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Lo que Messi deja en la mesa familiar: valores para conversar con los chicos que no salen en la cancha

La retirada del capitán de la selección argentina abre una oportunidad concreta para que las familias hablen con sus hijos sobre esfuerzo, error y trabajo en equipo. El libro ¡Messirve!, de Verónica y Florencia Andrés, sistematizó esa conversación antes de que el retiro se confirmara.

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Marta MansillaSociedad y salud · 3 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La cocina de cualquier casa de clase media de Buenos Aires se llena de murmullos cuando el noticiero anuncia que Lionel Messi se va de la selección argentina. Mi vecina Silvia, 52 años, madre de tres chicos que juegan al fútbol los sábados en el club del barrio, me lo dijo tal cual mientras revolvía el mate la semana pasada: "Se va el que más miramos en familia y ahora tengo que explicarle a los pibes qué significa todo esto". En su voz había una mezcla de nostalgia y, sobre todo, una pregunta que se repite en muchos hogares: qué decirles a los hijos más allá del resultado deportivo.

El libro ¡Messirve! (Ediciones B), de Verónica de Andrés y Florencia Andrés, llegó a las librerías antes de que se conociera la noticia del retiro, pero ya proponía algo que el momento vuelve urgente: usar la trayectoria del rosarino como una guía práctica para conversar en casa. Las autoras no escribieron una biografía monumental ni un compendio de estadísticas; tomaron la figura pública de Messi como hilo conductor y la tradujeron en temas que cualquier familia puede sentarse a discutir un domingo a la tarde.

Talento, disciplina y los diecisiete años invisibles

Uno de los ejes del libro es la diferencia entre talento y constancia. Messi dijo alguna vez que el "éxito de la noche a la mañana" le había llevado diecisiete años y ciento catorce días. La frase, pronunciada sin dramatismo, condensa una idea útil para transmitirle a un chico: lo que se ve en la televisión tiene una historia larga y silenciosa detrás. El libro usa esa declaración como punto de partida para desarmar la idea de que el éxito llega por generación espontánea.

El error como parte del camino

Otro de los temas que las autoras abordan es la relación con el fracaso. Messi no ganó siempre ni jugó bien en todos los partidos; perdió finales, falló penales, soportó críticas feroces durante años. El libro propone esa biografía como una herramienta para conversar con los hijos sobre algo que en la cultura escolar se oculta: la excelencia no es sinónimo de perfección sino de preguntarse, después del tropiezo, qué se puede mejorar la próxima vez.

  • El valor del esfuerzo sostenido frente al resultado inmediato.
  • La tolerancia al error como parte del aprendizaje.
  • El papel de la familia como reguladora emocional y formadora de criterio.
  • La importancia del equipo por encima de la figura individual.
  • La necesidad de distinguir entre el personaje público y los valores que realmente se quieren transmitir.

El vínculo con la familia ocupa un lugar central en el modo en que Messi habló de sí mismo a lo largo de los años. Mencionó a su mujer y a sus hijos como reguladores de su estado anímico y describió a sus padres como quienes le inculcaron que no todo da igual. Esa frase, sencilla, funciona como puerta de entrada para una charla en la cocina o en el viaje en auto hacia la escuela.

También está el capítulo del equipo. Messi repitió en incontables entrevistas que sin sus compañeros no habría logrado nada. Para un chico que juega al fútbol en un club de barrio, integra un grupo escolar o forma parte de cualquier espacio colectivo, la idea tiene un peso concreto: los logros individuales rara vez existen sin una red de gente alrededor.

“Lo que más me sirve de Messi es que nunca se subió al caballo solo; siempre bajó al llano con la tropa. Eso se lo voy a poder decir a mis hijos cada vez que quieran individualizarse.”Silvia, 52 años, vecina y madre de tres

La despedida de Messi de la selección cierra un ciclo largo y, para las familias que lo siguieron partido a partido durante dos décadas, abre un tiempo nuevo. Mi vecina Silvia me lo resumió mientras guardaba la pava: "Ahora que se va, quiero sentarme con los chicos y armar la lista de lo que nos dejó, no de los goles sino de las cosas que uno le puede decir cuando la vida se pone brava". Es, en el fondo, una forma de mantenerlo presente sin necesidad de que siga jugando.

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Marta MansillaSociedad y salud

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