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Voces de Santa Cruz

Monster cumple veinte años: la adaptación que Urasawa supervisó episodio por episodio

Estrenada en 2004, la serie animada del thriller de Naoki Urasawa llevó a la pantalla los 74 capítulos del manga sin omitir una sola escena. El diseñador de personajes Shigeru Fujita contó cómo fue el trabajo cotidiano con el autor.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 25 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

En 2004, cuando todavía faltaban varios años para que las plataformas de streaming se instalaran en la vida cotidiana de los espectadores, una serie animada japonesa de 74 episodios llegó a la pantalla chica con una premisa poco habitual para la época: respetar de principio a fin el material que la había inspirado. Se trata de Monster, la adaptación que el estudio Madhouse realizó a partir del manga homónimo de Naoki Urasawa, una historia policial que ya había completado su recorrido en papel y que el realizador Masao Maruyama se propuso llevar a la animación con una condición ineludible: no dejar afuera ni un solo capítulo del original.

Cuando uno se acerca a la ficha de producción de esta serie aparecen tres nombres que funcionan como columnas vertebrales del proyecto. El primero es Urasawa, el autor del manga, que entre 1994 y 2001 publicó la historia en la revista Big Comic Original de la editorial Shogakukan. El segundo es Madhouse, el estudio con sede en Tokio que quedó a cargo de la animación. Y el tercero es Shigeru Fujita, el diseñador de personajes que tuvo la tarea de traducir a trazos animados a figuras que los lectores ya conocían de memoria. Fue precisamente Fujita quien, tiempo después, contó cómo se construyó esa adaptación que hoy, a dos décadas de su estreno, sigue siendo recordada por la fidelidad con su material de origen.

La regla de oro: el manga entero, sin recortes

Antes de mover un lápiz, Maruyama debió sentarse a acordar las reglas del juego con Urasawa. Según el recuerdo de Fujita, el titular de Madhouse fue muy claro al transmitir la postura del estudio: la autorización para adaptar Monster estaba atada a un compromiso ineludible, que era trasladar íntegramente la obra publicada. No se trataba de un capricho estético sino de una exigencia que comprendía cada uno de los capítulos editados en la revista, con sus escenas y sus diálogos tal como el autor los había concebido. La consecuencia más visible de esa decisión fue una serie sin episodios de relleno, una rareza para el formato en aquel entonces y una de las razones por las que Monster suele aparecer en las listas de adaptaciones más respetuosas con sus fuentes.

Las indicaciones precisas sobre Tenma

Lo que distingue a esta producción de otras adaptaciones es que el acompañamiento de Urasawa no se limitó a la autorización inicial ni a la entrega del material, sino que se extendió al proceso mismo de realización. Fujita recordó que, a partir de un punto determinado del relato, el creador pidió que Kenzo Tenma, el neurocirujano japonés que protagoniza la historia, apareciera con la cabeza baja y la espalda curvada, una postura que en animación tiene un peso narrativo enorme porque comunica derrumbe psicológico sin necesidad de palabras. No fue la única indicación: en las reuniones con el equipo, Urasawa también daba instrucciones sobre escenas específicas, con especial atención a los movimientos y a las expresiones del personaje. En la sala, los diseñadores tomaban nota y volcaban esas observaciones en los bocetos que después servirían para animar cada secuencia.

Esa participación tuvo algo casi artesanal, de oficios que se cruzan en torno a una mesa de trabajo. Urasawa llegaba con una mirada global de la historia, pero también con detalles muy concretos sobre el cuerpo y la gestualidad de su personaje principal, y el equipo de Madhouse los incorporaba al diseño. El resultado fue una serie en la que conviven la lógica industrial del estudio con el pulso personal del autor, algo que no siempre ocurre cuando una obra pasa del papel a la pantalla.

Otras Urasawa que también viajaron a la animación

Monster no fue la primera ni la única obra de Urasawa en llegar a la animación. Antes habían pasado por ese camino Yawara!, una historia centrada en el judo, y Master Keaton, un drama de aventuras con un ex miembro de las fuerzas especiales como protagonista. Algo más reciente fue Pluto, la reimaginar del clásico Astroboy de Osamu Tezuka. Lo que vuelve particular al caso de Monster es la combinación de dos factores que no siempre coinciden: la extensión del material adaptado, que exigía sostener el ritmo durante 74 episodios, y la supervisión directa del autor sobre la construcción visual del protagonista.

Veinte años después de su estreno, la serie sigue encontrando nuevos espectadores, que la descubren por recomendación o por la curiosidad que despiertan sus thrillers psicológicos. Para mí, que la vi de grande, Monster fue una de esas raras veces en las que la adaptación no traiciona al original: se nota la mano del autor en cada decisión, desde la postura de Tenma hasta el último diálogo. Cuando un manga se convierte en serie, lo más valioso que puede pasar es lo que ocurrió acá: que el creador se siente a la mesa y se quede hasta el final.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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