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Sábado, 3 de octubre de 2026
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Regatas pasó del empate al aplauso: 73-63 a Instituto con un último cuarto para el olvido del peor visitante

El conjunto correntino resolvió con un parcial de 26-16 un partido que se había trabado hasta el último descanso. Ruesga debutó con un doble doble de 16 puntos y 15 rebotes y se llevó la foto.

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Ignacio VillarroelDeportes · · 3 min de lectura
Regatas pasó del empate al aplauso: 73-63 a Instituto con un último cuarto para el olvido del peor visitante

Dicen que el viento en el parquet no existe, pero algo sopló en el Estadio de Regatas que le dio vuelta el partido a Instituto. Lo que era empate al cierre del tercer cuarto, 47-47 para ser exacto, se transformó en una sonrisa correntina de 73-63. El equipo de casa se sacó de encima el debut en la Liga Nacional con un último parcial de 26-16, ese tramo del partido donde se separan los que buscan de los que miran.

Me quedo con eso, porque hasta el tercer cuarto esto había sido un partido de tanteador corto. Instituto había hecho los deberes en el segundo parcial, había pasado al frente en el entretiempo con un 31-29 y hasta se permitió soñar con repetir la receta en el segundo tiempo. Pero Regatas le metió un parcial demoledor cuando la chapa estaba a mano, y eso en básquet argentino es una declaración de intenciones.

Los nombres del ganador, con apodo incluido

El Ruesga, en su primera noche con la camiseta de Regatas, se despachó con un doble doble de esos que uno no quiere enfrentar: 16 puntos y 15 rebotes. El tipo se plantó en la zona pintada como si el aro fuera propiedad privada y le sacó dividendos. Lo escoltó el Acuña con otros 16 tantos, el Farabello se anotó 13 y entre los tres le dieron al equipo el 60 por ciento del goleo. Lo demás lo puso la defensa, que en el último cuarto fue un suplicio para Instituto.

En Instituto la historia la escribió Torren Jones. El interno cordobés fue el máximo anotador de la noche con 17 puntos y bajó nueve rebotes, números que alcanzan y sobran para ser el dueño del aro durante tres períodos. Pero cuando el reloj entró en los diez minutos finales, Jones dejó de recibir la pelota en posición cómoda y el equipo se quedó sin respuestas. Pasa seguido: cuando al interno lo sacan del juego, el ataque visitante queda mirando al techo.

Lo que viene, y por qué mirarlo con atención

  • Defensa en el último cuarto: Regatas pasó del 47-47 a sacar 15 de ventaja, el parcial 26-16 fue una declaración de intenciones que no fue magia sino lectura de juego.
  • El debut del Ruesga: 16 puntos y 15 rebotes en su primera noche, una mano derecha enorme para los partidos cerrados que se vienen en Ecuador.
  • Ataque perimetral, la deuda del segundo tiempo: en el tercer parcial el local volvió a pasar al frente con tiros de afuera, señal de que cuando la pelota circula el equipo compite.
  • Instituto sin plan B: cuando Jones quedó neutralizado, el conjunto cordobés no tuvo a quién darle la pelota. La rotación ofensiva es el dato más fino para revisar.
  • Lo internacional como examen: del 9 al 11 de octubre, el Grupo B de la Liga Sudamericana en Loja, Ecuador, con Jorge Guzmán, Nacional y Corinthians como rivales.

Mirando el calendario con la libreta en la mano, lo más importante de este Regatas no se vio en el 73-63. Fue la decisión de terminar el partido cuando el partido se terminaba. La que viene es en Ecuador, en una cancha donde los árbitros son locales y el viento caliente no perdona. Si el Ruesga repite el doble doble y el Acuña le sigue tirando del lado, Regatas puede hacer ruido internacional. Si no, el debut será apenas un recuerdo cálido en una ciudad que siempre lo recibe bien.

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Ignacio VillarroelDeportes

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