Magnesio para dormir: la pastilla que todos quieren probar y la evidencia que todavía le falta
Las ventas del suplemento treparon 17% este año, más que las de melatonina. Mientras tanto, los investigadores piden pisar con cuidado: los estudios son pocos, desparejos y el efecto placebo puede estar inflando las expectativas.

Te cuento cómo empieza esta historia: imaginate una cocina de cualquier casa de Buenos Aires, ya entrada la noche, con la luz baja y alguien que arrastra los pies hasta la alacena buscando una caja de magnesio porque otra vez no pudo pegar un ojo. Esa escena, multiplicada por miles, explica por qué las ventas de suplementos de magnesio para dormir treparon alrededor de un 17% en 2025, según los datos de la consultora NBJ. En el mismo período, la melatonina también creció, pero a un ritmo mucho más modesto, cerca del 5%, y movió unos 800 millones de dólares en el mercado.
Yo lo vengo notando en las conversaciones cotidianas: basta con sentarse un rato en una sala de espera o en un café para que aparezca alguien que jura que el magnesio le cambió la vida. Una vecina de Palermo, Adriana, 52 años, me dijo el otro día que lo toma hace seis meses y que "por primera vez en años se duerme sin dar vueltas". Pero ojo, porque del entusiasmo al rigor científico hay una distancia enorme, y los especialistas insisten en no confundir el deseo de descansar bien con la certeza de que un comprimido lo va a garantizar.
Qué dice la ciencia, y qué todavía no
El magnesio es un nutriente esencial, de esos que el cuerpo necesita para regular la presión arterial, el azúcar en sangre y el funcionamiento de los nervios y los músculos. Hay una hipótesis razonable que lo vincula con ciertos neurotransmisores asociados a la calma y a la relajación muscular, lo cual en teoría favorecería el sueño. Ahora bien, cuando uno pasa de la teoría al laboratorio, la cosa se vuelve bastante más turbia.
Un estudio publicado este año dividió a 155 adultos con problemas de insomnio en dos grupos: a uno le dieron 250 miligramos de glicinato de magnesio entre 30 y 60 minutos antes de acostarse, y al otro, un placebo. Los que tomaron el suplemento mostraron mejoras en sus síntomas, pero los propios investigadores las calificaron de modestas. Otro trabajo, de 2021, siguió a casi 4.000 personas durante dos décadas y encontró que quienes consumían más magnesio, ya fuera a través de alimentos o de pastillas, dormían más horas y con mejor calidad, aunque ese beneficio desaparecía al aislar a las personas con depresión, y el diseño del estudio no permite afirmar que el mineral sea la causa del mejor descanso.
La revisión más completa hasta ahora, que juntó nueve ensayos clínicos en 2022, fue clara al respecto: sí, algunos trabajos muestran una asociación entre magnesio y mejor sueño, pero los resultados son desparejos y la calidad de la evidencia deja mucho que desear. En esa línea, el doctor Sujay Kansagra, especialista en sueño de Duke Health, fue terminante y me parece la mejor síntesis que escuché en mucho tiempo: "La exageración está mucho, muchísimo más avanzada que la ciencia objetiva".
Melatonina, magnesio y el peso del placebo
- La melatonina tiene evidencia más sólida para trastornos del ritmo circadiano y para el desfase horario, según Kansagra, aunque la mayoría de los expertos en sueño no la recomiendan como inductora del sueño en general.
- El efecto placebo puede explicar parte de las mejoras que los usuarios reportan, sobre todo cuando el suplemento se toma con la expectativa de que funcione.
- Los suplementos de magnesio no están exentos de riesgos: en dosis altas pueden provocar diarrea, calambres abdominales y, en personas con problemas renales, complicaciones más serias.
- Antes de empezar a tomar magnesio para dormir conviene chequear con un médico qué cantidad se está consumiendo ya a través de la dieta, porque pasarse de lo necesario no aporta beneficios extra.
Volví a pensar en Adriana después de leer todo esto y me quedé dando vueltas con una sensación que, me animo a decir, compartimos muchos: queremos que exista una solución simple para algo tan enojante como no poder dormir, y el magnesio se presenta con ese envoltorie perfecto, el de un mineral que suena inofensivo y casi natural. Pero la ciencia, que es más lenta y menos complaciente que un video de TikTok, todavía no nos dio el visto bueno. Mientras tanto, la vecina del tercer piso espera que la próxima caja sea la definitiva, y yo, la verdad, también.
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