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Mario Boskis: “Tener un propósito y sostener los vínculos puede sumar años de buena vida”

El cardiólogo repasó los hábitos que recomienda para envejecer con bienestar, desde mantener actividades y afectos hasta los cuidados para evitar infecciones respiratorias durante el invierno.

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Marta MansillaSociedad y salud · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La sala de espera del consultorio estaba casi vacía cuando lo encontré, pero igual me atendió con la misma calma de siempre. Hablo del doctor Mario Boskis, un cardiólogo al que la radiofonía le sienta tan bien como el consultorio, y que volvió a hablar de un tema que lo obsesiona: cómo se llega a viejo sin dejar de vivir. La conversación arrancó en su consultorio, siguió por teléfono y terminó en una plaza donde un vecino, Alberto, de 67 años, esperaba sentado en un banco con un diario bajo el brazo y la mirada puesta en la fuente.

Vínculos, actividades y un motivo para levantarse cada mañana

Para Boskis, la vejez no empieza cuando se dejan de hacer cosas, sino cuando se deja de tener ganas de hacerlas. Por eso insistió en algo que repite cada vez que puede: sostener un propósito de vida, seguir vinculado con amigos y familiares y conservar actividades que den entusiasmo. El especialista vinculó esa idea con el concepto japonés de ikigai, esa suerte de razón de ser que, según dijo, ayuda a evitar el aislamiento y a darle sentido al paso de los años.

Esa mirada no es abstracta: tiene nombre y apellido en la calle. Alberto tiene 67 años, vive en un quinto piso sin ascensor y baja todas las tardes a la plaza del barrio a leer el diario, cruzarse con los vecinos y tomar un café con quien se cruce. “Mientras pueda bajar las escaleras, voy a seguir bajando”, me dijo mientras acomodaba los anteojos sobre la nariz. Lo dijo sin épica, casi como quien cuenta un trámite. Pero ahí, en esa frase, estaba casi todo lo que el cardiólogo intenta explicar.

Los cuidados del invierno: barbijo, manos y vacunas

Porque una vida activa, aclaró Boskis, no puede desentenderse del cuerpo. En los meses fríos, dijo, se juntan dos factores que suelen olvidarse: circula más cantidad de virus respiratorios y se pasa más tiempo en ambientes cerrados, donde el contagio se facilita. A eso se suma que el frío puede enlentecer el movimiento de las cilias, esos pequeños filamentos que ayudan a retirar secreciones de las vías respiratorias, y comprometer un mecanismo natural de defensa.

  • Usar barbijo cuando aparecen síntomas respiratorios, para cuidar a los demás.
  • Lavarse las manos al llegar a casa, al trabajo y antes de comer, para reducir el contacto con microorganismos.
  • Consultar al médico de cabecera sobre las vacunas disponibles, ya que cada persona tiene antecedentes y riesgos diferentes.
  • Tener presente la vacuna antigripal, la antineumocócica y la protección frente al virus sincicial respiratorio.

La consulta con el médico de cabecera, el primer paso

Boskis fue claro al respecto: la indicación de las vacunas no puede ser genérica. El médico de cabecera es quien conoce los antecedentes del paciente, sus factores de riesgo y su historia clínica, y por eso es el que debe orientar sobre qué vacunas corresponde aplicar en cada caso. Esa conversación, dijo, suele quedar postergada y vale la pena retomarla antes de que llegue el pico de frío.

En la plaza, Alberto seguía en el banco. Le pregunté qué espera de los años que le quedan y me respondió sin dudar: “Esperitar poder seguir viniendo, seguir encontrando gente, y que el cuerpo me dé para eso”. Lo dijo con la misma naturalidad con la que tomó el café que le acerqué. En esa respuesta, casi sin querer, estaba la síntesis de lo que Boskis repite en cada entrevista: que la longevidad no se construye solo con pastillas y controles, sino también con un motivo para salir de casa y alguien con quien cruzar la plaza.

MM
Marta MansillaSociedad y salud

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