Lunes, 31 de agosto de 2026
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Plancha de Flores, ojo de Dóvalo y la ráfaga de Delfino: Lanús se fue de la Bombonera con la térmica bajo cero

El Granate perdió con Boca, pero el resultado quedó en segundo plano. Tres voces del club salieron a marcarle la cancha al árbitro, al VAR y, sobre todo, al hombre de la cabina.

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Ignacio VillarroelDeportes · 31 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Otra vez el viento y otra vez el árbitro. Da lo mismo quién haya ganado en la Bombonera: lo que se va a recordar de la noche es la plancha de Leonel Flores sobre la pierna izquierda de Sasha Marcich, a los 12 minutos del primer tiempo. El pibe del Xeneize llegó tarde, con los tapones, y dejó al defensor de Lanús desparramado en el césped mientras todo el banco visitante pedía la roja con argumentos bastante sólidos.

Pablo Dóvalo, que estaba cerca de la jugada, sacó tarjeta amarilla y siguió como si nada. Después, como manda el manual, la acción pasó al VAR. Del otro lado de la pantalla estaban Germán Delfino y Javier Uziga, con todos los ángulos a mano, y resolvieron lo más fácil del mundo: no llamar al árbitro al monitor. Y Colorados que son, el colorado se quedó con la amarilla.

Pellegrino, Izquierdoz y Russo, los tres contra el mismo rincón

“La jugada es muy clara, es una jugada con la pierna a la altura del gemelo, casi rodilla. Con la línea al lado, el VAR, cámaras. Ni siquiera consultarla es triste, no puedo decir otra cosa. Los jugadores me preguntan por qué, si es una jugada tan clara.”Mauricio Pellegrino, entrenador de Lanús

El entrenador del Granate fue el primero en tomar el micrófono y eligió ser quirúrgico: no se fue contra Dóvalo, apuntó a la cabina. Recordó que la jugada estaba ahí, a la altura del ojo y que no intervenir ya no es interpretación, es decisión consciente. Sus propios jugadores, según contó, no entendían nada cuando volvieron al vestuario.

Después habló Carlos Izquierdoz, que conoce estos pasillos como pocos. El capitán, con tono contenido pero filoso, contó un diálogo con el árbitro que describe todo: le dijo que tenía personalidad para dirigir el partido y, a la hora de los bifes, esa personalidad se quedó en el bolsillo. Para Izquierdoz, la falla fue compartida: si el línea no la ve, el VAR tiene que llamar, porque es una jugada clarísima de expulsión.

“No sé qué hubiese cobrado si el planchazo lo metíamos nosotros.”Carlos Izquierdoz, capitán de Lanús

El que bajó la línea política fue Nicolás Russo. El presidente de Lanús arrancó reconociendo que Dóvalo pudo haber estado lejos de la acción y por eso existe el VAR. Después guardó la diplomacia en el placard y mandó un mensaje directo a Germán Delfino: cada vez que el ex árbitro aparece en la cabina, el Granate se vuelve a Buenos Aires con un dolor nuevo. Russo fue más lejos y pidió algo que en el fútbol argentino suena casi a herejía: que Delfino no le dirija más a Lanús.

  • Flores impactó con los tapones sobre el gemelo izquierdo de Marcich, sin intención de jugar la pelota.
  • Dóvalo estaba a metros de la acción y, aun así, cobró amarilla.
  • El VAR, con Delfino y Uziga, decidió no revertir la decisión y ni siquiera convocó al monitor.
  • Lanús perdió a un jugador clave en la saga inicial del partido, cuando todavía no había formaciones asentadas.

Lo que se viene: el punto que no se repone

El resultado deportivo ya está consumado: Lanús se vuelve sin nada de la Bombonera. Lo que no se repone tan fácil es la sensación de injusticia, que en el fútbol argentino muchas veces se vuelve costumbre. Cuando un entrenador, un capitán y un presidente dicen exactamente lo mismo en la misma semana, no alcanza con mirar para otro lado. La que viene, el Granate juega en casa y la pregunta es si el VAR se acuerda de existir antes de que otro tackle se vuelva tendencia.

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Ignacio VillarroelDeportes

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