Jueves, 17 de septiembre de 2026
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Pagar el mínimo de la tarjeta de crédito: una decisión que puede costar más de lo que parece

Abonar el importe mínimo antes del vencimiento mantiene la tarjeta al día, pero el saldo pendiente se financia con intereses hasta su cancelación total. Cuánto se paga por esa financiación y por qué el porcentaje varía según el banco, el resumen y la conducta de pago.

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Laura IbáñezEconomía y empleo · 17 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

El pago mínimo de la tarjeta de crédito es la alternativa que tienen los clientes para no caer en mora cuando el resumen del mes supera el dinero disponible, aunque su utilización tiene un costo directo que depende de tres variables: la tasa de interés que aplica la entidad financiera emisora, el saldo adeudado del período y el importe efectivamente abonado. Según el material de base difundido por entidades de consumo y bancos, mientras la cuenta quede al día con el pago mínimo antes del vencimiento, no se registran atrasos ni se bloquea el plástico; lo que sí ocurre es que el dinero no cancelado pasa al mes siguiente y comienza a generar intereses.

En términos concretos, el pago mínimo representa aproximadamente entre el 5% y el 10% de la deuda total del resumen, aunque ese porcentaje puede variar según la entidad bancaria y el tipo de consumo realizado. Para conocer el importe exacto que corresponde abonar en cada caso, es necesario revisar el estado de cuenta, donde figura discriminado tanto el pago mínimo exigido como el total del mes. Cumplir con el mínimo implica, en la práctica, financiar la diferencia pendiente hasta que el cliente decida cancelarla.

Deuda financiada y costo acumulativo

La diferencia entre abonar el mínimo y cancelar la totalidad del resumen resulta central para dimensionar el costo real de esta modalidad de pago. Cuando se opta por el mínimo, el saldo remanente se traslada al período siguiente y comienza a devengar intereses conforme a la tasa nominal anual (TNA) y la tasa efectiva anual (TEA) que cada banco aplica al financiamiento de tarjetas. En la medida en que el cliente recurre al pago mínimo en meses sucesivos sin reducir el capital adeudado, los intereses se acumulan sobre un saldo que no se achica y tienden a engrosar la deuda total.

Comparado con el año anterior, el escenario se volvió más sensible para los hogares argentinos: en 2024 el uso del pago mínimo registró un crecimiento sostenido ante la pérdida de poder adquisitivo del salario, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y de las cámaras de bancos privados. En criollo: cada vez más gente paga solo el pedacito chico de la tarjeta para llegar a fin de mes, pero ese pedacito chico deja un saldo grande que se sigue cobrando con intereses al mes siguiente, y si no se paga nada más, la deuda no baja, sino que crece.

Una práctica frecuente para atenuar ese efecto es la de realizar pagos parciales adicionales, incluso por montos pequeños, ya sea en forma semanal o cada cierta cantidad de días. Estos ingresos no cancelan la totalidad de la deuda, pero reducen la base sobre la que se calculan los intereses del período siguiente, lo que en el mediano plazo puede traducirse en una trayectoria descendente del saldo adeudado siempre que se mantenga la disciplina de pago y no se incorporen nuevos consumos.

Recomendaciones de los especialistas

  • Revisar el resumen mes a mes para identificar el pago mínimo exigido y el total facturado, ya que la diferencia entre ambos es lo que se termina financiando.
  • Consultar la tasa de interés por financiación que aplica el banco emisor, dado que no todas las entidades cobran lo mismo y la TEA puede diferir de manera significativa.
  • Efectuar pagos adicionales por encima del mínimo para achicar la base sobre la que se calculan los intereses, incluso cuando no sea posible cancelar la totalidad.
  • Evitar el uso reiterado del pago mínimo como estrategia habitual, ya que la acumulación de intereses puede elevar el saldo adeudado por encima del consumo original.
  • Comparar con la situación de doce meses atrás: si la proporción del resumen que se abona se redujo, conviene revisar el presupuesto antes de que la deuda se vuelva estructural.

En definitiva, la elección entre pagar el mínimo, un importe intermedio o el total del resumen no es indiferente desde el punto de vista financiero. El primer escenario mantiene la tarjeta operativa pero deja abierta una línea de financiamiento cuyo costo depende de la tasa del banco y del tiempo que la deuda permanezca sin cancelar; el segundo permite reducir gradualmente el saldo; el tercero implica cerrar el ciclo sin costos adicionales. La decisión queda en manos del cliente, aunque los datos disponibles sugieren que la utilización sistemática del pago mínimo, lejos de ser una solución neutra, constituye una de las vías más frecuentes por las cuales las familias argentinas acumulan deudas con tarjetas de crédito que luego resulta difícil revertir.

LI
Laura IbáñezEconomía y empleo

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