Neuquén mueve turistas en ómnibus descapotables sin cobrar un peso: así es el plan para recorrerla de punta a punta
Buses abiertos, minibuses y colectivos eléctricos amarillos conectan miradores, parques y la costanera con partidas diarias desde el centro. Entre mayo y agosto casi diez mil personas aprovecharon el servicio gratuito.

Le cuento una perlita que descubrí mientras revisaba la agenda de fin de semana: la ciudad de Neuquén armó un sistema de transporte turístico gratuito que es, sin vueltas, una invitación a recorrerla sin gastar un peso en movilidad. Buses descapotables, minibuses más ágiles y los colectivos eléctricos amarillos que ya forman parte del paisaje urbano se reparten distintos circuitos por miradores, parques y la franja costera del río Limay. El servicio no distingue entre turistas y residentes: cualquiera se sube y listo.
Los buses descapotables, los clásicos del recorrido
Las estrellas del sistema son dos unidades descapotables con capacidad para 55 pasajeros cada una. Salen todos los días, de lunes a lunes, a las 10, a las 11 y a las 16:30, desde la Oficina de Informes del centro. Una hace el circuito del noreste, con paradas en el Parque Jaime de Nevares, el Parque del Este, la calle Leloir, la Plaza del Centenario y la Plaza de las Banderas, para volver por la Avenida Argentina, la arteria más tradicional de la ciudad. La otra va hacia el oeste, al Polo Tecnológico y al Parque Lineal Las Bardas, con vistas panorámicas que, me imagino, valen oro en otoño. Esa frecuencia funciona los miércoles, viernes y sábados, en horario de mañana y tarde.
Los minibuses, para los rincones menos conocidos
- Península Hiroki, sobre el río.
- Balneario Valentina Brun de Duclot, ideal para una parada playera.
- Torre Talero, mirador clásico de la ciudad.
- Paseo de la Costa, el recorrido ribereño más fotogénico.
- Isla 132, un punto verde dentro del ejido urbano.
Para llegar a esos puntos, Neuquén dispone de dos minibuses de 18 butacas con salidas por la mañana y por la tarde, todos los días, sin cargo. El dato no es menor: las cifras oficiales indican que entre mayo y agosto se realizaron 9.923 excursiones en buses y minibuses. O sea, casi diez mil personas eligieron subirse y dejarse llevar.
Los colectivos eléctricos amarillos también son parte del circuito
A esa oferta se suman los colectivos eléctricos amarillos, pensados originalmente para el transporte público pero con recorridos que tocan atractivos culturales y turísticos de la ciudad. Desde su puesta en servicio, más de 12.000 pasajeros los aprovecharon, una cifra que muestra cómo la movida eléctrica ya es parte del paisaje neuquino. El sistema, además, está abierto a visitas escolares coordinadas sin costo, lo que lo transforma también en una herramienta pedagógica.
De cara a los meses más cálidos, la propuesta se amplía: está previsto sumar caminatas guiadas por el Parque Agreste, un sector ribereño todavía poco difundido, y nuevos circuitos por el Parque Norte atados a la floración de octubre, cuando los jacarandás y las tipas tiñen la ciudad de lila y amarillo. Si anda por Neuquén en primavera, anote estos paseos en la agenda.
Después del recorrido, una buena mesa
Después de una tarde a bordo de un descapotable viendo el río Limay, a mí se me abre el apetito y pienso en una picada con buen vino patagónico. En el centro, sobre la Avenida Argentina, hay patios gastronómicos que sirven cordero y trucha de la zona; otra opción es buscar alguna casa de pastas de esas de toda la vida cerca de la Plaza de las Banderas, para cerrar el día como corresponde. Si conoce algún rincón neuquino que falte en estos circuitos, cuénteme y lo sumamos a la próxima nota.
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