Martes, 22 de septiembre de 2026
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Voces de Santa Cruz

Such Brave Girls vuelve a Filmin con una segunda temporada que se anima a incomodar

La comedia británica escrita y protagonizada por Kat Sadler suma seis nuevos episodios al catálogo español, con el humor áspero como herramienta para hablar de salud mental, vínculos rotos y una familia que no encuentra paz

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Celeste AlmonacidCultura y patrimonio · 22 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Corría 2023 cuando Such Brave Girls apareció por primera vez en la pantalla británica y, desde entonces, no dejó de incomodar. La serie creada por Kat Sadler llegó a España de la mano de Filmin con su primera entrega en 2024 y, ahora, unos catorce meses después del estreno original de los nuevos capítulos, la plataforma suma la segunda temporada: seis episodios de media hora que vuelven a poner a Josie, Billie y Deb en el centro de una mesa servida con humor ácido y confesiones a flor de piel.

Lo que me enganchó desde el arranque es la decisión de no endulzar nada. Las tres protagonistas vuelven a convivir en un pequeño departamento donde las paredes parecen transpirar viejas peleas: ahí están Josie, la mayor, escrita e interpretada por Sadler, con sus antecedentes psiquiátricos y una fragilidad que el relato no esconde; Billie, su hermana menor, a quien da vida Lizzie Davidson, más rebelde y a la vez más perdida; y Deb, la madre, encarnada por Louise Brealey, con esa mezcla de desesperación y ternura que solo aparece cuando alguien lleva demasiados años sosteniendo una familia a costa propia.

Una boda forzada como punto de partida

El primer episodio de la nueva entrega arranca con una situación límite: Billie y Deb secuestran a Josie para llevarla a casarse con Seb, el personaje de Freddie Meredith. La escena define el tono de toda la temporada, donde la presión familiar funciona como motor de comedia pero también como unaforma de exhibir lo que cada personaje está dispuesto a hacer por -o contra- los demás.

A lo largo de los seis capítulos, las decisiones individuales de las tres mujeres se entrelazan con las de sus parejas, y la cadena de consecuencias nunca termina de cerrarse del todo. Sadler construye la temporada incorporando experiencias propias, sobre todo en lo que refiere a la salud mental y a la figura paterna ausente, un hueco que las protagonistas intentan llenar a su manera, casi siempre en forma de huida hacia adelante.

  • Josie carga con antecedentes psiquiátricos y lidia con una familia que oscila entre la sobreprotección y el abandono.
  • Billie atraviesa sus propios conflictos sentimentales y suma conductas que la alejan de cualquier salida fácil.
  • Deb sostiene la casa con un esfuerzo que, muchas veces, se confunde con el de sus propias hijas.
  • Seb, el novio interpretado por Freddie Meredith, queda atrapado en medio de los planes ajenos.
  • La salud mental aparece como tema, pero también como motor del humor más incómodo de la serie.
  • La expectativa de reconciliación queda afuera del relato: los problemas se evaden, se acumulan y se trasladan.

Lo que me gusta de esta segunda temporada es que no promete soluciones. Hay algo valiente en elegir un final abierto para cada conflicto, en dejar que la madre y las hijas se vayan a dormir con la misma frustración con la que se levantaron. El humor convive con situaciones muy duras -pensiones impagas, vínculos rotos, diálogos donde el cariño sale lastimado- y, sin embargo, uno termina los capítulos con la sensación de haber pasado un rato con gente que conoce, de esas que dicen lo que no hay que decir en el momento equivocado.

En lo personal, me encontré riéndome a carcajadas en escenas que, dos minutos después, me dejaron con un nudo en la garganta. Esa combinación es difícil de conseguir y, a mi criterio, es lo que distingue a Such Brave Girls de otras comedias familiares. Cuando una serie se anima a incomodar de verdad, sin red ni mensaje reconfortante, termina diciendo más sobre la vida cotidiana que cualquier drama disfrazado de realidad.

CA
Celeste AlmonacidCultura y patrimonio

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