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Voces de Santa Cruz

Mirtha Legrand volvió al Mater Dei: la «Chiquita» de 99 años pelea otra vez por su respiración y la mesaza queda en pausa

A cinco días del alta, la conductora reingresó al sanatorio por un cuadro compatible con neumopatía. Juana Viale conduce su programa y la familia pide respeto por la intimidad del tratamiento.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 19 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Yo nací en 1985 y todavía me acuerdo de la primera vez que mi vieja me dejó quedarme despierto hasta las once para ver a Mirtha Legrand en la mesaza de los domingos. Era otro país, era otra tele, era otra señora. Aquella mujer que nos convidaba a su mesa los sábados a la noche y los domingos al mediodía llevaba ya varias décadas reinando en la pantalla y, sin embargo, el viernes 18 de septiembre por la tarde volvió a recordarnos algo que a veces se nos olvida: que hasta las leyendas más luminosas son, al fin y al cabo, de carne y hueso. Legrand, de 99 años, reingresó al sanatorio Mater Dei con un cuadro que las autoridades del establecimiento describieron como «compatible con neumopatía», y desde entonces quedó internada para completar estudios, iniciar el tratamiento que los médicos consideren necesario y mantener los controles habituales hasta que el cuerpo decida dejar de protestar.

Un parte con firma, agradecimientos y fecha de actualización

El comunicado oficial lleva la firma del doctor Enrique Echagüe y, más allá del detalle clínico, repite un gesto que ya parece un clásico cada vez que la «Chiquita» se ausenta de la escena pública: el agradecimiento de la familia por la preocupación y el pedido de respeto por la salud de la conductora. La dirección del Mater Dei también se comprometió a difundir un nuevo parte el lunes 21 de septiembre, siempre y cuando no haya cambios que justifiquen un parte anterior. Mientras tanto, en los pasillos del sanatorio y en los teléfonos de los periodistas especializados, el run run se mezcla con la prudencia: cuando se trata de una paciente nonagenaria, cualquier cuadro respiratorio se mira con lupa y se trata con la calma que merece alguien que lleva casi un siglo en este mundo.

Apenas cinco días del alta anterior y un otoño complicado

La nueva internación llegó cinco días después de que Legrand recibiera el alta el domingo 13. En esa oportunidad, el parte del Mater Dei había sido optimista: la recuperación continuaría en su domicilio y la idea era que, con el correr de los días, pudiera reincorporarse a su rutina. Sin embargo, la conductora todavía no había regresado a las grabaciones de su programa y el ciclo, como viene ocurriendo desde hace tiempo cuando Mirtha necesita parar la pelota, quedó en manos de su nieta Juana Viale. El viernes mismo, mientras su abuela volvía a una habitación del Mater Dei, Viale tenía agendada la grabación de la emisión del sábado, con una mesa que iba a recibir a Juana Repetto, Guillermo Pfening, Martín Menem, Álvaro Navia y Jésica Bossi. Después del trabajo, la nieta se acercó a visitarla al sanatorio y, fiel al pedido familiar, eligió no hacer declaraciones.

  • Lunes 7 de septiembre: Legrand concurrió al Mater Dei para realizarse controles por una bronquitis que arrastraba hace alrededor de siete días y quedó internada como medida de precaución, a raíz de un cuadro respiratorio bronquial y un proceso gripal.
  • Domingo 13 de septiembre: recibió el alta y la institución informó que la recuperación seguiría en su domicilio.
  • Abril de este año: había suspendido sus actividades por otra afección respiratoria, transitó la recuperación en su casa y extendió el reposo por recomendación médica durante tres semanas.
  • Viernes 18 de septiembre, por la tarde: reingresó al Mater Dei con un cuadro compatible con neumopatía, según el parte firmado por el doctor Enrique Echagüe.
  • Lunes 21 de septiembre: fecha prevista por el sanatorio para difundir un nuevo parte, salvo que haya cambios que justifiquen una comunicación anterior.

A mí, que la vi debutar en la pantalla en una época en la que ni existían los controles remotos, me sigue conmoviendo esa escena que se repite: Mirtha Legrand apoyada en una mesada, un micrófono dorado cerca de la boca y la certeza de que el país entero se sienta a mirar. Por eso, cada vez que la internan, lo que siento no es curiosidad morbosa sino algo parecido al cariño de un vecino que sabe que la señora del tercer piso está enferma y espera que se mejore. Lo escribo con todas las letras, como lo pienso: ojalá que el parte del lunes diga que la «Chiquita» está respondiendo bien al tratamiento, que los controles siguen su curso y que, cuando los médicos le den el visto bueno, vuelva a sentarse en su sillón para seguir convidándonos a su mesa. Mientras tanto, la mesaza sigue girando —porque la tele es así, no se detiene— y nosotros, los que crecimos mirándola, le deseamos una pronta recuperación con el mayor de los respetos.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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