Spider-Noir se quedó sin segunda temporada, pero sus creadores ya imaginaban a Ben Reilly deambulando por Europa y Los Ángeles
Oren Uziel, cocreador de la serie de Prime Video, reveló los planes que quedaron truncados: sacar al detective de Nueva York, abrir el juego al noir californiano o europeo y avanzar hacia la Segunda Guerra Mundial. La cancelación llegó a dos días de una gala Emmy que terminó en festejo.

Tengo que confesar algo antes de arrancar: pocas veces una cancelación me pegó tan de costado como la de Spider-Noir. La serie de Prime Video, con ese blanco y negro que parecía sacado de un fotograma de los años treinta, se fue al aire en 2026 con una primera temporada de ocho capítulos que funcionó como un manual del género negro, y cuando uno creía que lo mejor estaba por venir, la plataforma le bajó la persiana. Lo más insólito es que la noticia llegó apenas 48 horas antes de la entrega de los premios Emmy, y terminó convertida en una celebración inesperada. De eso habló Oren Uziel, el showrunner, en una serie de declaraciones que recorrieron el ciclo de premiaciones estadounidense.
Para situarnos: la historia sigue a Ben Reilly, un detective que en 1933 empieza a investigar casos extraños en una Nueva York que en la pantalla se rodó, curiosamente, en Los Ángeles. Los callejones, los departamentos de policía, los pasillos de los periódicos, todo llevaba la pátina de los clásicos de Humphrey Bogart y de esos largometrajes donde la sombra y la lluvia hacen casi todo el trabajo. El personaje conserva sus poderes al cierre de la primera entrega, lo que dejaba la puerta abierta de par en par para una segunda.
El plan que se frustró
Uziel lo tenía bastante claro. En lugar de mantener a Reilly dentro de los confines de Manhattan, la idea era moverlo. "Si fuera por mí, probablemente habría sido otra ubicación", soltó el creativo, y enseguida abrió el abanico: "Hay muchísimos noirs ambientados en Los Ángeles en los que podríamos habernos sumergido. Hay noirs europeos en los que podríamos habernos adentrado". La frase, leída con detenimiento, deja entrever un mapa narrativo entero que se quedó en el tintero.
Me permito detenerme un instante en lo que esa elección significaba. La primera temporada transcurre en 1933, un año bisagra: la Gran Depresión todavía castiga, los gánsteres campan por las calles y Europa empieza a oscurecerse. "Empiezas en 1933. ¿Hacia dónde se dirige eso? Se encamina hacia la época más cataclísmica. Había muchísima narrativa que podría haber surgido de ahí", resumió Uziel. Esa "época cataclísmica" no es otra que la Segunda Guerra Mundial, con todo lo que arrastró: refugiados, espías, colaboracionistas, resistencia y un sinfín de historias que el cine negro supo contar como pocos.
La opción californiana tenía un condimento extra, casi un guiño del destino. "¿Los Ángeles por Los Ángeles? ¿Qué tan genial habría sido eso?", se preguntó el showrunner, todavía con la ironía a flor de piel. Durante la primera temporada, las calles angelinas hicieron de neoyorquinas: cada semáforo, cada vereda, cada marquesina llevaba una capa de producción para transformar el paisaje. La idea de soltar esa ficción y dejar que Los Ángeles fuera Los Ángeles, con su Chandler, con su Chinatown, con su24ax], suena casi como una declaración de amor al género.
Una gala que arrancó en funeral y terminó en fiesta
La cancelación se anunció apenas dos días antes de la ceremonia de los Emmy. Uziel reconoció que temió lo peor: "Pensé que el momento del anuncio iba a ser decepcionante al principio. No quería que la gente fuera a esta gran noche teniendo que preocuparse o pensar en algo triste. Pero la verdad es que se convirtió en una especie de gran celebración de lo que logramos juntos", contó. Lo que siguió fue, según sus propias palabras, una bola de nieve: cada estatuilla que subía al escenario era una confirmación de que el trabajo había quedado vivo, aunque la serie ya no pudiera continuarse.
- Efectos especiales.
- Fotografía.
- Diseño de títulos.
- Edición de sonido.
- Rendimiento de especialistas.
Cinco premios en una noche, y un récord inesperado: Spider-Noir se convirtió en la ficción cancelada tras su primera temporada que más estatuillas se llevó en una misma gala. "Cuando ganamos el primer premio nos emocionamos mucho, y luego empezó a convertirse en una bola de nieve", describió Uziel. Lo que en cualquier otro contexto habría sido un consuelo vacío, terminó funcionando como un reconocimiento tardío y ruidoso.
“Aún no hemos llegado a eso. Literalmente no conozco los vericuetos legales y las complicaciones de algo así, pero imagino que...”Oren Uziel, showrunner de Spider-Noir
Esa frase, cortada a la mitad porque la nota original también lo hizo, resume el estado del proyecto: ni los propios creadores saben si Spider-Noir puede revivir en otra plataforma. Mientras tanto, uno se queda pensando en esos pasillos europeos que Ben Reilly nunca va a recorrer, en esa Los Ángeles sin dobleces de utilería, en esa Segunda Guerra que iba a colarse en la pantalla con toda su oscuridad. Y la verdad, mientras escribo esto en mi escritorio, no puedo evitar cierta nostalgia: a veces las series más queridas son las que nunca llegan a la temporada que las hubiera hecho legendarias.
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