Lo que viene para el verano 2027: brillos, sacos largos y la nostalgia de un dorado que no pasa de moda
Más de 70 marcas desfilaron en París para anticipar lo que se va a usar el año que viene. Te cuento qué prendas ya están marcando agenda y cómo armar un guardarropa sin volverte loco con el placard.

Te imaginarás la escena: una sala de espera amplia, con luz cálida y un par de revistas de moda sobre la mesa ratona. Ahí estaba Adriana, 52 años, contadora y vecina de San Isidro, hojeando una nota sobre pasarelas mientras esperaba el turno de su hija en el dentista. «Yo ya no me animo a comprar nada sin mirar qué se viene», me dijo con esa honestidad que tienen los que hablan sin levantar la voz. «El año pasado compré un vestido blanco y al mes ya estaba pasado de moda». Le prometí que íbamos a repasar juntos lo que dejó la última edición de la Semana de la Moda de París, esa donde más de setenta marcas se juntaron para anticipar el verano 2027. Y eso es lo que te traigo hoy, porque si Adriana te lo preguntó en la sala de espera, seguro vos también te lo preguntas desde tu casa.
El oro como nuevo neutro
Si hay un color que va a dominar la temporada, es el dorado, y no hablo del dorado chillón de las fiestas sino de un oro más cálido, más parecido al de una pulsera heredada que al de un adorno navideño. Saint Laurent lo entendió así y eligió cerrar su desfile con más de ochenta modelos vestidas íntegramente de ese tono, bajo una araña gigante también dorada y con la Torre Eiffel como fondo. Fue el último trabajo del director creativo Anthony Vaccarello, que se despidió de la casa después de diez años. La imagen fue lo suficientemente fuerte como para instalarse en la cabeza de cualquiera que la haya visto, incluso de quienes seguimos estas cosas desde lejos.
El saco grande vuelve a ser protagonista
La sastrería no se fue ni se va a ir, y por suerte, porque es el tipo de prenda que a los 40, 50 o 60 años nos resuelve la vida. En las pasarelas parisinas apareció una y otra vez el saco oversize, ese que cae por debajo de la cadera y que se lleva encima de una musculosa, de un crop top o de una blusa corta, combinado con pantalones rectos. Nicole Kidman lo usó en primera fila luciendo un modelo de Chanel, y la marca, ahora conducida por Mathew Blazy, insistió con líneas limpias y siluetas que revalorizan el clásico. Para Adriana, que suele ir a la oficina y después a la reunión del consorcio, esto significa que el saco de lino o de gabardina liviana que ya tenés en el placard no es un gasto obsoleto: es la pieza central del verano que viene.
Brillo, transparencias y algo de nostalgia
Dior, con Jonathan Anderson al frente de todas las líneas de la casa, llevó las prendas metalizadas a un lugar más fluido, menos rígido, donde el brillo deja de ser un detalle para convertirse en la base del look. Anya Taylor-Joy, embajadora de la marca, se sentó en primera fila con una capa de encaje negro que confirmó algo que ya se venía viendo: la tendencia naked, esa de las transparencias que sugieren más de lo que muestran, se consolida como un clásico de cada temporada. Valentino, mientras tanto, eligió un escenario insólito, una librería junto a la Universidad de la Sorbona, para mostrar su colección Antibiblioteca, donde Alessandro Michele, el exdirector creativo de Gucci, apostó por moños gigantes, bordados y plumas como símbolos del glamour italiano de toda la vida.
Qué conviene tener en el radar antes de renovar el placard
- Un saco oversize de lino o gabardina liviana, en beige, crudo o negro, que funcione como prenda estructurante tanto para el trabajo como para una salida nocturna.
- Un top brillante o directamente dorado, que puede ser una musculosa satinada, un corpiño tipo "top joya" o una camisa con leve destello, pensado para llevar sobre la piel con un pantalón recto.
- Una prenda con estampado, ya sean lunares o flores, en versión camisero, vestido midi o pollera, que dialogue con las propuestas de Valentino y Dior.
- Un pantalón recto de tiro medio o alto, largo hasta el tobillo, el complemento silencioso que ordena cualquier combinación de la temporada.
- Alguna pieza con transparencias controladas, como una blusa de voile o un vestido con capas de gasa, para sumarse a la tendencia naked sin pasar frío ni pasar vergüenza.
Después del repaso, Adriana me pidió que le repitiera la lista en un papel, no porque no haya entendido sino porque quería llevársela a su hija y a una amiga del club que siempre le pregunta qué se pone. «Yo lo que espero», me dijo antes de que la llamaran para entrar al consultorio, «es no tener que comprar todo de nuevo cada año, sino saber elegir dos o tres cosas que sirvan para varias temporadas». Tiene razón, y es exactamente lo que recomiendan quienes siguen estas pasarelas desde hace décadas: no comprar todo lo que brilla, sino identificar la silueta, el color y el tipo de prenda que sobreviven al paso del verano. Mientras la veía guardar la nota en la cartera, pensé que la moda, cuando se la cuenta sin vueltas, termina siendo eso, una forma de entender cómo queremos vestirnos y, sobre todo, cómo queremos seguir siendo nosotros mismos un verano más.
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