Miércoles, 16 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Pipino Cuevas cumplió un sueño en el escenario: cantar con el Chaqueño Palavecino y seguir soñando en el reality

El exfutbolista y Yanina Bordachar pasaron al ritmo de “Canción del mariachi” con tres luces verdes, aunque Abel Pintos pidió revisar la tonalidad. Antes, Cuevas logró su otro deseo: un dueto con el Chaqueño que arrancó con un susurro y un olvido de la letra.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 16 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Hay momentos en la pantalla chica que parecen escritos por el azar y que, sin embargo, terminan confirmando que la música sigue siendo el vehículo más genuino para cruzar fronteras. Eso fue lo que ocurrió este lunes en la segunda temporada de Es mi sueño, el ciclo que conduce Guido Kaczka: el exfutbolista Pipino Cuevas, histórico delantero de River, volvió a pararse en el escenario, esta vez junto a Yanina Bordachar, para defender “Canción del mariachi”, el tema que el cine asoció para siempre con Antonio Banderas y su paso por la saga de El mariachi. La pareja cosechó tres luces verdes del jurado y siguió en carrera, aunque la devolución llegó con una observación puntual del músico Abel Pintos.

Un debut soñado con banda completa

La puesta incluyó a un cuerpo de mariachis con trompetas, sombreros charros y vestimenta tradicional, un detalle que el programa buscó para darle marco a la performance. Cuevas se mostró cómodo, con buena presencia escénica y una sonrisa cómplice hacia su partenaire, mientras Bordachar sostenía la línea melódica. La performance arrancó aplausos en el estudio, pero Pintos, que ofició de jurado invitado, marcó su postura apenas terminaron los últimos acordes. “A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad”, le señaló al cantante, y agregó que muchas veces, cuando se canta de a dos, conviene revisar la decisión tonal para que la interpretación funcione y el concursante no termine forzando su registro natural.

“A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad.”Abel Pintos

Más allá del reparo técnico, Pintos valoró el clima que se había generado en el estudio y deslizó su deseo de cara al futuro. “Quiero que en la próxima presentación puedas estar mucho más cómodo cantando”, le dijo al exjugador, en una especie de consejo de hermano mayor que busca pulir lo bueno sin apagar la llama.

El Chaqueño, la guitarra y un pedido que se hizo canción

El otro anhelo de Cuevas ya se había sembrado en programas anteriores. El Chaqueño Palavecino, chaqueño de Santiago del Estero y referente ineludible del folklore argentino, integra el jurado estable del ciclo, y el exdelantero lo miraba como quien mira un póster colgado en la pared del cuarto. En la gala, Cuevas recordó que Pintos ya había cantado con otro concursante en otra emisión y, con esa imagen fresca, pidió su turno con el Chaqueño. Palavecino aceptó sin dudarlo, bajó del panel, se acercó al frente del escenario y, antes de empezar, tuvieron una charla al oído para ajustar el arranque y repartirse las estrofas de “La ley y la trampa”, un clásico del repertorio popular.

Lo que ocurrió después quedó en la memoria de todos los presentes. A mitad del tema, Cuevas se trabó con un fragmento de la letra. Pintos, que estaba sentado en su butaca de jurado, advirtió el hueco y, sin aspavientos, salió a socorrerlo: tarareó las primeras palabras para encarrilarlo y Cuevas pudo retomar la canción junto a Palavecino sin que el público terminara de notar el tropiezo. La secuencia, lejos de parecer un papelón, se transformó en uno de los momentos más celebrados de la noche y graficó la buena química entre los tres.

La gala cerró con un escenario vestido de mariachi, una pareja que sigue en el reality y un Pintos que dejó tarea para el hogar: revisar la tonalidad de la próxima presentación para que el exfutbolista se sienta tan cómodo como cuando le pidió al Chaqueño que bajara a cantar con él. La cita, además, dejó una perlita: dos históricos de la cancha convertidos en artistas amateurs, uno de River y otro de Boca, dejando en claro que el fútbol puede quedar en segundo plano cuando suena la primera nota. Yo, que seguí la gala con la misma expectativa con la que se espera un gol en el minuto noventa, confieso que se me dibujó una sonrisa enorme cuando vi al Chaqueño bajarse del jurado y aliarse con Cuevas para hacer patria canción mediante. Esa noche, más allá de los tonos y las luces del semáforo, la música volvió a ganar el partido.

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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