Saltar al contenido
Domingo, 4 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Voces de Santa Cruz

Voces de Santa Cruz

Portada — Turismo —

Limoges, la ciudad donde el fuego y la arcilla siguen contando historias

A medio camino entre París y Toulouse, la capital francesa de la porcelana y el esmalte invita a recorrer museos, talleres y casas de venta donde el visitante puede incluso fabricar su propia pieza. Una guía para descubrir dos oficios que llevan más de un milenio vivos.

AA
Andrés AguilarTurismo · · 3 min de lectura
Limoges, la ciudad donde el fuego y la arcilla siguen contando historias

Les cuento una perlita que muchos pasan por alto cuando planifican un viaje por Francia: a unas cuatro horas y media en tren desde París y unas tres horas desde la capital española, en pleno centro del país, hay una ciudad que vive hace siglos prendida fuego. Limoges, la llaman. Y la verdad es que uno llega esperando encontrar una capital más de la región de Alta Vienne, en Nueva Aquitania, y termina topándose con una capital mundial del esmalte y la porcelana que, además, se deja caminar con mucha calma.

La recorrida arranca en el Museo Nacional Adrien Dubouché, que lleva el nombre de un mecenas del siglo XIX obsesionado con juntar en un mismo lugar lo mejor de la producción local. Ahí nomás uno se cruza con el servicio Grain-de-riz, hecho por la manufactura Pouyat en 1878, y se da cuenta de que Limoges ya era marca país mucho antes de que existiera el merchandising. También hay lugar para las piezas de Haviland, una casa que metió aires japoneses en sus vajillas, y para ver cómo se pasean el art nouveau y el art déco por las vitrinas como si fueran modelos en una pasarela.

Esmalte medieval y una virgen contemporánea

La otra parada obligatoria es el Museo de Bellas Artes, instalado en el antiguo palacio episcopal, un edificio que por sí solo ya merece la foto. El guía local Eric Boutaud me cuenta, mientras caminamos por las salas, que la colección reúne más de 1.200 piezas de esmalte que van del siglo XI hasta hoy. Hay relicarios medievales, trabajos renacentistas firmados por Léonard Limosin y hasta una medalla azul de unos tres centímetros, calculada alrededor del año 1000, que es una de las cosas más antiguas que vi en una sala de museo en mucho tiempo.

Y como en esta ciudad el pasado y el presente se dan la mano, en la catedral Saint-Étienne me topo con Notre-Dame de la Pleine Lumière, una virgen negra realizada íntegramente en esmalte por Léa Sham’s y Alain Duban. Es la prueba de que el oficio no se quedó en un libro de historia del arte, sino que sigue encendiéndose, literalmente, en los talleres de hoy.

Comprar a precio de fábrica y hasta llevar una pieza hecha por uno

  • Visitar las casas de porcelana y locales de fábrica, donde la vajilla sale a precios bastante más amables que en las vidrieras de los Campos Elíseos.
  • Recorrer los pequeños talleres de joyería que usan esmaltado de origen medieval para anillos, aros y colgantes.
  • Sumarse a alguna de las actividades de iniciación que ofrecen varios espacios: uno se sienta, trabaja el barro o el esmalte y vuelve a casa con la pieza hecha por sus propias manos como souvenir.

La historia detrás de todo esto es bastante concreta: la expansión de la porcelana arrancó después del hallazgo de caolín en los alrededores, hacia 1768, y la combinación de canteras a pocas leguas y bosques que alimentaban los hornos con leña fue el combo ganador. Esa misma lógica sigue vigente en las manufacturas y talleres que hoy integran el paseo.

Mi recomendación, si se preguntan dónde reponer fuerzas después de tanto caminar entre hornos y vitrinas, es sentarse en alguno de los bistrós del centro histórico, cerca de la plaza de la República. La cocina de la región, con platos como el clafoutis de cerezas, las carnes a la crema y los quesos de cabra de Haute-Vienne, acompaña muy bien una jornada dedicada al esmalte y la porcelana. Es, en definitiva, la forma más redonda de despedirse de Limoges: con el paladar contento y una pieza nueva envuelta en papel de regalo.

AA
Andrés AguilarTurismo

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo