Lunes, 28 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Las alas que también caminan: Ace Combat 8 se anima a bajar de la cabina

La nueva entrega de la saga de Project Aces combina combates aéreos con escenas de vida cotidiana en un portaaviones y suma personalización de la aeronave de los compañeros. Repaso de la propuesta de Wings of Theve, sin spoilers.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 27 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En 1995, cuando Namco presentó Ace Combat para la primera PlayStation, lo que seducía era la sensación de sentarse dentro de una cabina de caza y dominar un cielo plagado de amenazas. Treinta años después, con Ace Combat 8: Wings of Theve ya en el horizonte, la saga de Project Aces se permite un lujo impensado para aquella época: invitar al jugador a bajarse del asiento del piloto, caminar por la cubierta de un portaaviones y compartir una mesa con sus compañeros de escuadrón.

Yo vengo siguiendo esta franquicia desde los tiempos del esquivo Air Combat de Sega Saturn y, les confieso, me cuesta hacerme a la idea de un Ace Combat en el que la mayor parte del tiempo uno no esté tirando de la palanca. Pero la apuesta es clara y, si los adelantos se cumplen, está bien pensada.

El Endurance como escenario de convivencia

La historia arranca con la caída de Theve, la capital de la Federación de Usea Central, tras la invasión de Sotoa. Las fuerzas que sobreviven se replegaron al portaaviones Endurance, que funciona como base de operaciones y, al mismo tiempo, como refugio improvisado para civiles. Ahí, entre un raid aéreo y el siguiente, el jugador recorre comedores, hangares, salas de reunión y la propia cubierta del buque.

Lo que se puede hacer en esos pasillos es limitado: mirar alrededor y completar interacciones sencillas. No hay un sistema de roleo ni minijuegos elaborados. La intención, según lo que adelanta el material, es puramente narrativa: mostrar cómo se llevan los personajes entre ellos, cómo procesan la guerra y de qué manera la cotidianidad se cuela en una vida diseñada para el combate.

El protagonismo del protagonista ausente

El piloto que tomamos en Wings of Theve es rescatado del mar y termina heredando la identidad de un supuesto as caído en combate, una figura convertida en símbolo de resistencia. Alrededor de esa construcción heroica, los integrantes del Vuelo Joker aportan sus propias experiencias y lecturas de la guerra. La propaganda, el peso del mito y la fragilidad de quien tiene que sostener un nombre ajeno atraviesan la trama de punta a punta.

Cielo, misiones y bastante taller

  • Antes de cada salida se revisan los objetivos y se eligen aeronave, armas y piezas; los puntos obtenidos se canjean por nuevo equipo o aviones adicionales.
  • Las modificaciones cambian la capacidad de carga, el daño del armamento y el comportamiento general de la nave.
  • La preparación también alcanza a los compañeros: uno puede configurarles la aeronave o dejar que el juego les asigne una configuración adecuada.
  • Entre los tipos de misión aparecen la defensa del portaaviones, ataques a aeródromos, escolta de una aeronave aliada y destrucción de transportes.

Controles, expertos y pericia

Para los que venimos de los Ace Combat clásicos, hay un esquema estándar amigable. Pero existe también un modo Experto, pensado para pilotos más avezados, que permite manejar los tres ejes de rotación del avión por separado y abre un abanico más fino de maniobras. Los combates mantienen sus viejas recetas: evasión de misiles, uso de armas especiales contra varios blancos y ametralladora para los ajustes finales.

En lo personal, creo que la gran pregunta de esta entrega no pasa por los aviones ni por el daño que puedan hacer los misiles: pasa por cuánto peso soportan las escenas en tierra sin sentirse un trámite. Si los interludios del Endurance logran que uno se interese por el Vuelo Joker tanto como por un caza enemigo, el juego va a tener una identidad propia. Y eso, tratándose de una serie con tres décadas de vuelo, ya es muchísimo.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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