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Querida Estefi, la pastelería de Olivos que ya tiene a la gente haciendo cola desde temprano

En la esquina de Ricardo Gutiérrez y Tucumán abrió un local que combina pastelería clásica, bocados salados y un ambiente luminoso. Los fines de semana rotan 500 cubiertos y el stock se agota antes de la hora de cierre.

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Andrés AguilarTurismo · 6 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Les cuento una buena noticia para los que viven en Olivos o suelen pasearse por la zona norte del Gran Buenos Aires: en la esquina de Ricardo Gutiérrez y Tucumán, a pocas cuadras de la estación Borges del Tren de la Costa y de la avenida Maipú, funciona desde mediados de julio una pastelería y cafetería que en pocas semanas se convirtió en una de las paradas obligadas del barrio. Se llama Querida Estefi y, créanme, no es un dato menor: el primer domingo de funcionamiento tuvo que bajar la persiana antes del horario previsto porque se quedó sin absolutamente nada para vender.

El local tiene cincuenta cubiertos, contando el interior y un patio trasero que se habilita cuando el clima acompaña. Los sábados y domingos la rotación es permanente desde que abre hasta que cierra, y eso se traduce en unos quinientos cubiertos por jornada entre las 8.30 y las 20. Como no trabaja con reservas, el sistema es por orden de llegada: quien llega, se sienta si hay lugar; quien no, se lleva su pedido en cajita y listo. Para los próximos días, además, tienen previsto sumar bancos en la vereda, una idea simple pero útil para que nadie tenga que caminar con el café en la mano.

Una pastelería clásica con toques bien argentinos

La propuesta pasa, sobre todo, por la pastelería. La torta colibrí, ese bizcocho húmedo con banana, coco y ananá que muchos asociamos a las mesas familiares de los domingos, se vende por porción a 14.000 pesos y es una de las estrellas de la casa. A la misma plata sale la torta argentina, un clásico con dulce de leche y merengue que nunca falla. Para los que buscan algo más rápido, el roll de canela cuesta 8.000 pesos y va variando de sabor: hay versiones con manzana, con tiramisú y con limón, así que conviene preguntar qué hay el día que uno se acerque.

Otro de los hits, al menos para mi paladar, son las cookies de chips de chocolate servidas calientes con escamas de sal marina por encima: salen 7.000 pesos y son de esas cosas que conviene pedir apenas uno se sienta, porque van y vuelven al horno todo el tiempo. También se ven budines, scones, chipa y una versión casera de la galletita Tita en formato individual, que cuesta 5.000 pesos y es un lindo guiño para los que tenemos más de cuarenta y crecimos comiéndolas en los recreos.

Para el mediodía, cinco bocados y un pebete que rota por mes

A partir del mediodía la carta se mueve hacia lo salado. Son cinco opciones de bocados y un pebete que cambia cada mes, atado a lo que va dando la temporada. El de septiembre, por ejemplo, llega con albóndigas, nuez de parmesano, limón y ciboulette, y se paga 10.000 pesos. El bagel, en tanto, sale 20.000 pesos y viene con gravlax curado con remolacha, eneldo, pimienta y azúcar negro: por eso tiene un color violáceo bastante particular, que llama la atención apenas lo sirven en la mesa.

Un lugar luminoso, sin reservas y con café propio en camino

El espacio es amplio y luminoso, con la cocina a la vista, lo que siempre suma porque uno ve cómo se arman los productos antes de probarlos. Otra de las novedades que tienen en preparación es un blend de café propio, que van a servir en el local y además van a vender por unidad para que uno se lleve el paquete a la casa. Si viven por la zona o están pensando en pegar una vuelta, vale la pena: está abierto todos los días, de lunes a viernes de 7.30 a 20, y sábados y domingos de 8.30 a 20. La dirección exacta es Ricardo Gutiérrez 1298, Olivos.

Ahora, un dato práctico que a mí siempre me sirve cuando visito un lugar nuevo: si van un sábado o domingo, lleguen temprano o tengan un plan B, porque conseguir mesa puede llevarles un rato. Y ya que estamos, aprovecho para dejarles una recomendación para la zona: a pocas cuadras, sobre la calle Tucumán, hay un par de pizzerías de molde al paso que son la compañía ideal para quienes, como me pasa a mí, gustan de combinar lo dulce con lo salado en una misma mañana. Cuéntenme si ya pasaron por Querida Estefi o si tienen alguna otra pastelería del barrio que merezca ser recomendada: los leo en los comentarios.

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Andrés AguilarTurismo

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