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San Pedro, el pueblo del Caribe que se recorre en carrito de golf y tiene el mar a 15 minutos

En el Cayo Ambergris de Belice conviven playas de arena blanca, arrecifes Patrimonio de la Humanidad y un sumidero submarino de 120 metros de profundidad. Dos formas de llegar y un sinfín de excursiones para armar la escapada.

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Andrés AguilarTurismo · 23 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Les cuento lo que me pasó cuando empecé a investigar este destino: me di cuenta de que San Pedro es de esos lugares a los que uno llega rápido pero quiere quedarse mucho más. Está en el Cayo Ambergris, sobre el Caribe, y desde Ciudad de Belice se puede llegar en apenas 15 minutos de avioneta o, si uno prefiere ir más tranquilo y ahorrar unos pesos, en ferry, con un viaje que ronda la hora y media. Ahí nomás empieza la aventura.

Para los que vienen desde Argentina, el camino más cómodo es tomar un vuelo de Copa Airlines hasta Panamá y hacer conexión hacia Ciudad de Belice. Desde ahí, la empresa Tropic Air opera el tramo aéreo a San Pedro con avionetas de 14 pasajeros, una experiencia en sí misma. También existe la opción del taxi acuático para cubrir ese último trayecto por agua, algo que siempre le recomiendo a quien viaja por primera vez.

Un pueblo chico, a ritmo de carrito de golf

Lo primero que llama la atención al bajarse en San Pedro es el tránsito: acá no hay autos, el vehículo estrella es el carrito de golf. El centro tiene dimensiones que invitan a recorrerlo a pie, entre locales gastronómicos, puestos de artesanías y tienditas donde se contratan todas las excursiones al mar. Esa cercanía lo hace ideal para combinar salidas de día con una cena tranquila sin tener que moverse demasiado.

Las excursiones que no hay que dejar pasar

  • Reserva Marina de Hol Chan y Shark Ray Alley: la clásica salida de snorkel para ver corales, tortugas, peces de todos los colores y, como su nombre lo indica, pequeños tiburones y rayas. Con un poco de suerte también se cruzan delfines desde la superficie.
  • Gran Agujero Azul: un sumidero submarino rodeado de coral, de 300 metros de diámetro y 120 metros de profundidad, ideal para buceadores con experiencia. Para los que no se animan a tirarse al agua hay vuelos panorámicos que lo muestran desde arriba, y la vista sacude.
  • Secret Beach: una playa de agua transparente y arena blanca a la que se llega con una corta excursión, perfecta para pasar el día entre palmeras y algún trago.
  • Barrera de Coral de Belice: Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1996, se extiende unos 300 kilómetros y forma parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano. Lo mejor es que queda a pocos kilómetros de la isla y protege la costa del oleaje.

Dónde comer: la ruta de los seis locales

Entre las 17 y las 20, San Pedro arma una recorrida gastronómica que pasa por seis establecimientos de comida típica. Les soy sincero: ese circuito es de lo mejor del viaje. En la mesa van a encontrarse con camarones con salsa de coco, ceviches frescos, empanadas de pescado y los famosos fry jacks, que son como unas tortas fritas esponjosas que van de maravilla con cualquier salsa. Les recomiendo pedir varios para compartir y probar de todo, porque los precios son bastante razonables y las porciones son generosas.

Un dato práctico para tener en cuenta: en Belice el idioma oficial es el inglés, aunque también se habla español y otras lenguas. Eso facilita bastante la comunicación para los que andamos con el inglés medio oxidado. Y un consejo que siempre doy: lleven efectivo en dólares, porque en algunos locales y excursiones no aceptan tarjeta. Con eso ya están listos para disfrutar de uno de los rincones más lindos del Caribe, a tiro de avión y con la calidez de un pueblo que se recorre sin apuro.

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Andrés AguilarTurismo

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