Siete platos para salvar la semana: de la pasta italiana al guiso francés sin gastar de más
Un recorrido por recetas que van de lo más simple a lo más elaborado, pensadas para resolver almuerzos y cenas con ingredientes frescos o de despensa, y con lugar para el postre.

Les confieso algo: hay semanas en las que uno abre la heladera y el menú se decide solo. Otras veces, en cambio, la cabeza va a mil y ni el clásico fideo con manteca sale. Para esos días armé esta selección de siete recetas que van de lo más sencillo a lo más elaborado, todas con productos que se consiguen en cualquier verdulería o almacén del barrio. La idea es tener opciones para cada momento: una pasta italiana que no necesita amasado, una fugazetta para la cena rápida, un guiso francés en versión accesible y hasta un postre de chocolate apto para celíacos.
La pasta que se hace sola y la fugazetta que salva la noche
Los malfattis de espinaca y ricota son, para mí, la joya del menú. El nombre en italiano significa mal hechos, y eso ya nos quita el peso de la perfección: se arman con cuchara o con las manos, sin molde ni técnica especial. La mezcla lleva espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado, y se pueden hervir directo en la salsa o cocinarlos en agua y gratinarlos al horno con queso abundante. Más fácil, imposible.
Si la noche pide algo más rápido todavía, la fugazetta es la respuesta. Lleva mucha mozzarella y cebolla en abundancia, y lo mejor es que la base se prepara con anticipación y se guarda en el freezer hasta el momento de llevarla al horno. Uno la saca, la cubre, la mete al horno caliente y en veinte minutos tiene una cena familiar resuelta.
Platos para todos los bolsillos y paladares
- Ensalada tibia de espárragos: texturas que se complementan, con yema cremosa, rabanito crujiente, panceta y el sabor particular del espárrago. Los ingredientes se cocinan con anticipación y se saltean juntos al servir, algo que en casa siempre viene bien cuando hay invitados.
- Milanesa de merluza a la inglesa: rebozada con una cubierta simple y aireada que al freír forma una corteza dorada, con el interior bien jugoso. El acompañamiento clásico son las papas fritas y la salsa tártara, aunque un limón encima también hace lo suyo.
- Guiso de fideos: la opción perfecta para aprovechar lo que queda en la heladera. Un trozo de carne, zapallo, papa, zanahoria o cebollita se combinan en la olla, y como todo guiso de buena ley, mejora al día siguiente.
- Boeuf bourguignon económico: la versión de bolsillo del clásico francés de carne al vino tinto. Se usan cortes más accesibles y los champiñones, que forman parte de la receta original, son opcionales. La clave está en la cocción lenta, que ablanda la carne y concentra la salsa.
- Marquise de chocolate sin TACC: para el cierre dulce, un postre que reemplaza la harina de trigo por harina de almendras. El resultado es una textura aterciopelada y un sabor intenso, sin que el cambio de ingrediente modifique el perfil del chocolate.
Un dato práctico y una recomendación para cerrar
Como dato útil: la mayoría de estos platos se resuelven con ingredientes que cuestan entre dos mil y cinco mil pesos argentinos, dependiendo de la zona y de si se opta por cortes de carne más económicos o por verduras de estación. Las porciones, en general, rinden para cuatro comensales sin problema.
Si van a cocinar alguno de estos platos, les recomiendo parar en alguna rotisería o casa de pastas del barrio para el tema del queso y la mozzarella, que siempre quedan mejor cuando son recién rayados. Y para el final, ya con la mesa servida, un buen lugar para comer cerca de casa es Lo de Raúl en San Telmo, ideal para celebrar que la semana salió redonda. Ahora bien, ¿cuál de estos platos ya tenían en el radar para los próximos días?
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