis o siete años no hubo ni intención de turismo: la familia volvió a La Vega para que los chicos disfruten el lugar y los animales. Recién hace poco más de un año se animaron a abrirle la tranquera a los visitantes.
Un paso clave: la habilitación provincial
El ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia los habilitó como prestador oficial. Para la familia, eso fue clave: les dio respaldo para ofrecer una experiencia cuidada, tanto para el turista como para los propios caballos. No es un detalle menor en un destino donde el caballo no es un adorno, sino casi un vecino.
Lo que se ofrece ahí se nota distinto desde el minuto cero. Antes de montar, los visitantes se acercan al caballo, lo alimentan, lo cepillan y reciben lo básico sobre su comportamiento. María René Garrafa, que lleva el proyecto junto a su pareja Marcos y sus tres hijos, me lo dijo con una claridad que me quedó dando vueltas: no queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo.
Cómo es la experiencia, paso a paso
- Acercamiento previo: alimentar al animal, cepillarlo y aprender sobre su comportamiento antes de calzarse los estribos.
- Cabalgata por el paisaje de Caviahue: volcanes, montañas, cascadas y senderos del Alto Neuquén, un territorio donde el clima puede cambiar en pocas horas y conviene ir preparado.
- Merienda casera al cierre: la idea es que la experiencia no termine al bajar del caballo, sino que se estire un rato más en la mesa, charlando, con algo rico y caliente.
El dato práctico que sé que están buscando: la actividad se ofrece en el paraje La Vega, a la entrada de Caviahue, y los recorridos salen desde ese punto para meterse en los senderos de la zona. Lo que varía es la duración y el armado según el grupo, así que lo mejor es consultar antes por disponibilidad y precio cuando armen el viaje. Para llegar, hay que pensar en las rutas de la región del Alto Neuquén, con varios kilómetros de ripio en algunos tramos: salir con tiempo y con el tanque lleno, que allá arriba no abundan las estaciones de servicio.
El plan a corto plazo, me contaron, pasa por ampliar el espacio, mejorar los accesos y construir una caballeriza nueva. El objetivo de fondo, más largo, es sostener esta actividad como modo de vida y, sobre todo, pasársela a la próxima generación. Y uno lo nota: no es un emprendimiento armado para la foto, es una forma de vivir que encontraron la manera de compartir.
Dónde comer, que no me lo preguntaron pero siempre lo digo
Si andan por Caviahue, dense una vuelta por La Morada, en pleno pueblo: buena cocina de montaña, porciones generosas y una atención que te hace sentir como en casa. Ideal para coronar el día después de la cabalgata, con la mesa cerca de la ventana y la vista al paisaje que recién vienen de recorrer a caballo.
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